EN UN JUICIO ORAL

Absolvieron a joven que fue acusado de varios arrebatos

Martín Céspedes, el juez del Tribunal 1 que intervino en este debate.
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Martín Céspedes, el juez del Tribunal 1 que intervino en este debate.

Le imputaron un intento de robo, donde una vecina había resultado gravemente herida, y dos hurtos. Esos hechos se registraron en esta ciudad durante noviembre del año 2015. La absolución se tradujo en que recuperara la libertad, ya que estaba con prisión domiciliaria.

 

Un juicio llevado a cabo en el Tribunal Oral en lo Criminal número 1 de Azul finalizó con la absolución para un joven que fue acusado de tres arrebatos que se registraron en esta ciudad en noviembre del año 2015, hechos por los cuales el encausado estaba con prisión preventiva en su casa y una de las víctimas había resultado gravemente lesionada, informaron fuentes judiciales.

La absolución, en el marco de este debate donde en forma unipersonal intervino el juez Martín Céspedes, fue dispuesta para Darío Ezequiel Ward, que tiene 22 años, es oriundo de Laprida y figura con actual domicilio en esta ciudad.

Ward llegó a este proceso, cuya sentencia se anunció el miércoles de la semana que pasó, acusado de los delitos de “robo agravado por las lesiones producidas en la victima en grado de tentativa”; y de “hurto (dos hechos)”, ilícitos (ver nota en página 19) cuyas existencias quedaron demostradas en el debate, aunque eso no sirvió para acreditar que fuera el joven el coautor de los mismos.

La absolución en esta primera instancia para el acusado implicó que el juez que intervino en este proceso ordenara su “libertad provisoria bajo caución juratoria”.

Hasta el pasado miércoles en que este fallo se anunció, Ward estaba privado de la libertad en su casa de esta ciudad “con control de monitoreo electrónico”, medida cautelar traducida en una prisión domiciliaria que ahora ha quedado sin efecto, teniendo en cuenta ese veredicto absolutorio para el imputado de esos tres arrebatos.

En representación del Ministerio Público Fiscal intervino en este juicio David Carballo; mientras que los abogados Maria Fernanda Giménez y Pablo Esteban Pando lo hicieron como defensores particulares de Ward.

Absuelto

Una de las pruebas que sirvieron para que el juez no diera por demostrada la coautoría del encausado en los hechos referidos -según se mencionó en el fallo- fue que no había “una relación” entre Ward y el domicilio donde posteriormente la Policía halló e incautó gran parte de los elementos sustraídos en dos de estos arrebatos, en ocasión de que se llevara a cabo un allanamiento.

Esa falta de vinculación impedía con la certeza requerida sindicar al encausado como uno de los responsables a título penal de estos arrebatos.

Además, testigos que declararon en el juicio tampoco pudieron individualizar al joven como quien iba en las motos utilizadas para llevar a cabo estos tres ilícitos.

“No puedo acompañar la opinión de la acusación en cuanto se haya logrado en el caso reunir medios de los que emane, con total certeza, que Darío

Ezequiel Ward era uno de los sujetos que, en compañía de Agüero (tal el apellido del otro imputado por estos tres arrebatos), cometieran los hechos. Más precisamente, que se trataba de la persona que lo acompañaba en la motocicleta”, escribió el juez Céspedes en el fallo al analizar el rol del acusado en estos ilícitos.

En sintonía con lo pretendido por la Defensa de Ward, el juez del TOC 1 también sostuvo: “No encuentro elementos de suficiente convicción que me permitan arribar a la solución contraria”.

Al aludir al hecho donde una mujer llamada María Isabel Mayo resultara lesionada, el Dr. Céspedes indicó que uno de los testigos que pasó por el juicio y había participado en una rueda de identificación de personas en sede policial, diligencia que se tradujo en que Ward después quedara detenido, “afirmó que a las dos personas que venían en la motocicleta siempre las vio de atrás”.

Con relación a esa rueda de personas llevada a cabo en la comisaría primera, ese mismo testigo sostuvo en el juicio que él le había dicho a la Policía “que podían ser dos de los sujetos presentes en la diligencia”, aunque nunca lo aseguró con certeza.

Para el juez, a “la inseguridad en la sindicación del referido (testigo), que impide avanzar en referencia a la autoría del presente hecho”, se sumó “que las personas que se encontraban junto a la víctima Mayo, al igual que ella, nada aportan con relación a la cuestión en tratamiento”.

Tampoco fueron suficiente prueba para condenar al joven los testimonios en el juicio de dos policías.

Ambos participaron en un allanamiento en la casa donde vivía el otro acusado por estos arrebatos, Agüero. En esa propiedad, se hallaron e incautaron elementos sustraídos a dos de las vecinas víctimas de estos arrebatos.

Que los policías dijeran que para la época en que los ilícitos ocurrieron, noviembre de 2015, “era común y habitual ver a Agüero y a Ward juntos en la vía pública” y que el joven absuelto solía ir a la casa allanada, no fueron elementos para demostrar la coautoría del acusado en estos arrebatos.

