DE AZUL A BUENOS AIRES; DE LA MÚSICA A LA DOCENCIA

Abi González: vuelta “al pago” en su constante búsqueda de contrastes

El cantautor de 26 años de edad se presentará el sábado 15 de octubre en el Teatro Español con su grupo, que acredita seis años de trayectoria. En diálogo con EL TIEMPO, González contó que el recital es un anticipo de su segundo disco. También se refirió a sus orígenes y a lo que significó, en su derrotero profesional, el haber cantado en el festival de Cosquín.

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El próximo sábado 15 del corriente, a las 21 horas, el Teatro Español recibirá al cantautor azuleño Abi González. El músico regresará al “pago” con su grupo, que acredita seis años de trayectoria y viene de pasar por el escenario mayor del Festival de Cosquín 2016. En una extensa entrevista con este diario, González se refirió a la trascendencia que tendrá su actuación como antesala de la edición de su segundo disco, que se grabará entre diciembre de este año y marzo de 2017. También en la nota, el joven de 26 años hizo un imaginario viaje al pasado para recordar su primer vínculo con el arte y lo que sobrevino de esa constante búsqueda por el descubrimiento de contrastes. Abi González Grupo está integrado por Benjamín Ciprian (guitarra); Belén Echeveste (cello); Melisa San Marco (flautas); Juan Fracchi (contrabajo); Mario Gusso (percusión) y Abi González (voz y dirección). El concierto cuenta con el auspicio de la Asociación Empleados de Comercio del Azul (AECA), la firma consignataria Wallace Hermanos y el hotel de campo Chacras de Azcona. De antemano González anticipó que aún no definió el título que llevará el nuevo material discográfico.

Abi González Grupo se inició en 2010. Editó su primer CD en el 2014, titulado “Rueca”, con la participación de Juan Falú y Lilián Saba como invitados y fue presentado en vivo en Capital Federal, el interior bonaerense y otras provincias. Además fue pre-seleccionado para las nominaciones de los Premios Gardel 2016, en la categoría Mejor Álbum de Intérprete de Folklore.

“Es una alegría poder tocar en Azul”

-¿Cómo surgió esta posibilidad de volver a presentarte en Azul?

-Para mí siempre es una alegría poder tocar en Azul. Se hace cuesta arriba porque es un proyecto en el que somos bastante numerosos. Somos seis músicos y trabajamos en un concierto que también está pensado en función de la iluminación, la escenografía, que hace que cueste trasladarlo. Este concierto es como el anticipo del nuevo trabajo que queremos grabar en el verano. Casualmente el primer disco lo grabamos una semana después de tocar en Azul.

-¿Es inspirador estar en Azul?

-Por ser parte de mi historia siempre está relacionado. Por otra parte mi rutina de estar en Buenos Aires y en Azul genera un contraste permanente; desde lo geográfico y en cuestiones cotidianas. En el disco anterior siento que las composiciones estuvieron hechas acá. Entraron en él varios años de mi carrera porque es momento de búsqueda. En este segundo material es como que voy hacia un lado y lo vivo más con ese contraste que alimenta mis ideas.

-¿Qué nos decís de las letras y de la música?

-Mantenemos un criterio bastante similar al primer disco, formado por composiciones propias y por arreglos también míos sobre compositores en este caso de las décadas del ‘50 y ‘60. Me fui bastante hacia atrás como parte de ese contraste de unir la composición de aquella época y los arreglos de los tiempos actuales. Las letras de mis canciones me nacen en el mismo momento que nace la música y tienen temáticas diversas, siempre vinculadas con la emoción.

-Para muchos músicos el presentarse en Cosquín implica una responsabilidad, un respaldo…

-Obviamente me enriqueció tocar ante semejante cantidad de gente y conocer a artistas que admiro, pero lo que más rescato de esa experiencia es haber reafirmado lo importante de las diferencias de perspectiva de la música. Nuestra participación fue gracias a esa búsqueda de la comisión para darle lugar a las diferencias; desde trayectoria hasta masividad, y por cuestiones sonoras.

-Dicen que editar un disco es como tener un hijo ¿ahí uno vuelca el fruto de la inspiración, del esfuerzo económico y de horas de trabajo?

-Sí. Me pasa que estoy viviendo este segundo disco muy diferente al primero y calculo que viviré el tercero distinto al segundo. Por eso que no sé si habrá una sola significación de un disco. Lo vivo como una etapa donde necesito expresar transformaciones. Uno se va transformando y en mi caso me hace bien manifestarlo en lo musical, en los arreglos y la manera de ver, de escuchar y ejecutar.

-Tenés a un invitado de lujo para la presentación…

-Sí. Es otra de las cosas que me pone muy contento cada vez que vengo a Azul; me trato de “premiar” tocando con algún músico azuleño que por mi rutina y las distancias me cuesta cruzarme. Al “Turco” (Chiodi) lo conocí de chico como admirador y hoy tengo la posibilidad de tomar unos mates y ver cómo cada uno piensa la música. Nos pareció divertido a los dos jugar con la música del otro. El año anterior tuve la oportunidad de tocar con “Quique” Ferrari, a quien le agradezco porque la pasé bárbaro.

-Qué momento vive la música azuleña, que ha logrado sacar buenos exponentes…

-La verdad que sí. Hay un montón de gente en Buenos Aires que a veces me cruzo y está buenísimo que eso suceda. También está buena la labor de músicos que se encargan no sólo de tocar sino de producir o de generar. Este año Evaristo Martínez, con el apoyo de todo un equipo de trabajo, imagino, trajo un montón de músicos súper interesantes (Edgardo Cardozo, Acaseca o Leo Maslía). Es muy enriquecedor para mí que una ciudad pueda tener ese movimiento.

