9 de abril de 2026
La sanción más elevada, nueve años de prisión, fue para un hombre oriundo de Chillar que cumple arresto domiciliario. Contando con los datos que brindara, los demás encausados asaltaron a una familia y su empleada doméstica el 9 de noviembre de 2021. En la previa a que siete de los imputados fueran aprehendidos en ciudades de la zona aquel mismo día, también quisieron robar en una casa donde sus moradores no estaban y en otra donde resultó víctima una joven que cuidaba unos nenes. El chillarense también fue condenado como "entregador" de un violento robo a un colectivero que había ocurrido el 18 de agosto de 2021.
Ocho varones, entre ellos uno oriundo de Chillar que actualmente sigue cumpliendo arresto domiciliario, fueron condenados por un violento asalto y dos intentos de robo que, en el marco de un raid delictivo, ocurrieron en Azul el 9 de noviembre de 2021.
Luego de que firmaran un juicio abreviado, las penas dictadas a siete de los encausados, todas de efectivo cumplimiento, fueron por montos que van desde los seis años y diez meses a los siete años y nueves meses de prisión.
En tanto, la sanción más elevada le fue impuesta al hombre que sigue bajo arresto domiciliario en la casa de esta ciudad donde reside: nueve años de prisión de cumplimiento efectivo.
Llamado Alberto Andrés Gómez y de 73 años de edad, además de los ilícitos referidos resultó condenado como el "entregador" de un violento asalto que sufriera en su casa de esta ciudad, pero el 18 de agosto de 2021, un colectivero.
En el fallo de este juicio abreviado -tramitado ante el Tribunal Oral en lo Criminal número 2 y que contó con la intervención del magistrado Albano Gallicchio- los demás encausados fueron identificados como Nahuel Diana Moreira, Alexis Jorge Daniel Molina, Nicolás Maximiliano Oberoster, Gonzalo Teófilo Roldán, Lucas Ezequiel Sánchez, Benjamín Aníbal Villán y Nahuel Jairo Zapata.
Durante procedimientos policiales realizados aquel 9 de noviembre de 2021 en que se registraron los tres ilícitos, esos siete varones resultaron aprehendidos en diferentes ciudades de la zona, en momentos que se daban a la fuga de Azul en tres autos.
De esa manera, algunos de los ahora condenados en este proceso fueron interceptados por efectivos de seguridad en Tapalqué y los demás, en jurisdicción de General Alvear y en Saladillo, permaneciendo privados de sus libertades desde aquel entonces. Pero ahora, con los dictados de veredictos condenatorios de primera instancia para todos ellos, surgidos de lo que fuera la tramitación de este juicio abreviado.
Moreira, próximo a cumplir 36 años, es oriundo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; al igual que Molina (24), Roldán (42), Sánchez (33), Villán (24) y Zapata (30).
En tanto, Oberoster -quien actualmente tiene 43 años de edad- nació en General San Martín, el Partido ubicado en el conurbano bonaerense.
Por aquella serie de episodios delictivos cometidos en Azul el 9 de noviembre de 2021 a todos ellos los declararon autores de robo doblemente agravado por el uso de armas de fuego y por ser cometido en poblado y en banda; portación de armas de fuego sin la debida autorización legal; privación ilegal de la libertad -cuatro hechos en concurso real-; robo agravado por escalamiento en grado de tentativa y robo simple en grado de tentativa. Ilícitos que en su totalidad, se señala también en lo resuelto, "concurren materialmente entre sí".
Moreira, Molina y Millán fueron condenados a respectivas penas de seis años y diez meses de prisión; Oberoster y Roldán, a siete años y nueve meses de prisión; mientras que Sánchez y Zapata recibieron sanciones consistentes en siete años y dos meses de prisión.
Violento asalto
El ilícito de mayor gravedad por el que los ocho imputados resultaron condenados en este juicio abreviado se remonta a lo sucedido ese ya referido 9 de noviembre de 2021 cuando era alrededor de la hora 9:30.
