AGRESIÓN A UN JOVEN Y UN VIOLENTO ROBO

Además de que a Daniel Ezequiel Blanco y Timoteo Roberto Andrés Farías los condenaron por la tenencia de droga para vender al menudeo, las penas impuestas en este juicio abreviado incluyeron que fueran hallados autores de otros delitos.

En ese contexto, una de las causas tratadas en este proceso tuvo que ver con un hecho ocurrido en el Balneario el 10 de enero del año pasado.

Según lo que quedara probado, aquel día -minutos antes de la hora una y media- Blanco, que portaba un bate de béisbol de madera, le aplicó a un joven llamado Rodrigo Esquivel dos golpes en la rodilla “sin provocarle lesión”, escribió el juez Céspedes en el fallo. Y Farías, al mismo tiempo, “presionándole con un objeto similar a un revólver en la boca, le ocasionó un edema en labio inferior parte interna, lesión ésta de carácter leve”.

Si bien en principio a ambos se los acusó de haberle sustraído el teléfono celular a la víctima de este hecho, posteriormente esa situación no quedó demostrada.

Eso hizo que a escala penal Blanco fuera considerado autor del delito de agresión y Farías, de lesiones leves.

Al joven también lo condenaron por un robo que, según quedara probado en este juicio abreviado, cometió el 14 de marzo de 2014 en esta ciudad.

Minutos antes de la hora 20 de aquel día, Farías ingresó a una casa ubicada en la prolongación Norte de la calle Lamadrid con fines de robo.

Con la excusa de entregarle una encomienda a la persona que lo atendió y se convirtió en la víctima de este hecho -un hombre identificado por voceros judiciales como Antonio Laurenco- le pidió un vaso de agua y después llevó a cabo el ilícito.

En la vivienda, al hombre le ató las manos con un precinto y lo llevó hasta una habitación, donde lo arrojó sobre una cama.

Tras reducirlo, Farías le sustrajo varias armas blancas, dos teléfonos celulares y 600 pesos, elementos con los que después se dio a la fuga.

Una vez denunciado el robo, efectivos de Policía Científica que concurrieron a la casa de la víctima hallaron rastros papilares y dactilares del encausado en una botella de licor, lo que demostró su autoría en el hecho por el que también el changarín azuleño fue condenado en este juicio abreviado.

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