-¿Cómo fueron tus inicios?

-Desde la danza. Formé parte del Ballet Municipal, con Rodolfo Aducci; esa fue mi conexión con lo artístico y sobre todo con la música argentina; también por un entorno familiar acorde ya que mis padres bailaban, y mi papá también cantaba. En plena adolescencia tuve la conexión con lo folclórico y lo musical. Desde la danza, por el hecho de corporalizar la música y entender el carácter de cada región (Litoral, Cuyo y Pampeano) surgió la curiosidad por acercarme a la música. Después de dejar la danza me fui a Buenos Aires para directamente meterme en ese mundo.

-¿Costó? ¿Fue difícil?

-Cada experiencia debe ser diferente porque se pone muy en juego la personalidad y las oportunidades. En lo personal, Buenos Aires es una ciudad que me cuesta; me es incómoda todo el tiempo, pero era un deseo muy fuerte de conocer cuestiones musicales y sus diferencias.

-Y esas cuestiones y esas diferencias están ahí…

-Están ahí y cuando de chico descubro a Chango Farías Gómez o Waldo de los Ríos desde la danza, porque con Rodolfo tuvimos la suerte de que nos hacía bailar danza muy rica y no necesariamente conocida, en Buenos Aires sentía que me acercaba más a descubrir cosas nuevas. Sentía que, si quería buscar diferencias de cómo era tocar una música, era ahí. Me costó encontrar un entorno, los lugares, pero fue una experiencia que estoy contento de haber vivido.

-¿Tuviste una primera etapa como solista?

-En realidad no. Lo primero que hice fue un trío con guitarra y percusión, pero siempre con la misma dirección de que yo proponía las composiciones y los arreglos. Después se fue derivando la formación hacia este sexteto con el cual me siento cómodo de explorar y todavía tengo caminos por seguir; es como que no me aburre esta sonoridad y casualmente estoy arrancando un proyecto a dúo con Andrés Filar, un pianista que admiro muchísimo y de a poco es como que me perfilo como para tocar solo. Me da curiosidad explorar lo que sucede con eso. Si bien todo el tiempo estoy rozando esa faceta solista porque los arreglos y las composiciones me salen cuando estoy solo y dentro de cada concierto hay un momento donde muestro mi rol de cantautor y lo disfruto, estoy empezando a pensar algún posible disco totalmente solista.

-¿Se puede vivir de la música en Argentina?

-Se puede vivir, creo. Me parece que necesitamos mejores condiciones. Hay que reformar la educación musical o la concepción de lo que es un músico. Es un trabajo cultural y generacional que de a poco se irá construyendo, pero depende de nosotros mismos; de cómo relacionamos algo que es tan sensible con el dinero. Cómo hago para vivir de la música es una pregunta que me genera más preguntas y estoy tratando de respondérmelas. En lo personal y en la actualidad me respalda la docencia y estoy tocando en el trío de Willy González, que es otro músico con proyecto propio, y en la sumatoria me doy cuenta que vivo de la música. Soy consciente que no alcanzamos condiciones más dignas, o que son muy desiguales. Un artista que se convierte en un producto cobra una cifra que hoy no tiene sentido comparada con un artista no masivo. Esperemos que en un futuro nos acerquemos a pensar qué cosas no se negocian. Hay bandas de rock que hasta pagan para tocar. Como músicos tenemos que hacernos esas preguntas, buscar respuestas, pensarlas y desde ahí actuar para lograr que se valore el trabajo de un músico.

-¿Qué te deja el hecho de dar clases?

-Es algo que me nutre y enriquece. Me cuesta separar (la música de la docencia) y es algo que lo pienso como un todo. Si en mi carrera musical descubro cosas, inmediatamente las vuelco en las clases. Como músico me atropella la necesidad de la producción independiente porque estamos en una época que por Facebook y otras cuestiones uno necesita producirse o al menos reconocer que el trabajo de producción y de difusión es paralelo a los trabajos creativo y musical. Hay que aprender a producir y a manifestar la necesidad de espacios y de condiciones. A la escuela trata de llevar eso y casualmente hoy (por el martes) hicimos en Chillar el primer festival de arte con la idea de que los mismos alumnos sean productores del evento para poner en práctica esa fórmula de que “tengo una idea, la planifico y la realizo”.

-¿Tenés algún referente? ¿Alguien que te inspire o guíe?

-Estoy lleno de referentes. Me cuesta seleccionar algunos pero todo el tiempo tengo muchos y al mismo tiempo busco más. Eso construye y me resulta más productivo ir a buscarlos que negarlos. Tengo referentes que no conozco ni el nombre pero que vi un video de Youtube que me interesó y fue referencia de algo, por una puesta en escena o una manera de encarar una versión.

-¿Cómo venderías el recital del sábado 15?

-Si hay gente que no me conoce, está buenísimo que pueda ser curiosa nada más que por ser un músico de Azul que viene a tocar. Más allá que me puedan ver por las redes sociales, está bueno que se puedan acercar a ver música en vivo. No es algo que recomiendo desde el plano económico sino más bien del plano cultural. Para mí va a ser una fecha especial por estar en Azul; por el segundo disco; por mi invitado; por el Teatro Español…hay muchos motivos en los que me apoyo para invitar a la gente.

 

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