Según quedó probado, aquel día Moreira, Molina, Oberoster, Roldán, Sánchez, Villán y Zapata -"contando con la participación necesaria de Alberto Andrés Gómez y otra persona de sexo masculino aún no habida", se menciona textualmente en el fallo- convirtieron en víctimas de un violento robo a una familia azuleña y su empleada doméstica.
"Mediante un plan previo de distribución de tareas", en diferentes vehículos -un Audi, un Ford Fiesta y un Volkswagen Fox- llegaron hasta una casa situada sobre las calles Belgrano entre España y Rauch, contando con el dato de que en esa propiedad podían hallar una considerable cantidad de dólares.
Al menos cinco de los condenados en este proceso se metieron en esa vivienda. Y dos de ellos se dirigieron hasta el dormitorio principal, el lugar donde estaba durmiendo una de las víctimas: un comerciante llamado Pablo Horario Rotondo al que despertaron y le dijeron textualmente: "Esto es un asalto, no te hagas el pelotudo y dame la plata".
Después, a ese vecino lo amordazaron con una cinta de embalar y le taparon el rostro, "empujándolo hacia la cama y maniatándolo con precintos", para luego llevarlo al comedor de la casa y sentarlo en una silla.
En ese entonces los delincuentes le exigieron que dijera dónde tenía una caja fuerte que, finalmente, nunca pudo ser encontrada durante todo ese tiempo en que los ahora condenados en esta primera instancia permanecieron en el inmueble.
"Decime dónde está la caja fuerte. Venimos con el dato de que tenés caja fuerte con trescientos mil dólares. No vamos a venir de Rosario sin saber que tenés la caja fuerte", le expresaba de manera intimidante uno de los ladrones a Rotondo, lo cual ocurría mientras le daban "varios golpes de puño en el rostro".
La esposa de ese hombre fue otra de las víctimas del asalto cuando ingresó a la vivienda y se encontró con los delincuentes, quienes ya tenían reducido y lastimado a su marido.
Llamada Alicia Beatriz Gómez, al ver a su esposo golpeado e inmovilizado escuchó cuando los asaltantes se dirigían nuevamente a Rotondo para que dijera dónde estaba la caja fuerte porque, de lo contrario, iban a cortarle un dedo.
Aquello sucedía mientras los autores del robo pusieron en altavoz un teléfono celular donde uno de ellos hablaba con el "entregador", a quien le expresaba: "Me hiciste viajar al pedo, no tienen nada, no hay caja fuerte acá, vine con los pibes para nada al final", por lo que su interlocutor le pedía que "revisara atrás de la mesa de luz".
En medio de toda aquella dramática situación, el dueño de casa volvió a ser increpado por uno de los asaltantes, que le dijo: "Vos sos Pablo 'Piti' Rotondo, ya sabemos todo. Dame la plata. Fuiste a retirar al banco ochenta mil dólares, vimos el ticket". Y mientras ese hombre continuaba siendo agredido mediante trompadas en su rostro, también le referían: "Cómo te hacés matar por plata viejo miserable".
Al mismo tiempo, los demás delincuentes que estaban dentro de la vivienda de la familia Rotondo revisaban diferentes ambientes de la propiedad en busca de dinero.
En esas circunstancias, Alicia Beatriz Gómez fue llevada hacia un dormitorio, el lugar donde uno de los asaltantes "le exhibió un arma de fuego a la que le sacó el cargador, que contenía proyectiles, y le refirió: 'Para que veas que esto no es joda. Decime dónde está la plata o te mato. No te hagas matar por plata, dale'".
En el fallo se señala que de esa habitación terminaron siendo sustraídos aproximadamente mil dólares y 50.000 pesos.