Y tanto la mujer que vivía en la casa allanada como la novia de Ward, con sus dichos en el debate, ambas “lejos estuvieron de colocar al imputado de autos en el lugar del hecho y sí lo hicieron exclusivamente con relación a Agüero, ante la imposibilidad de negar su rol de conductor de la motocicleta”, algo que había quedado plasmado a modo de prueba a través de fotos y filmaciones.

Además, la autoría de Ward en los demás arrebatos -que tuvieron como víctimas a dos vecinas de apellidos Capdevila y Sosa- tampoco quedó demostrada en este juicio.

Primero y principal, porque ambas mujeres no pudieron observar los rostros de los dos sujetos que iban en las motos cuando les sustrajeron las carteras que llevaban en los canastos de las bicicletas en las que andaban.

“La sola circunstancia de encontrar elementos pertenecientes a ambas en el allanamiento realizado en el domicilio” donde vivía Agüero “no resulta de mérito suficiente que permita acreditar con la debida certeza la autoría de Darío Ezequiel Ward en los tres hechos que he dado por probados”, sostuvo el juez Martín Céspedes.

“Aun cuando pueda sospecharse que aquel -en alusión al acusado, que en una declaración que brindara negó haber tenido relación con los ilícitos que le atribuyeron- ha dado una versión distinta a la de la realidad, no hay modo de fundar razonable y legalmente una conclusión de certeza respecto de la cuestión en tratamiento”, sostuvo también el magistrado azuleño para, finalmente, pronunciarse a favor de la absolución de uno de los acusados de los arrebatos tratados en este debate.

El dato

Versiones de testigos escuchadas en el juicio señalan que un adolescente, menor de edad para la época en que estos arrebatos sucedieron, sería uno de los autores de los hechos. El otro, un joven identificado como José Manuel Agüero -a diferencia de Darío Ezequiel Ward que el pasado miércoles fue absuelto- aún no ha sido juzgado y el juez Martín Céspedes se excusó en el fallo de seguir interviniendo con relación a él. Su decisión estuvo basada en el hecho de “haberme expedido en la presente sentencia sobre puntos a decidir”. La situación procesal de Agüero por estos tres arrebatos que se le imputan se resolverá a través de un juicio abreviado.

FERNANDA GIMÉNEZ: “QUERÍAMOS DEJAR DEMOSTRADA SU INOCENCIA”

Desde que la abogada Fernanda Giménez, junto a su colega Pablo Pando, asumió la defensa de Darío Ward, uno de los planteos que hizo ante diferentes instancias -el cual no prosperó ni siquiera en este juicio donde al joven lo absolvieron- fue que se declarara la nulidad de esa rueda de identificación de personas que se hizo en sede policial, diligencia que derivó en que su cliente fuera detenido y acusado de estos tres arrebatos por los cuales ahora está en libertad.

“Todavía creemos que esa rueda de reconocimiento tiene que ser considerada nula”, señaló la abogada en diálogo con este diario después de conocido el veredicto absolutorio para su defendido.

Según contó también, ni bien comenzó a representar a Ward en esta causa penal una de las cosas que había pedido era que se mejoraran las imágenes de las cámaras de seguridad que están en EFASA, las cuales fueron utilizadas como un medio de prueba tendiente a identificar a los autores de aquel intento de robo que había tenido como víctima a la vecina María Isabel Mayo el 3 de noviembre de 2015, cuando la mujer sufriera graves lesiones durante aquel ilícito.

“Nosotros sosteníamos que nuestro cliente no era ninguna de esas dos personas que iban en la moto, las cuales a través de los registros de esas cámaras se ven antes de que el hecho ocurriera”, señaló al respecto Giménez. Incluso, ambos abogados de Ward intentaron que la calidad de esos registros fílmicos pudiera ser mejorada en La Plata, con la idea de tener una imagen más nítida de los rostros de ambos ocupantes del rodado implicado en ese hecho donde Mayo resultara herida.

“En La Plata pedimos que se trataran de mejorar las imágenes de las cámaras, para que se hiciera un reconocimiento de rostro. Por la escasa nitidez de esas grabaciones mucho más no pudimos lograr, pero estábamos convencidos de que nuestro cliente no había participado en ese hecho”, afirmó.

De todas maneras, el juicio que por ese y dos arrebatos más se hizo sirvió para demostrar en esta primera instancia la inocencia del joven en estos tres ilícitos.

“Él no estuvo ese día en ese lugar ni le arrebató la cartera a la señora Mayo ocasionándole esas lesiones”, reiteró la abogada después de conocida la absolución de Ward, surgida a través de un fallo al que consideró “ejemplar” y que sirvió para que “realmente se hiciera justicia”.

“Mi asistido no tuvo nada que ver”, reiteró Giménez, quien recordó que tras esa rueda de identificación de personas que ella siempre objetó el joven quedó detenido, “aunque después logramos que le otorgaran la prisión domiciliaria”.

“Queríamos dejar demostrada su inocencia. Y a través de su absolución en el juicio eso se pudo lograr”, dijo por último.

 

 

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