ACUSACIONES CRUZADAS ENTRE EL GOBIERNO Y CGT POR EL PARO

 

El Gobierno rechazó ayer el paro general que la CGT realizará mañana jueves y sostuvo que los dirigentes sindicales “hace años que no laburan”, mientras desde la CGT expresaron sus deseos de que esta medida de fuerza sea la “última protesta” durante la gestión de Cambiemos y le pidieron al presidente Mauricio Macri “vivir la realidad”.

El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, señaló que la huelga “no tiene consigna específica” y apuntó que “sería bueno que todos podamos entender qué están solicitando. No puede ser que paran porque no hay diálogo, porque el diálogo se mantuvo todos estos meses”, indicó.

Desde el sindicalismo, Juan Carlos Schmid, integrante del triunvirato que conduce la CGT, aseguró que la entidad obrera “aspira” a que el paro “sea la última protesta” durante la presidencia de Macri porque, según advirtió, los trabajadores también “pierden”.

Frigerio aseguró que la relación del Gobierno con los sindicatos tras la protesta “no va a cambiar, nunca rompimos el diálogo y seguimos trabajando todas estas semanas, igual que siempre”.

“Va a ser lo mismo, pero con un día perdido para la producción del país, que lo calculamos en más de 1.000 millones de dólares”, expresó.

Por su parte, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, reclamó a los gremialistas que “hace años que no laburan” que, en vez de un paro, hagan “una jornada solidaria” para ayudar a las poblaciones afectadas en las inundaciones.

Además, Bullrich sostuvo que la huelga es “totalmente inexplicable” y cuestionó al gremialismo porque “pelean el poder por el poder y no tienen autocrítica”.

“Por ejemplo, medio país está inundado. Comodoro Rivadavia, Tucumán, Santa Rosa, ¿por qué no van a laburar y ayudar?”, preguntó la funcionaria.

Al respecto, amplió: “¿No quieren trabajar para las empresas? Vayan, hagan una jornada solidaria, imagínense otra cosa, piensen en otro país. Los sindicalistas que hace años que no laburan, que vayan a trabajar y a ayudar a la gente que la está pasando mal”.

En tanto, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, aseguró que el paro “no se justifica” y que se lleva adelante “por influencia de sectores políticos que quieren defender las prebendas del pasado”.

El titular de la cartera laboral destacó que “en los últimos siete meses, el empleo creció mes a mes”, además de resaltar que el Gobierno está “permanentemente abierto al diálogo”.

“Son momentos difíciles de la Argentina, con un pasado que se resiste a dejarnos de lado y un futuro mejor”, expresó Triaca, quien mencionó que “hasta febrero, hubo un diálogo permanente con la dirigencia sindical”.

Desde el sindicalismo, Schmid consignó que tras la medida gremial se solicitará una audiencia con Macri, por lo que se trata de “una buena oportunidad” para que el Gobierno muestre “voluntad de corregir”.

“Nosotros también perdemos, en los compañeros que cobran presentismo o plus por productividad, que hacen un gran esfuerzo porque no llegan a fin de mes y que van a ver descuentos en sus haberes”, afirmó.

A su turno, el jefe de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), Roberto Fernández, sostuvo que el movimiento obrero “no” está “en contra del Gobierno, sino de sus políticas”, y cuestionó los últimos dichos de Macri sobre las “mafias” sindicales, al enfatizar que “en vez de atacar hay que vivir la realidad”.

“El Presidente está equivocado en muchas de cosas, tiene que entender de la situación económica y la falta de trabajo”, dijo y sentenció que “se tiene que llamar a una mesa de trabajo y buscar soluciones”. Es de esperar que se cedan posiciones en aras del bienestar de todos los habitantes de la nación, que se dejen de lado los agravios para que todas las patas que mantienen firme la democracia trabajen en pos del bienestar de la población, dejando de lado el rencor que no lleva más que a la profundización de la “grieta”, que divide, enfrenta y posterga a los argentinos.

 

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