Adolece, que no es poco…

Por Mariana Azcona

Lic. en Psicología egresada de la UBA. Especializada en Clínica Familiar Sistémica.
MP. 35387 – marianaazcona45@gmail.com

El término adolescencia, viene del verbo adolecere que significa desarrollarse, crecer.

La llegada a la adolescencia de un miembro de la familia rompe con la estabilidad que se había alcanzado luego de los primeros 5 años en la vida de nuestros hijos.

Durante la niñez nos esforzamos por enseñar limites, principios, costumbres. Lo que podemos hacer y lo que no según cada cultura y familia. Normas, reglas, prioridades y habilidades sociales.

Sabemos donde están en cada momento, con quien y que hicieron.

Así como el bebé empieza a caminar, el adolescente empieza a transitar por el mundo fuera del nido pero sin nuestra mirada protectora, y esto genera incertidumbre y miedo :

Miedo a que le pase algo, a que consuma sustancias, a que se emborrache, a que se suba al auto de un desconocido, que me mienta, que tenga relaciones sexuales , que no termine la escuela, que no estudie, que quede embarazada,que se lastime, que lastime a otro…etc,etc

Si estuviera frente a una pizarra, escribiría dos palabras que me ayudan a pensar en la adolescencia :

CONFIANZA – INFORMACIÓN

Confianza en nosotros mismos ,de que hemos brindado las herramientas suficientes para que puedan manejarse sin nuestra supervisión directa. Herramientas que se pondrán a prueba en esta etapa y que cuando fallen, nos indicaran que falta tiempo y madurez para ciertas cosas.

Confianza en ellos, de que van a poder resolver situaciones diversas y en caso contrario confiaran en nosotros, como adultos, para que los ayudemos a resolverlas.

Brindar  información útil y concreta acerca de consumo de sustancias, sexualidad y uso responsable de las redes sociales, para que puedan elegir y evitar situaciones indeseadas. Al mismo tiempo, cuando les brindamos información útil y valiosa, somos una fuente confiable a donde recurrir en caso de necesitarlo.

Por mas que nos de miedo y nos cause enojo y frustración lo que nos cuenten,  es fundamental que ellos acudan a nosotros para cualquier situación, sabiendo que no los vamos a castigar, juzgar o mentir.

  • Si nuestra hija nos cuenta que su pareja quiere tener relaciones y ella no y nosotras le prohibimos volver verlo, la próxima vez no nos va contar lo que le pase.
  • Si permitimos que nuestro hijo vaya solo a la escuela y llega siempre tarde quiere decir que todavía no esta maduro para asumir esa responsabilidad.
  • Si no conocemos la diferencia entre la marihuana, la cocaína, el paco y las pastillas difícilmente podremos brindarle información para prevenir un abuso de sustancias.
  • Previene mas borracheras explicarle que para tomar alcohol es importante haber comido algo , que prohibirle salir los sábados.

Los límites y las consecuencias a sus actos son fundamentales en esta etapa, pero la experiencia me indica que no es suficiente, que son necesarias la confianza y la información para acompañarlos en este desarrollo que los invita a transitar el mundo por fuera de la familia.

Siempre tengamos presente que aún son jóvenes y que tenemos mucho por enseñarles.

 

 

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