Jardín de Infantes San Cayetano

JARDÍN DE INFANTES SAN CAYETANO

El Jardín de Infantes San Cayetano nació en 1985, habiendo compartido el edificio de Hipólito Irigoyen 290 con el colegio homónimo. En 1991, las obras realizadas en el predio de la calle Bolívar dieron al Jardín de Infantes un espacio adaptado a las necesidades de los más pequeños de la comunidad educativa. Al mismo tiempo la Asociación Colegio San Cayetano, en su función de entidad propietaria, gestionaba ante la DIPREGEP la designación de autoridades educativas para que su funcionamiento sea independiente del colegio.

Han pasado 25 años. Sin embargo ha costado veinticinco largos años poder pronunciarlo. El tiempo ha dado muchas vueltas hasta llegar a este momento. Su historia, narrada por los fundadores y docentes, encierra hazañas quijotescas, penas y alegrías, dolores y dichas, silencios de derrota y gritos de victoria. Con estas palabras comenzó el acto para celebrar las bodas de plata en su sede de la calle Bolívar Nº 327.

Para preparar este acto todas las secciones habían trabajado previamente. Los niños de primera sección, junto con sus docentes y preceptoras, fueron los encargados de decorar la entrada al edificio, lo que dio un toque de color y amor por el Jardín. Los de segunda sección cocinaron tortas para compartir con los presentes, luego de entonar el tradicional feliz cumpleaños. Los niños de tercera sección, crearon recordatorios para entregar como reconocimiento a la labor destacada de quienes fueron primeras autoridades de la institución, como así también a todos los ex docentes, quienes con su labor y apoyo constante dejaron su huella en los 25 años de existencia.

El descubrimiento de la placa recordatoria estuvo a cargo de la primera directora que tuvo el Jardín, junto a integrantes de la Asociación del año 1991 y autoridades actuales.

Para el jardín se alzaron las voces de los niños entonando una canción en cuyo contenido se resaltó el sentir por la institución. Para finalizar el acto, todos los presentes pudieron apreciar el mural realizado en el patio por Martín Meza, ex alumno del Jardín, quien plasmó en su obra un profundo mensaje rescatando la literatura, el juego y las artes como pilares de la educación para sembrar el pensamiento crítico e imaginar nuevos mundos posibles, donde florezcan los valores y las transformaciones colectivas que se anhelan.

La directora del establecimiento resaltó que muchos niños, familias y docentes han pasado por este jardín. Hoy, todos juntos, como testigos fieles de las risas de los pequeños. Ellos, que son el alma del Jardín, el motivo por el cual cobra vida esta institución, las familias que confían en la propuesta pedagógica y apoyan en cada proyecto, siempre dando todo de si, los docentes quienes con vocación y pasión se mantienen comprometidos con la educación, dentro de la misión y visión institucional.

Este aniversario fue un momento propicio para reconocer el valor más profundo de esta institución, que más allá de los obstáculos y los desafíos que debió enfrentar, jamás se ha resignado a cambiar la esencia de su misión educativa, bregando por la inclusión y el respeto a la diversidad. Sostener los ideales quijotescos de los fundadores es el objetivo de quienes caminan tras sus huellas.

Habrá nuevas necesidades, nuevos desafíos. Pero nunca va a desaparecer esa pasión por educar, donde los niños se constituyen en el principal objetivo.

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *