Agropecuarias

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El ciclo completo gana la partida

2 de enero de 2020

Por Eduardo Bustos



Las inmejorables condiciones que hoy Argentina ofrece para la ganadería se constituyen en un verdadero incentivo para los productores de cría, que prefieren mantener a los terneros en el campo para echarles más kilos, en lugar de venderlos con 180 o 200 kilos a un invernador o a un feedlot. Esta es la estrategia que puso en práctica la familia Berrueta, propietaria del establecimiento Don José, una explotación de 2.300 hectáreas entre propias y arrendadas, ubicado en el paraje Barrientos a 15 kilómetros de la ciudad de Lobos.



El establecimiento asignó a la ganadería 1000 hectáreas. En el campo se realiza ciclo completo y con un porcentaje de preñez del 91 por ciento, promedio de los últimos 10 años. Las otras 1300 hectáreas son para la agricultura, en las que se siembra trigo, maíz y soja de primera y de segunda. El campo posee habilitación del SENASA y de la Unión Europea para la exportación de cuota Hilton.



Al tratarse de una explotación familiar, cuyos orígenes se remontan al último cuarto del siglo XIX, la familia completa, Adolfo Berrueta, Lucía Rossi, su esposa y sus hijos Raúl y Nadia, tiene asignadas sus tareas, hasta la abuela paterna, María, es la encargada de los menesteres hogareños.



Don Adolfo se encarga del manejo del tractor y de todas las tareas a campo, que incluyen la fumigación de los lotes cuando es necesario. A Lucía se la puede encontrar arriba de la cosechadora o limpiando la máquina y Nadia sigue de cerca todo el manejo estratégico de la ganadería, mientras, Raúl, licenciado en Administración, se encarga de manejar, además de rotar los lotes de los animales cuando es necesario, se ocupa de toda la parte administrativa, una tarea más que extenuante porque debe rendir cuentas a toda la familia sobre la marcha del negocio.



Rodeo cerrado



Lo único que se compra fuera del establecimiento son los toros, adquiridos en cabañas de la zona que hoy suman 27 y, alguno de reserva, por cualquier eventualidad. El rodeo tiene 830 vaquillonas y vacas, todas de la raza Angus negro, que ya fueron entoradas para el servicio 2016/2017.



“El servicio para las vaquillonas arrancó el 15 de agosto y se extendió hasta el 15 de noviembre. Para las vacas comenzó el 10 de septiembre y se extendió hasta el 10 de diciembre. El servicio lo hacemos intercalado para las vaquillonas, porque de esta manera logramos un destete precoz, se preña mejor y ganamos un mes para el segundo servicio”, se indicó.



Las pariciones están repartidas en dos turnos. Las vaquillonas lo hacen en mayo y las vacas en junio. Durante el invierno las dietas se suplementan con rollo y se aprovecha ese período para recorrer todas las pariciones. La última vaquillona pare en octubre y el destete se hace a los 60 días para los terneros más chicos. Los destetes se efectúan entre los 60 y los 150 días.



Los destetes de las vaquillonas, con terneros más chicos, se hacen con 120 o 130 kilos y, reciben una pequeña suplementación de granos. Los terneros provenientes de vacas, lo hacen en febrero con un promedio que oscila entre los 180 y los 200 kilos. El destete logrado se ubica entre el 83 y el 86 por ciento, poco más de 600 terneros por ciclo.



“Destetados los terneros hacemos una recría a campo con pasto durante unos seis meses, para que llegue a los 300 o 350 kilos, con una ganancia diaria de 1 kilo, durante 60 días, porque estamos inscriptos para cuota Hilton. Cuando exportábamos sacábamos novillos pesados de hasta 500 kilos y ahora los sacamos con un promedio de 420/430 kilos. Este año ya mandamos dos jaulas para la exportación con un promedio de 440/450 kilos. La carga por hectárea es de dos animales”, contó Raúl Berrueta.



Los lotes afectados a la cría tienen entre 30 y 40 hectáreas de, con rodeos de entre 80 y 100 vacas. La recría se hace en potreros separados por alambre eléctrico que da mejores resultados.



La dieta de terminación para la cuota Hilton, se hace a pasto con rollo molido, expeler de soja y maíz, durante 60 días, más 15 días de acostumbramiento.



Los lotes de pasturas, armados en campo propio, están formados por cebadilla, trébol rojo/blanco, ryegrass y alfalfa implantadas, utilizadas para confeccionar las reservas de rollos. En invierno se hace verdeos de avena y promoción de ryegrass: “Hacemos una reserva grande de pasto, nunca tenemos menos de 3.000 rollos, porque además de hacer la molienda, también se utilizan para la recría”, agregó el productor.



Los lotes asignados a las pasturas, primero fueron implantados con girasol o soja y una vez retirado los cultivos, se sembraron las pasturas. Los campos de media loma son sembrados con rejuvenecimiento de ryegrass y avena. Mientras que los lotes ubicados sobre las lomas se implantan con alfalfa. Los campos alquilados poseen pastizales naturales y se encuentran ubicados en las cercanías de los arroyos (Fuente: NAP).


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