RAÍZ DE NUESTRA CULTURA MUSICAL ARGENTINA

A 35 años de la consagración de Ayuntay en Cosquín

En enero del año 1983, la formación azuleña integrada por los hermanos Marcelo y Fernando Chiodi, Juan Carlos Maddío y Federico Saldaño, obtenía el premio “Revelación” del festival mayor del folclore argentino.

El grupo Ayuntay en su regreso a la ciudad de Azul, luego de haber ganado el Festival de Cosquín y obtenido la distinción como Revelación del año 1983. ARCHIVO/ELTIEMPO


Escribe: Martín Laborda
De la redacción de ELTIEMPO
El verano de 1983 trajo a esta ciudad uno de los reconocimientos más importantes en el quehacer musical y cultural. El grupo Ayuntay, integrado por los reconocidos músicos  Juan Carlos Maddío (guitarra, bajo, quena y flauta), los jóvenes hermanos Marcelo (quena, sikus, flauta y saxo) y Fernando Chiodi (percusión y guitarra) y Federico “Pieri” Saldaño (charango y guitarra) se consagraba como Revelación del Festival de Cosquín.
Esto generó la proyección de la agrupación musical al ámbito nacional, teniendo como repercusión la posibilidad de mostrar lo que hacían en diferentes  escenarios del país, compartir giras con artistas de la talla de José Larralde y la posibilidad de grabar un primer disco  denominado “Sentir de la tierra” bajo el sello Sonotron. La propuesta instrumental reunía diferentes ritmos y melodías de la geografía argentina  con un repertorio de composiciones propias y algunas otras de músicos como el olavarriense Luis M. De Olaso, Carlos Vega o la “Zamba de  Lozano” de Leguizamón y Castilla.
También, años más tarde, se registraría la obra integral Auca Nahuel con textos de Rubén Boggi, sobre el libro del Dr. Julio Cordeviola.
“Los cuatro son músicos de rica imaginación creativa y de positivos valores como intérprete” expresó alguna vez el padre  Osvaldo Catena.
Posteriormente sus integrantes desarrollaron diferentes proyectos musicales, siendo hoy día destacadas figuras del quehacer cultural de nuestro medio y reconocidas en el país y el exterior.
A 35 años de aquel reconocimiento,  EL TIEMPO recupero con sus protagonistas parte de esa historia.
La voz de los protagonistas

Portada del disco “El Sentir de la Tierra” de Ayuntay.


