29 de agosto de 2025
Tenía 90 años y en el deporte de los puños fue uno de los protagonistas más queridos, reconocidos y respetados de Azul y de la región. Un repaso por su trayectoria: fue un gran boxeador, entrenador y promotor.
Azul despidió a un apasionado del boxeo. El pasado miércoles murió Octavio Andrada, el "Toto" para sus amigos, quien abrazó con pasión infinita desde varios roles el deporte de los puños.
El puntano con 23 años se radicó en esta ciudad, donde cautivó a los aficionados de la década del '60 cuando el boxeo era furor. En ese sentido, su nombre quedó grabado a fuego en los años dorados de este deporte cuando los clubes Alumni Azuleños y otras entidades de Olavarría, Tandil, etc. eran el epicentro de grandes festivales en aquellos años.
Después de abandonar la actividad profesional también se dedicó a la enseñanza y trabajó durante años en dicha actividad, donde su vida estuvo entrelazada con el crecimiento de varios boxeadores locales, quienes varios de ellos dejaron una huella imborrable en los distintos cuadriláteros del país.
A falta de posibilidades y una corona que premiara su carrera encontró en el reconocimiento popular y el recuerdo un lugar en la memoria.
Desde El Tiempo recordamos su trayectoria en donde se destaca su amistad con el múltiple campeón Gregorio "Goyo" Peralta y el resto de sus hermanos. Y al respecto, varios colegas, amigos, familiares y ex dirigidos por el puntano, lamentaron su fallecimiento.
"Goyo" Peralta y "Toto" Andrada.
El actual Secretario de Desarrollo de la Comunidad del Municipio de Azul, Juan José Zurro, también despidió a "Toto" Andrada en un posteo en su página de Facebook. "Murió Octavio Toto Andrada. Leyenda del boxeo azuleño. El puntano fue entrenador de Armando Gigena y Avenamar Peralta, entre otros. Siendo boxeador amateur empató con 'Goyo' Peralta en Alvear", detalló el funcionario, quien además es autor de tres obras sobre boxeo, dos de ellos referidos a pugilistas con pasado por esta ciudad y en donde en varias ocasiones aparece el apellido de Andrada. Respecto a estas obras, el puntano apareció en los textos del libro "Me dicen Goyo" que retrata la vida y trayectoria de Gregorio Peralta, que a pesar de que no nació en nuestra ciudad, hizo sus primeros pasos en el boxeo y durante varios años fue su residencia cuando el boxeador llegó a la cúspide siendo campeón argentino y sudamericano. Tanto dentro del cuadrilátero o en uno de los rincones de éste, Andrada supo compartir momentos con "Goyo", con quien formó una amistad.
Después, siguiendo como la misma temática, Zurro publicó su tercer libro, pero siendo el segundo a nivel local ya que previamente había publicado la biografía del ex boxeador Mariano Carrera. De esta forma, la siguiente obra contó con el título de "Boxeo azuleño, crónicas, historias y testimonios", que fue el punto final a una proyecto que arrancó en 2016, luego de publicar la biografía de Peralta.
En este libro se puede leer las historias de varios azuleños que se animaron a la práctica de boxeo, como así también tiene su capítulo Octavio Andrada, conociendo sus pasos como boxeador, entrenador y promotor.
En su momento, Juan José Zurro publicó su semblanza en las páginas de este matutino, donde informaba lo siguiente:
"Hablar de Octavio Andrada es hablar de uno de los entrenadores más importantes en la historia de Azul, junto con Ricardo Maringola o 'Cacho' Fortunato. La cantidad de gimnasios por los que dejó su experiencia y los boxeadores que atendió en la historia del boxeo azuleño dan significado a su larga trayectoria en este deporte.
El 'Toto' Andrada no solamente fue un boxeador amateur de renombre en torneos regionales en su San Luis natal, sino que también supo destacarse en torneos de novicios en la Federación Argentina de Box y darse el gusto de pelear, y empatar, frente a un también joven Gregorio 'Goyo' Peralta en General Alvear.
Nació en la ciudad de San Luis el 10 de noviembre de 1934, en Pozo Cavado, departamento de Belgrano, provincia de San Luis. Tenía cinco hermanos. Vivió en el campo, y luego la familia Andrada se mudó a la capital puntana. A los 16 años entró a trabajar en el Plaza Hotel y realizó tareas de mozo, lavacopas y todo lo referido a la cocina. Para ese entonces ya había debutado como boxeador amateur y se presentaba no solo en torneos locales, sino también en regionales dentro de la provincia.
Se inició en el boxeo en el Club Belgrano, de San Luis, donde compartió gimnasio y hora de entrenamiento junto con Carlos y Ernesto Miranda, Omar Cader y Ricardo 'El Potro' Jofré, todos dirigidos por el maestro Reinaldo 'el Chiñe' Molina.
El 'Toto' Andrada y Gregorio 'Goyo' Peralta se hicieron muy amigos en la colimba y eran fanáticos del deporte de los puños. Incluso pelearon en varias oportunidades.
Como amateur, Andrada dijo haber hecho más de 80 peleas, con el lujo de haber combatido con su amigo 'Goyo' Peralta y de haber participado en el Campeonato Argentino de Novicios de 1954, integrando el equipo boxístico de San Luis. En este prestigioso torneo nacional a nivel amateur, el 'Toto' llegó hasta los cuartos de final.
