ENFOQUE

A 50 años del fallecimiento de Don Juan Prat

 

De izquierda a derecha: el Dr. De Luca (diputado provincial, 1983-1987), el Dr. Juan Prat, el Dr. Anselmo Marini (gobernador de Buenos Aires, 1963-1966) y el Dr. Antonio Tróccoli (prestigioso dirigente de la U.C.R. Bonaerense). Don Juan Prat.
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De izquierda a derecha: el Dr. De Luca (diputado provincial, 1983-1987), el Dr. Juan Prat, el Dr. Anselmo Marini (gobernador de Buenos Aires, 1963-1966) y el Dr. Antonio Tróccoli (prestigioso dirigente de la U.C.R. Bonaerense).

Escribe: Ing. Agr. Omar J. M. Losardo (*) – Especial para El Tiempo

 

Se cumplen el 4 de julio los 50 años del fallecimiento de Don Juan Prat, un hombre político que es sinónimo de  radical honesto, inteligente, solidario, desprendido y portador de una personalidad “sin medias tintas” a la hora de tomar decisiones en situaciones difíciles, sin titubeos pero siempre con la bonhomía necesaria para convocar y unir, aún a los pensamientos más divergentes. Un verdadero ejemplo de cómo se hace la política en serio, sin estar detrás de un cargo por interés personal y sin renunciar a los principios rectores que guiaron su vida privada y política.

¿Cuántos Juan Prat necesitaría hoy la política para que realmente fuera un servicio a la comunidad y al pueblo?.

Uno de los olvidados del partido

Juan Prat ha sido uno de los principales dirigentes del radicalismo en la provincia de Buenos Aires. Uno de sus principales exponentes, pero también, como muchos otros, ha sido uno de los “olvidados” del partido. No debemos dejar que los adversarios políticos reinscriban nuestra historia a su propio antojo, sino que debemos, nosotros mismos, dar testimonio de quienes desde sus lugares hicieron que el partido radical sea hoy el partido centenario de los argentinos.

No hay que olvidar a quienes dieron su vida entera por la república y luego, por el partido, muchos de los cuales hoy peinan canas o ya no están entre nosotros.

El Dr. Juan Prat, sin lugar a dudas, fue uno de ellos. Sería una injusticia para con él como para con otros tantos militantes que ignoran e ignoraron su existencia, que no demos prueba de su gran contribución y aporte que ha hecho hacia el partido como héroe civil, que desde la política, desde la Unión Cívica Radical, pensó en “hacer el bien sin mirar a quién”.

Doce días después de la muerte de Leandro Alem, fundador de la Unión Cívica Radical, nacía en la ciudad bonaerense de Olavarría, el 12 de julio de 1896, el Dr. Juan Prat y fallecía el 4 de Julio de 1966, apenas una semana después del derrocamiento del gran presidente argentino Don Arturo Illia.

El radicalismo, un nuevo actor

Adhirió de joven a las ideas yrigoyenistas; no comprendía cómo en un país rico la mayoría seguía –y sigue siéndolo- pobre. Las ideas del entonces caudillo eran una declaración de guerra contra una oligarquía insensible a las situaciones de pobreza. Si bien la esclavitud fue abolida en el año XIII, ésta seguía presente en la relación de frialdad que ostentaban los “superiores” respecto de la “chusma”. Y precisamente, ese nuevo actor que surgió en el escenario político en 1890, el radicalismo, era considerado la “chusma”. Esta idea revolucionaria pero progresista en los hechos, encabezada por la U.C.R, era la que había abrazado con ardor y convicción el Dr. Prat, en ese momento un púber.

Este grupo de jóvenes venían de sectores humildes, de clases medias y aún de una supuesta aristocracia, para acompañar a un pueblo sufriente y olvidado. Cuando adscribió al radicalismo, no supuso ni especuló con que estaba comprando un boleto hacia una vida feliz, cómoda y sin demasiadas sorpresas, sino que creyó desde un principio que el futuro estaría plagado de sufrimiento consecuencia de injusticias, de cárcel sin sentencia basada en ley, de responsabilidad de gobierno ante una oposición antidemocrática y fraudulenta, de tomar decisiones en momentos cúlmines y al borde del abismo, cuando una decisión podía costarle a uno la propia vida. No era un afecto a las muestras en público ni al auto-bombo. Era un modelo de sincera modestia que sobresalía, a pesar de su actitud callada y de bajo perfil, precisamente por su “dedicación exclusiva al trabajo”.

Luchó con ejemplaridad 

Durante la década Infame y el gobierno de Perón, el Dr. Prat continuó su lucha desde los cargos que el partido le asignó. Luchó con ejemplaridad, con alegría y la esperanza de recuperar la libertad, inútil, arbitraria y absurdamente cercenada por el régimen imperante. Su accionar no se limitó a la política. Realizó algunas publicaciones en cuestiones relacionadas a su especialidad en Derecho.

Fue autor del libro “El impuesto a la renta. Su aplicación en la Argentina”. Integró el Tribunal de Disciplina del Colegio de Abogados de Azul. Formó parte y fue propulsor de entrañables instituciones azuleñas, como ser, la Biblioteca Popular de Azul.

“No debemos olvidar”

El Dr. Juan Prat fue un destacado profesional y un popular político, adversario de la sucia politiquería. Fue un compatriota. Fue un correligionario que los correligionarios vivos no debemos olvidar.

No debemos enamorarnos de los mitos, sino que debemos estar orgullosos y aprender de los maestros de la política, de los maestros del radicalismo. Maestros que desconocen muchos jóvenes hoy, como lo fue este modelo de virtudes, lealtades y decencia.

Se llamó Juan Prat o simplemente Don Juan. Murió en Azul, al atardecer del lunes 4 de julio de 1966, a pocos días del infame y más injusto golpe al gobierno del Dr. Illia. Murió fulminantemente, al llegar a trabajar, como todos los días, a su estudio.

Su Pueblo se sumió en la tristeza, bajo una profunda congoja. Eran tiempos en que los partidos políticos se denominaban en los medios de comunicación con la aclaración de “disuelto partido político”. El miedo reinaba en todas partes. Numerosos “disueltos” correligionarios dieron el presente a su casa, a su velatorio y a su sepelio. Sus amigos de siempre, Ricardo Balbín y Anselmo Marini llegaron de inmediato. Otros varios dirigentes partidarios como Alfredo Sarno y la Sra. López Roux de Vitale expresaron su emoción a través de palabras que empaparon de lágrimas y tristeza las caras de sus colegas radicales: de los demócratas. Seguramente, los totalitarios estarían de festejo.

(*) Convencional provincial de la UCR

SU NOMBRE EN EL COMITÉ

“El Comité de Azul se honra con el nombre de Juan Prat. No se lo debe olvidar, sino que es esencial que todos aprendamos de él”, recordó el Ing. Agr. Losardo.

“Los momentos difíciles que atravesó el radicalismo no son tiempos para el olvido ni la indiferencia. Hoy más que nunca, debemos saber y tener como premisa fundamental que esos tiempos son una herramienta para el aprendizaje, quizás para los más jóvenes, de lo que significa ser afiliado de la Unión Cívica Radical y portar al radicalismo como estilo de vida”, agregó.

 

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