Con motivo de cumplirse  35 años de aquella consagración en el festival de Cosquín, EL TIEMPO dialogó con Juan Carlos Maddío y Marcelo Chiodi, dos de los integrantes de dicha formación  quienes trajeron a la memoria, unos de los recuerdos más significativos en sus carreras artísticas.
A mediados de 1982, en un encuentro fortuito en el boliche “Cronopios”  -Av.Perón y Burgos-, se unieron Marcelo Chiodi, Juan Carlos Maddío y Federico Saldaño,  en un espectáculo a beneficio. Esta confluencia de creatividad derivó en la formación de Ayuntay.
Marcelo Chiodi
Marcelo Chiodi tenía 20 años cuando se sumó a esta propuesta musical. “Juan Carlos (Maddío) tacaba en dúo con “Pieri” (Saldaño) temas folclóricos. A su vez, tenía otro dúo conmigo pero inclinado un poco más al jazz, con algunos tangos y folclore también”.  Para un evento que se hizo por la guerra de Malvinas en un boliche de Azul, “fuimos a colaborar y espontáneamente tocamos unos temas en formato de trío, y eso gustó mucho” contó Chiodi.
A  partir de ese momento, se abrió una nueva propuesta, un camino musical que marcaría una de las páginas más importante y destacadas de la música azuleña. “Necesitábamos un percusionista y lo convocamos a Fernando –por aquel entonces Fernando Chiodi estudiaba la carrera de Maestro Mayor de Obras, título que finalmente logró. Pero la pasión por la música hizo que su vida tuviera otro destino, el de proyectar y construir canciones.
En un par de meses se conformó el cuarteto y comenzaron a ensayar. Prontamente encontraron la aceptación del público a una propuesta musical instrumental, un poco inusual en esta ciudad. “Participamos del Pre Cosquín que se realizaba en Azul y nos fue muy bien. Luego de ser seleccionados, nos fuimos a Córdoba”. En enero de año 1983, Ayuntay comenzó a recorrer el festival mayor del folclore argentino y su entorno. “Fuimos ganando las distintos instancias, el grupo interesó. Se nos acercó mucha gente por la propuesta que ofrecíamos y  entre ellos estuvo Alfredo Avalos, quien demás integraba el jurado. Pasamos todas las instancias hasta llegar a la final donde tuvimos la suerte de ganar”.
Pero la historia no terminaría ahí, ya que además de haber ganado el Festival, también obtuvieron el premio “Revelación del año 1983”.
Sobre aquel momento, Marcelo recordó que  “Nos habíamos quedado sin dinero porque no pensábamos que íbamos a llegar tan lejos. Faltaba una semana para que el festival culminara y nos decían desde la organización que nos quedáramos, que había posibilidades de ser distinguidos como revelación. Estábamos muy apretados en lo económico y teníamos que quedarnos más días para competir por ese premio”. Así fue que tomaron una decisión “arriesgada”, la de volver a Azul. Al llegar a la ciudad tuvieron un gran recibimiento por parte de la comunidad. En solo dos días se organizó una peña, la cual colmó todas las expectativas “incluso recuerdo que quedó gente fuera” señaló Chiodi.  “Con lo recaudado volvimos a Cosquín para participar de la etapa final que nos reconoció posteriormente como “Revelación””.
Un importante reconocimiento
Esta distinción sorprendió a muchos, ya que, según contó Marcelo “las propuestas  instrumentales son más complejas de llegar al público, es diferente a un grupo con un cantante que interactúa con la gente y tiene una entrada más directa. Pero hubo algo que gustó, tanto al jurado que nos eligió como al público. Creo que Alfredo Avalos tuvo que ver en esta decisión”. Si bien  el grupo tenía una reminiscencia norteña, en esa época Marcelo todavía no tenía un contacto con los instrumentos autóctonos. “Estaba más vinculado al saxo y a la flauta traversa, es más, recuerdo que la primera quena la compré en Cosquín”.
Luego surgieron muchas cosas buenas e interesantes. En una presentación en la ciudad de Benito Juárez se acercó Néstor Faré, propietario del sello discográfico “Sonotron”, quien les ofreció realizar un disco, propuesta que finalmente aceptaron. Así surgió el primer material de estudio “El sentir de la tierra”, un muy buen trabajo, de una gran calidad musical,  que hoy se puede escuchar en Internet.
A mediados de 1985, se realizó otra producción  denominada  “Auca Nahuel”,  basada en el libro del Dr. Cordeviola, con adaptación de los textos de Rubén Boggi, música de Juan Carlos Maddío, junto al grupo vocal Añoranza y arreglos de la pianista Lilian Saba.
Sobre el final, Marcelo Chiodi, uno de los destacados músicos que ha dado esta ciudad, señaló que “en mi curriculum siempre se rescata ese paso por Ayuntay. A lo largo de diez años tocamos por distintos escenarios del país. Yo tengo un gran recuerdo del grupo y hoy al escuchar los discos que se grabaron en ese momento, un poco veo plasmada esa historia de la formación. Eso quedará para siempre”.
A su vez reflexionó sobre la actualidad del  Festival de Cosquín expresando que “ha ido variando en su estructura, se ha profesionalizado y hoy, si no contás con un representante y una propuesta que tenga un perfil más comercial es difícil llegar. En mi caso estuve participando de varias ediciones, pero con Ayuntay volvimos solamente en el 84`”.
Juan Carlos Maddío
Juan Carlos Maddío es un reconocido músico y docente de nuestro medio, con una amplia trayectoria y siempre vinculado a la música de raíz bonaerense y folclórica. Consultado sobre Ayuntay, comenzó diciendo que  “en noviembre de 1982 se conformó el cuarteto sumando a Fernando Chiodi y comenzamos a ensayar para presentarnos al pre Cosquín de ese año”. Luego de pasar la instancia local, había llegado el momento de comenzar a recorrer el festival mayor en Córdoba. “Fue algo que nos agarró de sorpresa. En poco tiempo se habían hecho muchísimas cosas. Quizás tiempo después tomamos conciencia de lo que había sucedido, al  empezar a movernos por todo el país,  la posibilidad de grabar un disco. Todo eso se daba junto al nacimiento, o el renacer de la democracia en la Argentina”.
Sobre la propuesta musical señaló que “se enmarcaba dentro de lo que se denominaba folclore de proyección” recordó que  “realizamos algunas innovaciones, según algunos expertos fue el primer grupo que incorporó el saxo al folclore.  Un aporte que hicimos de forma natural”. Por aquel entonces, “estábamos en una búsqueda musical, saliendo un poco de lo tradicional. Y eso se daba desde las armonías y la incorporación de instrumentos. Teníamos mucha elaboración, se ensayaba y se trabajaba mucho. Además había un aporte de todos los integrantes,  era una formación  muy creativa y nos vinculábamos con nuevas propuestas, se investigaba y tratábamos de tener una formación constante”.
Uno de los hits del grupo fue la chacarera “ahí va el lazo”,  creación de Marcelo Chiodi. Pero a su vez el  repertorio se nutría con otras composiciones propias y el aporte de  Juan Carlos Maddío con una visión más bonaerense.
“Siempre me interesó insertar lo que es la música de la provincia de Buenos Aires, y en este sentido en del disco mis composiciones son una milonga y una huella. Si bien el grupo tenía en  principio una búsqueda más ligada a la música norteña por la instrumentación y el repertorio, siempre aposté también a la música de nuestra región.
Fue una etapa muy interesante,  de mucho aprendizaje, crecimiento y muy hermosa que guarda un lugar especial en mis recuerdos”.
En el año 1984, Ayuntay fue invitado a participar del escenario mayor, pudiendo compartir con todos los grandes artistas de la época.
El grupo prosiguió por casi una década, la última etapa como trío ante la ausencia de Marcelo Chiodi quien se había radicado en Buenos Aires y tenía sus compromisos laborales en dicha ciudad. Finalmente a principios de la década del 90´ el grupo se disolvió.

El dato
Ayuntay fue el nombre que aportó “Pieri” Saldaño, el cual quiere decir “Sentir de la Tierra” en Quechua.

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