“A los perros no los vamos a abandonar”

Silvia Ferro, junto a otras cuatro mujeres y muchos colaboradores, asisten a los animales que se encuentran en este predio municipal. El Estado no se hace responsable de la forma que debe y ahí es cuando ellas se pusieron al hombro el lugar. No obstante reclaman más atención por parte de las autoridades ya que “no damos abasto”.

Los perros del Monte Frutal se encuentran en una situación estable gracias al trabajo de las voluntarias.
FACEBOOK: LOS PERRITOS DEL MONTE FRUTAL


La problemática de los perros callejeros es una historia de nunca acabar. Los amantes de los animales desde hace décadas vienen luchando para que los ciudadanos tomen conciencia de la importancia de una tenencia responsable y que el Estado también haga su parte fundamental ante una problemática, que si se deja estar, suele complicarse mucho más.
En este marco, el año pasado fue marcado por la necesidad de dar una respuesta urgente a esta situación que tuvo mucha repercusión mediática y política. La situación fue angustiante ya que no sabía ciencia cierta qué era lo que iba a suceder con los animales, hasta que los distintos grupos de protección salieron a dar su postura y un plan de acción para estos animales.
En este sentido, los animales tuvieron como primer destino un predio en la Ruta 51 y luego de una incansable lucha fueron trasladados al del ex Monte Frutal en donde actualmente residen más de 50.
En estos últimos días han circulados fotos en las redes sociales de la situación que tienen los perros en ese predio que le corresponde el mantenimiento a la Municipalidad de Azul. Como el compromiso estatal no es el adecuado ni suficiente para sostener este predio y darles una calidad de vida digna a los perros que allí se alojan hay un grupo de cinco mujeres que se encargan día a día de trabajar, dentro de lo que sus circunstancias se lo dejan, para que estos animales no queden abandonados.
Este grupo independiente que se reúne con el objetivo de alimentar y brindar algún tipo de ayuda a las mascotas. Son un grupo de voluntarias, que lo hacen porque no pueden ver la situación por la que pasan los perros. La angustia ante la negligencia del Estado es lo que las moviliza.
Así fue como comenzaron a buscar la ayuda de distintas personas para poder encarar este trabajo. Silvia Franco es una de esas mujeres que hizo de los animales una prioridad en su vida.
En la charla con este medio destacó que están trabajando desde el primer día que están los perros en el Monte Frutal pero de una forma independiente. Esto hace que la forma de trabajar sea “sacrificada” y que cada vez los problemas a resolver sean más difíciles.
Pero esto no hace bajar los brazos. Tienen decenas de formas ingeniosas para poder juntar el dinero necesario ya que con el amor que les tienen no basta; se ponen la situación al hombro y comienzan a trabajar: ferias americanas, bonos, pedidos a través de las redes sociales, proyecto de padrinazgo y muchas otras cosas más.
En este sentido, lo preocupante es saber el estado actual de los perros. “Cuando llegaron al Monte Frutal había perros en distintos estados. Algunos estaban bien porque, a pesar de estar en la calle, estaban alimentados y otros con alguna situación para mejorar”, explicó.
Pero cuando los perros ya se asentaron en un lugar “el Estado no llevó nunca los insumos necesarios para que los perros puedan ir mejorando. Ni vacunas, ni gastos veterinarios, ni alimentación”. Allí fue cuando este grupo de amantes de los animales comenzó “pedir al Municipio pero no obteníamos respuesta”. De este modo comenzaron a hacer lo que está a su alcance “y obviamente hubo perritos que se enfermaron pero gracias al trabajo en Facebook la gente se ha hecho eco y está ayudando bastante”.
De este modo comenzaron a vacunar y poner las pipetas anti garrapatas “podemos hacer lo mínimo e indispensable. Lo que no se puede hacer es llevar más perros porque no están dadas las condiciones físicas ni económicas como para afrontar los gastos que conlleva cada animal”. En estos días se les dijo que “va a ir dos veces por semana el veterinario para que los perros comiencen a tener tratamiento”.
“A veces la gente piensa que esto es un refugio que está por fuera de lo que es el municipio, pero no se hace cargo como debería hacerlo”. El Municipio el aporte que hace actualmente es de un empleado municipal que “se encarga de limpiar los caniles. Tenemos la suerte de que hace bien su trabajo pero él no puede hacer más”.
La parte de alimentación y tratamiento veterinario “se basa meramente en lo que hacemos nosotras para juntar alimento. Sólo ha llevado algunas bolsas de alimento al principio pero luego se olvidó”.
Ellas de alimentación se pueden hacer cargo “pero el tema de las vacunas y la asistencia veterinaria es lo que más nos complica porque las enfermedades se multiplican cada vez que alguno se agarra”.
“Nos mueve el amor”
En este marco, Franco explicó que el Estado no actúa y ellas se hacen responsables de algo que no les corresponde “pero a los perros no los vamos a abandonar. El amor que tenemos nos impulsa, además si no lo hacen los voluntarios no lo hace nadie”.
Si ellas no hubiesen “puesto el pecho en esa situación, los perritos no estarían. Es una situación compleja. A nosotras lo único que nos interesa es el bienestar de los animales, no tenemos ningún tipo de afinidad política ni partidaria. Nos mueve el amor”.
Las críticas hacia ellas suelen ser que no deben hacer lo que el Estado no realiza “pero también nos tienen que entender que no podemos ver a los perros así. Hay algo en nuestro interior que nos moviliza”.
Desde la municipalidad argumentan que “no tienen los fondos suficientes como para castrar, pero nosotros lo necesitamos. Además sabemos que el Ministerio manda insumos y es necesario que ellos hagan las gestiones”.
Al ser sólo cinco personas ante un grupo de perros muy grande “hay cosas que se nos escapan de las manos. No podemos abarcar todo, tenemos un techo y ahí es donde nos hace falta el Estado”.
Pero al mismo tiempo dio una luz de esperanza ya que “no es caótica la situación porque los perros tiene comida, refugio, bebederos, limpieza y gente que ayuda para que estén bien. Pero hace falta mucho más, no nos alcanza”.
UN ESTADO AUSENTE