No bien fuera hallado ese dinero, a la esposa de Rotondo le taparon el rostro con una remera y la trasladaron nuevamente a la cocina, donde "la maniataron con precintos en sus muñecas".
En ese momento también la empleada doméstica de la familia Rotondo se convirtió en víctima del violento robo.
Llamada Nora Gartland, estaba limpiando el quincho y al ingresar a la cocina uno de los ladrones "la tomó del cuello y la espalda", para después advertirle que aquello era un asalto, que se quedara "tranquila" y no gritara porque, de lo contrario, iba a matarla.
A esa mujer la sentaron en una silla, "cubriéndole su rostro con una prenda de vestir color negro y maniatando sus manos hacia adelante de su cuerpo", se describe en el fallo de este juicio abreviado.
María Florencia Rotondo, hija del matrimonio, también estuvo privada de la libertad durante un tiempo en la casa de sus padres.
Fue cuando, siendo alrededor de la hora 10:20 de aquel 9 de noviembre de 2021, llegó a la vivienda y los delincuentes la sorprendieron, al taparle los ojos con una remera y colocarle cinta en su boca para amordazarla; luego de lo cual la sentaron al lado de su mamá, que también estaba inmovilizada.
A ella le dijeron: "Tu papá sacó ochenta mil dólares y es fácil. Si me los da, nos vamos. Si no, los torturamos", intimidación ocurrida mientras uno de los ladrones "le apoyó un cuchillo sobre el dedo índice de su mano izquierda".
Después, a esa mujer la llevaron hasta el comedor, donde fue golpeada en su cabeza mientras los asaltantes le decían a Rotondo padre: "Ya prendí la plancha, la voy a tener que desfigurar a tu hija".
En la previa a que los autores de este violento asalto huyeran, a las tres mujeres las llevaron hasta un dormitorio situado en el fondo de la casa, lugar donde las empujaron sobre una cama y ataron a las tres con precintos sus manos y pies.
Junto con los pesos y dólares, los delincuentes se fueron de la casa de la familia Rotondo tras apoderarse también de los teléfonos celulares de las cuatro víctimas.
Dos hechos más
Antes de huir de Azul aquel 9 de noviembre de 2021, en la previa a que esos siete varones terminaran siendo arrestados en diferentes ciudades de la región, también cometieron dos ilícitos más en viviendas respectivamente ubicadas en los barrios Ceramista y Güemes.
Voceros allegados a lo que fuera esta investigación penal concluyeron que ambos hechos fueron concretados "al boleo", después de que no pudieran robar en la casa de la familia Rotondo esa suma en dólares de la que tenían previsto apoderarse y no encontraron, como así tampoco caja fuerte alguna.
De esa manera, cuando era alrededor de la hora 12, en los tres autos ya mencionados los miembros de esta organización delictiva llegaron hasta una casa situada sobre la calle Puerto Rico, en el Barrio Ceramista.
En esa propiedad algunos de ellos ingresaron con fines de robo, luego de trepar por "un paredón de aproximadamente dos metros de altura y romper los cristales de dos ventanas que dan al patio" de esa vivienda en la que en aquel entonces sus moradores no estaban.
Pero no pudieron llevarse nada, ya que se activó la alarma instalada en la propiedad y optaron por darse a la fuga.
Minutos más tarde, se dirigieron en esos autos en los que andaban a una casa del Barrio Güemes situada sobre la calle Panamá, también con la idea de concretar un robo.
Tras tocar el timbre de la vivienda algunos de los autores del hecho, a esos sujetos los atendió una joven que aquel día estaba cuidando a unos nenes en ese inmueble.
Llamada Daniela María del Mar Verón, los delincuentes "forcejearon con ella, quien trató de impedirles el acceso" a la casa.
A pesar de la resistencia que la víctima opuso, al menos dos de los delincuentes se metieron en la propiedad, llevando uno de ellos a Verón a un dormitorio, lo cual ocurría mientras su cómplice revisaba todo "en busca de dinero y objetos de valor".
