A CIEN AÑOS DE LA ASUNCIÓN DE HIPÓLITO YRIGOYEN

A un siglo del inicio de la “República Radical”

Un día como hoy, de hace cien años asumía la presidencia por primera vez Hipólito Yrigoyen.
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Un día como hoy, de hace cien años asumía la presidencia por primera vez Hipólito Yrigoyen.

Por Eduardo Agüero Mielhuerry                         

Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Irigoyen Alen nació el 12 de julio de 1852, en la ciudad de Buenos Aires. Fue el tercer hijo de Martín Irigoyen y de Marcelina Alen, y tras modificar drástica y definitivamente la vida social y política de la Argentina, quiso la historia recordarlo como Hipólito Yrigoyen.

A los 15 años empezó a trabajar en el estudio jurídico que su tío Leandro N. Alem compartía con Aristóbulo del Valle. Dos años después, cuando terminó el Bachillerado, inició la militancia política junto a su tío en el Partido Autonomista, un partido de corte populista liderado por Adolfo Alsina, en firme oposición al Partido Nacional de Bartolomé Mitre.

Algún tiempo después, Yrigoyen y Alem se enfrentaron con el sector oficial del Partido Autonomista, llevando como candidato propio a Aristóbulo del Valle y sosteniendo una actitud de intransigente oposición a los acuerdos entre dirigentes. El enfrentamiento interno terminó con la exoneración de Yrigoyen, quien al año siguiente fue elegido Diputado Provincial por el Partido Republicano (fundado como alternativa al autonomismo). Sin embargo, tras la temprana muerte de Adolfo Alsina, su principal opositor, Yrigoyen retornó al autonomismo.

Al dictarse la Ley de Federalización de la ciudad de Buenos Aires y ante la llegada de Julio Argentino Roca a la Presidencia de la Nación, Alem abandonó la política, en tanto que Yrigoyen aceptó la federalización y, siguiendo a Roca, resultó electo Diputado Nacional en 1880 por el reorganizado Partido Autonomista Nacional. Dos años después, al igual que su tío, desencantado con el “Zorro” Roca, abandonó la política.

Desde su Partido, Yrigoyen volvió a participar activamente en la vida política e institucional de la Nación, sumándose a la Revolución del 1890. Siguiendo a su tío, Leandro Alem, y a Aristóbulo del Valle, fue uno de los fundadores de la Unión Cívica Radical el 26 de junio de 1891. Casi dos años después, Yrigoyen condujo y financió un ejército “radical” que se sublevó…

Azul, el epicentro de la Revolución Radical del ’93

El 30 de julio de 1893, procedente de Las Flores, Hipólito Yrigoyen arribó de incógnito en tren a Azul.

En su campo “El Trigo”, ubicado en el Partido florense, Yrigoyen se había retraído un tiempo atrás pergeñando su revolución contra un régimen político fraudulento y autoritario que, según su visión, hundía al país en una profunda crisis política, social y económica. Tras un importante esfuerzo logró reunir un gran número de hombres a los cuales se ocupó de armar.

La Revolución del ’93 fue la primera en concretarse en la provincia de Buenos Aires y comenzó, tal como lo había decidido el “Peludo”, con la toma de la ciudad de Azul.

La revolución que se había iniciado simultáneamente en 82 ciudades, triunfó en todas partes de la provincia. El ejército radical llegó a contar con 8.000 hombres bien armados bajo el mando directo de Marcelo Torcuato de Alvear. El día 8 de agosto tomaron la Capital e instalaron como Gobernador provisorio a Juan Carlos Belgrano (vinculado familiarmente a Azul).

Cuando ya se celebraba el triunfo de la Revolución, sus dirigentes cometieron errores que los llevaron a la derrota. El 25 de agosto el Comité Provincia de la Unión Cívica Radical decidió entregar las armas. La revolución había sido vencida, aparentemente…

Camino a la Presidencia, Ley Sáenz Peña mediante

A pesar del afecto que sentía por su tío, Yrigoyen desconfiaba de sus condiciones para el liderazgo, lo que lo llevó a enfrentarse políticamente y a organizar la Unión Cívica Radical de la provincia de Buenos Aires como un partido político autónomo.

Tras el suicidio de Leandro Alem y la muerte de Aristóbulo del Valle, en 1896, Yrigoyen se manifestó en profundo desacuerdo con la orientación acuerdista con el mitrismo que imponía el presidente del Comité Nacional, Bernardo de Irigoyen, como táctica para enfrentar a Roca, cuando éste se encaminaba a su segunda presidencia en 1898. Cuando la Convención Nacional de la U.C.R. sancionó la llamada política de las paralelas para concurrir a elecciones junto con los mitristas, Yrigoyen disolvió el Comité de la U.C.R. de la provincia de Buenos Aires, desbaratando la estrategia de los bernardistas. Desde entonces, el radicalismo entró en un grave estado de desorganización partidaria.