Una de las referentes locales en cuestión de tratamiento responsable de mascotas y medio ambiente es Silvia Villalba que trabajó durante todo el 2017 con el objetivo de crear un hospital veterinario que se aprobó en el Concejo Deliberante en diciembre próximo pasado.
En este sentido, este medio dialogó con ella sobre una postura sobre la responsabilidad del Estado en las cuestiones que tienen que ver con  los animales y puntualmente en el predio municipal del Monte Frutal. En un primer aclaró que “yo al Monte Frutal no voy pero hay un grupo de trabajo muy serio que se está encargando de la situación”.
Pero este grupo de voluntarios “hace el trabajo que tendría que hacer el Municipio. No está mal, obviamente, porque la situación de ver perritos que la están pasando mal nos moviliza a todos”.
El trabajo tiene que ver con “una postura de hacer responsable al Estado de esta situación y no a un grupo de personas que lo hacen de manera desinteresada”. En este marco “hay que reclamarle al Estado más infraestructura y presupuesto para poder solucionar este tema. No es muy difícil ni muy caro, sólo falta la decisión real de llevarlo a cabo”.
Y más aún “cuando este es un predio municipal. El Estado en todos sus niveles debe ser partícipe de mejorar esta situación. Sabemos que dinero hay porque hubo grandes festejos millonarios y con muchísimo menos se soluciona el tema en nuestra ciudad”.
Por eso es necesario “que el Municipio cree un refugio responsable, sustentable y que tenga un intercambio continuo con la sociedad para que se puedan ir adoptando los perros. Hay que dar la batalla para que haya gente que pueda darle el tratamiento”.
En cuanto al Hospital Veterinario explicó que “dejamos pasar el verano como para que las cosas se acomoden y entren en curso para comenzar a trabajar en el Hospital. Aún no nos han convocado pero esperamos que nos llamen para hacer las cosas en conjunto, no creo que tarden mucho, tenemos la esperanza de que quieren solucionar el tema”.
Por último destacó que “no hay que alimentar el ‘cuco’ del Estado que sigue dejándole a la buena de Dios, a la gente común y al voluntariado civil sus obligaciones. Esta visión va más allá que integra una mirada política, social, laboral, desarrollo económico y de los derechos del animal, entre otras tantas”.

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1 Comment

  1. Yoli

    30 de enero de 2018 at 10:02 pm

    Bwrtellys no educa y no pone a laburar los veterinarios que tiene el Municipio, pagos por los goles azulejos con los impuestos!!!nadie LABURA!!!

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