A esa mujer también le exigieron que les dijera dónde estaba la caja fuerte, que en esa casa tampoco había, por lo que después se fueron sin llevarse nada.
Horas más tarde -en las ciudades de Tapalqué y Saladillo y en jurisdicción del Partido de General Alvear- contando con los datos de los automóviles en que se trasladaban Moreira, Molina, Oberoster, Roldán, Sánchez, Villán y Zapata serían aprehendidos. Y también fueron incautados esos tres rodados en los que andaban y más elementos, entre los cuales figuraron dinero y armas de fuego.
Las autorías de los encausados
De acuerdo con lo concluido por el juez azuleño que los condenó, Nahuel Diana Moreira, Alexis Jorge Daniel Molina, Nicolás Maximiliano Oberoster, Gonzalo Teófilo Roldán, Lucas Ezequiel Sánchez, Benjamín Aníbal Villán y Nahuel Jairo Zapata estuvieron implicados en los tres episodios delictivos narrados.
"Tomaron parte en la ejecución" de todos esos ilícitos "mediante un plan previo de distribución de tareas, movilizándose en forma conjunta a bordo de los tres vehículos, perpetrando los tres hechos endilgados en forma consecutiva y con un denominador común que fue la búsqueda de una caja fuerte", escribió el magistrado Gallicchio en lo resuelto.
En ese contexto se ubica también el rol desempeñado por Alberto Andrés Gómez, el remisero que fue sentenciado a nueve años de prisión en este proceso abreviado y sigue actualmente bajo arresto domiciliario en una casa de Azul.
Ese hombre "tomó parte en la ejecución" de los ilícitos "prestando una colaboración esencial a los coautores" de aquellos hechos, "todos ellos foráneos de esta ciudad".
Su rol específicamente consistió "en haberles indicado los domicilios sobre los que debían perpetrar los ilícitos, acompañándolos a bordo de su vehículo marca Ford modelo Escort como un miembro más de la banda y prestándoles un auxilio como oriundo y conocedor de esta ciudad, sin el cual no hubieran podido cometerse los mismos, distribuyéndose entre ellos y en forma organizada las tareas que debían realizar".
A diferencia de lo sucedido con los autores materiales de los tres ilícitos, una vez identificado y establecida su participación en esos hechos -entre otras evidencias, por registros de cámaras de seguridad donde se lo veía en su auto circulando por las calles de Azul junto con los rodados en que andaban los demás encausados-, Gómez resultó detenido durante un procedimiento policial realizado en la casa de esta ciudad, situada sobre la calle Castellar, donde continúa bajo arresto domiciliario.
La medida cautelar se había concretado el 11 de noviembre de 2021 y durante algún tiempo el hombre al que le fue dictada la pena más alta en este juicio abreviado llegó a permanecer privado de su libertad en la Unidad 7, el penal de varones del SPB con asiento en Azul.
Pero después, favorecido por una morigeración de prisión que le fuera concedida por cuestiones de salud, en los primeros meses de 2022 se dispuso que pasara a cumplir arresto domiciliario.
El dato
Las penas dictadas a Moreira, Sánchez, Zapata, Villán, Roldán, Oberoster, Molina y Gómez tuvieron como circunstancias agravantes potenciadoras de dichas sanciones "la multiplicidad de hechos cometidos" y "la violencia desplegada" contra la familia Rotondo y su empleada doméstica.
El "entregador" era un remisero: le fue dictada la pena más alta y continúa bajo arresto domiciliario

Alberto Andrés Gómez, el considerado "entregador" de varios robos e intentos de robo. Lo detuvieron el 11 de noviembre de 2021 y sigue cumpliendo arresto domiciliario por cuestiones de salud. DDI AZUL/PBA/ARCHIVO
A través de lo decidido para la totalidad de los imputados en este juicio abreviado, se concluyó que los tres hechos que la banda cometiera en Azul el 9 de noviembre de 2021 no pudieron llevarse a cabo sin la participación de Alberto Andrés Gómez, nacido en Chillar y actualmente de 73 años de edad.