A los 18 años le tocó el servicio militar en la Marina en Puerto Belgrano. Allí se instaló hasta que recibió órdenes de viajar a Azul en 1955, ya que las tropas se fueron movilizando para Capital Federal por el derrocamiento de Perón. Es en esta ciudad, precisamente en la Base Naval Azopardo, donde conoció a Gregorio Peralta, con quien no solo compartieron trabajo gastronómico (mozo y cocinero), sino también la práctica de boxeo, haciendo guantes entre ellos. También en Azul conoció a su esposa Elsa, quien sería su gran compañera durante toda su vida.
Cuando le dieron la baja militar, Octavio Andrada trabajaba en una pensión frente a la cochería Di Blasio. Su jefe era un oficial amigo y pasaba el día haciendo tareas de encargado y cocinero. Sin embargo, este boxeador se quería volver a su ciudad natal. Y así lo hizo, pero solo por un período breve. Volvió en 1957 con motivo de enfrentar a su amigo y joven sensación 'Goyo' Peralta, quien ya acumulaba muchas peleas como amateur y se había coronado campeón Sudamericano invicto en Chile.
La pelea se realizó en General Alvear el 17 de enero de 1957. Octavio, de 22 años, y 'Goyo', de 21, empataron en un vibrante combate. 'Goyo' tiró golpes de todos los ángulos, pero no pudo conectar a su amigo: se conocían demasiado, y Octavio, gracias a un formidable estado físico y a su boxeo de escuela, pudo esquivar y salir, usando movimientos de cintura, de los embates de su amigo Peralta.
Esa pelea significó mucho para Andrada, ya que luego tomaría la decisión de quedarse a vivir en Azul, donde, con el paso de los años, enseñó boxeo en muchos clubes.
Tomó la decisión de retirarse como boxeador en 1966, ya siendo entrenador. Separó los roles y, de esa manera, dedicado pura y exclusivamente a la enseñanza y a la organización de eventos boxísticos, pudo desarrollar una tarea inigualable en la ciudad.
Acompañó a 'Goyo' en la conquista del título argentino frente a 'Kid' Tutara Georgetti. También estuvo en la noche de los Peralta, fue el segundo de Armando Gigena, de Adolfo Cejas y de Antonio Oliveto en sus presentaciones en el Luna Park, y marcó la enseñanza en cada lugar donde pasó, causando una marca registrada en el boxeo local.
Su mayor logro en el campo del boxeo profesional fue haber entrenado a Avenamar Peralta. El hermano de 'Goyo' llegó a lo máximo al ser campeón argentino de los medio pesados y luego también campeón Sudamericano en la misma categoría.
La influencia del puntano en aquellos boxeadores de la ciudad no solo tenía que ver con el entrenamiento: supo también ser padre y amigo de muchos de ellos, buscando siempre el bienestar de sus pupilos.
Polifacético, Octavio Andrada también fue árbitro y jurado. Asimismo, se dio el gusto de organizar festivales. Por sus contactos con los hermanos Porzio, del Luna Park a Azul vinieron, entre otros: Carlos Monzón, Andrés Selpa, Carlos María Giménez, 'Ringo' Bonavena y Víctor Galíndez.
Siempre vigente para dar una mano, a sus 80 años siguió enseñando boxeo y acompañando con sus consejos a todos aquellos jóvenes que se iniciaban en la actividad pugilística. La vieja escuela del boxeo, con una gran preparación física y combinaciones en el envío de los golpes, con hincapié en el saber caminar y aprender a defenderse para luego atacar, fue lo que siempre pregonó el maestro puntano.
La historia de Octavio es una que merece ser contada por el alto valor de sus enseñanzas no solo como técnico de boxeo, sino también como una figura paterna para sus boxeadores. El 'Toto' dejaba a su familia y acompañaba a sus muchachos donde fuera: por la zona, al Luna Park, a Montevideo, a Mendoza o a Uruguay. El bolso siempre preparado y las mismas ganas de siempre.
Cada uno de los entrevistados para el libro "Boxeo Azuleño" guardan el mejor recuerdo de Octavio Andrada.
En las últimas décadas formó parte de muchas comisiones municipales de box. También colaboró en la organización de festivales. Contaba además con un gran aporte en lo social, ya que durante mucho tiempo enseñó, formó y acompañó a muchos chicos y chicas de Azul por el solo hecho de transmitir su experiencia y a modo de contención, sin recibir nada a cambio.
Gran parte de la historia del boxeo azuleño contiene el nombre de Octavio Andrada. A la hora de revisar archivos uno encuentra fotos, artículos, pósteres y afiches con su imagen y su nombre. Hasta tuvo su columna en un diario local, donde analizaba los combates en la ciudad; toda una señal de su pasión por este deporte y de cómo la transmitía de todos los modos posibles.
Octavio Andrada es parte de la historia azuleña y lo demuestran no solo los archivos de prensa o su álbum personal, sino también cada uno de los integrantes que forman parte del ámbito del boxeo azuleño, donde tiene una imagen positiva intachable".
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