EFEMÉRIDES

A cuatro años de la muerte del líder de la lucha contra el apartheid, Nelson Mandela

El ex presidente –también conocido como Madiba- dejó de existir a los 95 años luego de permanecer internado durante meses en estado agonizante como consecuencia de complicaciones respiratorias. 

Hoy se conmemora el 4° aniversario de la muerte del ex presidente sudafricano y Premio Nobel de la Paz.

Un día como hoy, pero del año 2013, el ex presidente sudafricano y Premio Nobel de la Paz, Nelson Rolihlahla Mandela, murió a los 95 años tras meses de internaciones y agonía. En su país y en el mundo entero eligieron despedirlo con alegría y palabras de agradecimiento.

El encargado de dar la noticia fue el presidente sudafricano, Jacob Zuma, quien anunció por televisión que su país “había perdido a su mayor hijo… Nelson Mandela nos unió y juntos nos despedimos de él”, dijo, sin disimular su tristeza.

El Premio Nobel de la Paz falleció a las 20.50 (15.50 hora de Argentina) en su casa de Johannesburgo, donde estaba internado y recibía tratamiento por sus complicaciones respiratorias.

Madiba, como lo llaman cariñosamente los sudafricanos, estuvo internado cinco veces en los últimos dos años de vida.

Preso 27 años 

Mandela lideró la lucha contra el régimen racista del apartheid y sus convicciones y su liderazgo le valieron la cárcel durante 27 difíciles años.

Gracias a su perseverancia y su fortaleza física y mental logró superar el encierro y las torturas, y convertirse en el conductor de una de las transiciones más pacíficas de la historia de África y del mundo entero.

Muchos de sus compatriotas no olvidan sus palabras cuando salió finalmente de la cárcel y se dirigió a miles de personas desde el balcón del Ayuntamiento de Ciudad del Cabo: “Los saludo a todos en nombre de la paz, la democracia y la justicia universal”.

Con ese espíritu de reconciliación y diálogo, lideró la transición hacia la democracia y asumió en 1994 el poder como el primer presidente negro de una Sudáfrica pobre, violenta y polarizada.

Primer presidente negro

Con 67 años de activismo político, 27 en prisión y 5 como primer presidente negro de Sudáfrica, la tenacidad y su compromiso con la justicia, su defensa de la democracia, la igualdad racial y su mensaje de reconciliación convirtieron a Mandela en un admirado y respetado ícono global.

Al final de esta serie de homenajes que resultaron históricos, el cuerpo de Madiba, el “padre de Sudáfrica”, como muchos de sus compatriotas lo apodaron, fue transportado en un helicóptero militar a su pueblo natal, Qunu, donde fue enterrado.

Había nacido en Mvezo, Unión de Sudáfrica, el 18 de julio de 1918.

Fue abogado, activista contra el apartheid, político y filántropo sudafricano que actuó como presidente de su país de 1994 a 1999. Como primer mandatario de raza negra y en ser elegido por sufragio universal en su país, su gobierno se dedicó a desmontar la estructura social y política heredada del apartheid a través del combate del racismo institucionalizado, la pobreza y la desigualdad social, y la promoción de la reconciliación social.

Como nacionalista africano y socialista, presidió el Congreso Nacional Africano (CNA) entre 1991 y 1997, y a nivel internacional fue secretario general del Movimiento de Países No Alineados entre 1998 y 1999.

LA COSTUMBRE DEL RITUAL Y EL TABÚ

Los primeros años de la vida de Mandela fueron determinados, según sus propias palabras, por la costumbre, el ritual y el tabú.​

Creció junto a dos hermanas en el kraal de su madre ubicado en Qunu donde cuidaba del ganado, por lo que pasaba mucho tiempo fuera de casa junto a otros muchachos de su edad.​

Aunque analfabetos, sus padres eran devotos cristianos y por eso su madre le envió a una escuela metodista cuando tenía siete años.

Una vez bautizado, le fue otorgado por su profesora el nombre de origen inglés Nelson.​ Cuando tenía nueve años su padre se fue a vivir a Qunu donde falleció de una enfermedad no diagnosticada, pese a que años después Mandela aseveraría que había sido una enfermedad pulmonar.​

Este acontecimiento le hizo sentirse emancipado, y él mismo afirmaría que desde entonces heredó la orgullosa rebeldía y el obstinado sentido de la justicia de su padre.​

 

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