Para cuando ese hombre resultó detenido el 11 de noviembre de aquel año en una casa situada sobre la calle Castellar -la misma donde sigue cumpliendo arresto domiciliario, pero ahora ya sentenciado a nueve años de prisión- se lo sindicaba como el "entregador" del violento asalto en la vivienda de los Rotondo y de los dos intentos de robo ocurridos en una propiedad del Barrio Ceramista y en otra del Güemes.
En lo resuelto se indica que fue quien aportó información clave sobre las viviendas y las supuestas sumas de dinero que los autores materiales de esos hechos podían hallar, además de guiar a los delincuentes -ninguno de ellos oriundo de Azul- para las concreciones de los tres ilícitos.
En esa época Gómez trabajaba como remisero. Y conforme la investigación por la que se ordenó su detención avanzó, le fue imputado un ilícito más que días atrás se tradujo en el dictado de esa condena para él a los ya mencionados "nueve años de prisión de efectivo cumplimiento".
Al respecto, en el fallo se menciona que también estuvo involucrado en un violento asalto que en su casa de esta ciudad había sufrido un colectivero el 18 de agosto de 2021.
Ese hombre, llamado Walter Alfredo Hourcade, tenía a la venta un motorhome. Y con esa excusa, en horas de la tarde de aquel día referido, en su casa se hicieron presentes dos varones y una mujer -no identificados ni hallados hasta el momento- para convertirlo en víctima de un robo con armas.
Ubicada sobre la calle Prat, en cercanías de las vías, a la vivienda del colectivero primero llegaron la mujer y uno de los varones, "con el pretexto de estar interesados en la compra de un motorhome que ofrecía a la venta", se describe en el fallo con relación a las características que aquel hecho tuvo.
Después, estando dentro de la casa del colectivero, los delincuentes le apuntaron con lo que sería una pistola, le pidieron plata, lo llevaron hasta un dormitorio y lo golpearon en la cabeza con la culata del arma de fuego.
Además, herido como estaba por el golpe que recibió, al vecino lo hicieron tirar al piso para atar sus pies y sus manos.
Lo concreto fue que esos dos varones y la mujer que concretaron este robo le sustrajeron a Hourcade 2500 dólares y 30.000 pesos. También, un cuchillo de plata y oro y un reloj antiguo de oro "con cadena del mismo material".
Ya cuando el otro varón implicado en lo ocurrido ingresó también a la vivienda; mientras a la víctima le pedían más plata y la golpeaban en la cara le sustrajeron -además- un teléfono celular, la documentación del colectivo de la empresa "La Unión" que manejaba, tarjetas de crédito y débito, la llave de un auto Volkswagen Polo, un anillo de compromiso de oro y plata y otro que tenía en uno de sus dedos, un enrutador de Internet, dos relojes pulsera, tres perfumes, un par de zapatos y una pistola calibre 22.
Antes de huir de la casa de Hourcade, los asaltantes dejaron a ese hombre amordazado y encerrado en un baño, "privándolo de su libertad hasta que logró desatarse y pedir ayuda a un vecino".
"Para poder cometer el hecho -escribió el juez Gallicchio en el fallo- estas tres personas contaron con la participación esencial de Alberto Andrés Gómez, quien les brindó la información necesaria para poder consumarlo, al ser foráneos los restantes partícipes".
Por ese motivo, además de los tres ilícitos ocurridos el 9 de noviembre de 2021, el remisero oriundo de Chillar también recibió esa pena de nueve años de prisión por el delito de robo agravado en poblado y en banda por el uso de arma impropia y por el uso de arma de fuego no acreditada su aptitud para el disparo, en concurso real con privación ilegal de la libertad.
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