En 1903 Yrigoyen comenzó la reorganización institucional de la U.C.R., y encabezó y financió con su propio dinero la “Revolución de 1905”, que resultó un fracaso. Sin embargo, por miedo a un nuevo levantamiento armado de Yrigoyen, su amigo y Presidente de la Nación, Roque Sáenz Peña sancionó la Ley del Voto Secreto en 1912, más conocida como “Ley Sáenz Peña”.

1916, un año especial

La Convención Nacional del radicalismo proclamó la fórmula Hipólito Yrigoyen- Pelagio Baltasar Luna, a pesar de que el líder radical había rechazado varias veces la postulación… Finalmente, Yrigoyen aceptó.

La elección presidencial se celebró el 2 de abril de 1916. Los votantes eligieron electores del Presidente, legisladores y funcionarios locales. Estas fueron las primeras elecciones presidenciales en la historia de nuestro país que utilizaron el sistema del sufragio secreto a ser depositado en urnas electorales, al ejecutarse bajo el amparo de la Ley Sáenz Peña, la cual otorgaba derecho a voto a casi todos los ciudadanos varones, fueran nativos o naturalizados, mayores de 18 años, con excepción de los habitantes de los territorios nacionales. Por ello se considera que estos comicios fueron mucho más libres que en el sistema de elección anterior, bajo el cual el voto era público.

Esta elección, obligatoria, tuvo una participación del 62,71% de hombres con derecho a voto.

Los candidatos para la ocasión fueron el ya mencionado ex diputado Nacional por Capital Federal, Hipólito Yrigoyen; Ángel Dolores Rojas, gobernador de San Juan por el Partido Autonomista Nacional; el diputado Nacional por Santa Fe, Lisandro de la Torre, por el Partido Demócrata Progresista; y el diputado Nacional por la Capital Federal, Juan Bautista Justo, por el Partido Socialista.

Con las antiguas fuerzas conservadoras divididas, el binomio radical triunfó cómodamente. La fórmula se impuso con 339.332 votos superando a la fórmula del Partido Conservador, Ángel Rojas-Juan Eugenio Serú, que se alzaron con 153.406 sufragios.

Además, el radicalismo ganó en el colegio electoral con 152 votos. Cuando faltaban trece electores para homologar el triunfo del radicalismo, los conservadores intentaron persuadir a los votantes de Santa Fe que estaban enemistados con la autoridad partidaria. Los radicales disidentes, a pesar de estar enfrentados a Yrigoyen, votaron por su antiguo jefe.

El 12 de octubre de 1916, después de prestar juramento ante la Asamblea Legislativa en el Congreso de la Nación, el nuevo Presidente fue, literalmente, llevado por un mar de personas hasta la Casa Rosada.

Una nueva República

Durante los primeros años de su gobierno, el radicalismo estuvo en minoría en el Congreso. En la Cámara de Diputados 101 miembros eran radicales y 129 opositores, mientras que en el Senado de 58 miembros sólo 2 eran radicales. Aun así, Yrigoyen mantuvo una actitud férrea poco proclive al diálogo y la negociación, con la “vieja política”.

Yrigoyen se manejó por medio de decretos, puesto que muchas de las iniciativas que enviaba al Congreso no prosperaban por la mayoría conservadora aún imperante. Sólo tras las elecciones legislativas de 1918 el radicalismo obtuvo la mayoría en la cámara baja.

Su programa político consistió en terminar con los excesos que habían cometido los sucesivos gobiernos del “régimen”, como se llamó al período conservador. Bajo el programa que Yrigoyen denominaba de “reparación nacional”, empeñó su esfuerzo en terminar con la corrupción, renovar las costumbres y la clase dirigente, y reorganizar las instituciones políticas de la Nación mediante la efectiva aplicación del sufragio libre.

Yrigoyen llegó al poder como jefe indiscutido de un partido que había intentado repetidas veces acabar con el “régimen” conservador por el camino de la revolución. Representaba “la causa”, que entrañaba la misión de purificar la vida argentina. Ciertamente, el Presidente se enfrentó con las oligarquías provinciales y las desalojó progresivamente del poder mediante el método de las intervenciones federales (también conocidas como “intervenciones reparadoras”), con la finalidad de llamar a elecciones limpias para concluir los mandatos de gobernadores que habían sido elegidos en comicios fraudulentos.

Hace un siglo, con la asunción de Hipólito Yrigoyen se inició el período conocido como “República Radical”, el cual se extendería hasta el Golpe de Estado encabezado en 1930 por el general José Félix Uriburu quien derrocó al propio Yrigoyen que llevaba dos años ejerciendo la presidencia de la Nación por segunda vez. Pero esa es otra historia…

 

 

 

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