INMIGRANTES PIONEROS EN EL AZUL

Alejandro Brid, señor Doctor

Alejandro Brid fue un destacado médico que, a mediados del Siglo XIX, desempeñó su profesión en Azul.
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Alejandro Brid fue un destacado médico que, a mediados del Siglo XIX, desempeñó su profesión en Azul.

Por Eduardo Agüero Mielhuerry

 Alejandro José Brid de la Lama nació en Bidania, Guipúzcoa (País Vasco, España), en 1817. Sus padres fueron Jacinto Brid y Galarraga y María Prudencia de la Lama Urraca.

A muy temprana edad Alejandro y su familia arribaron a la Argentina. Se instalaron en la ciudad de Buenos Aires donde él comenzó sus estudios en medicina y asimismo conoció a la que se convertiría en su esposa, la joven tucumana Manuela Ugarte Gramajo.

Sin embargo, cuando el futuro era prometedor en la ciudad, decidieron probar suerte en el interior de la Provincia. Así fue como a mediados de 1854 decidieron viajar a Azul, sin saber que Manuela estaba embarazada.

Inmediatamente, Alejando comenzó a ejercer su profesión anotándose así en la historia lugareña como uno de los primeros médicos locales.

 

Dentro de los primeros   

Con la expedición fundadora había llegado el Dr. Juan Fernando Michemberg, médico que ni siquiera alcanzó a permanecer un mes por estos lares, ya que el 8 de enero de 1833 el coronel Pedro Burgos lo dio de baja informando al gobernador Juan Manuel de Rosas que lo hacía porque: “…no vale nada. Era un hombre inhumano, no asistía a los enfermos dejándolos padecer, y a mas de esto se había metido con una Parda de esas que vinieron destinadas, tan escandalosamente que era una publicidad…”. En su lugar fue enviado el Dr. Pedro Piscueta, de origen español, que tampoco satisfizo a Burgos y fue enviado de vuelta debido: “… a las innumerables quejas que tenía el vecindario, por su modo incivil y grosero con que los trataba…”.

Recién con la llegada del tercer facultativo, el Dr. Pedro Ramos, la situación se normalizó, distinguiéndose este médico por su acción profesional como por la comunitaria, totalmente distintas de la de sus predecesores.

Por su parte, el doctor Alejandro Brid representaba al prototipo del médico rural, un profesional con un nivel de preparación superior al habitual por aquellos años. Asimismo, todo el vecindario lo apreciaba mucho pues no sólo se destacaba por su carácter afable sino que solía atender a muchos enfermos sin siquiera cobrar un centavo.

 

Cimentando el futuro    

Construyendo una posición económica acomodada, el doctor Brid comenzó a invertir en la compra de tierras. Así fue como se convirtió en propietario de las “suertes de estancias” N° 101, 105, 106, 107, 146, 148, 243 y 246, lo que representaban unas cuantas miles de hectáreas productivas ubicadas en la zona Oeste del Partido y del pueblo, en los actuales cuarteles II y X.

De todas estas tierras, la más conocida resultó ser el haras “Las Blancas”, establecimiento ubicado en el cuartel X, suerte N° 106, denominado así por el único hijo varón del doctor tras su fallecimiento.

Alejandro y Manuela tuvieron cuatro hijos: Manuela Dolores (1855), Alejandro María del Pilar (1857), Juana Dominga Liberata (1860) y Antonia Dolores (1863). A pesar de los años que llevaban juntos, la pareja recién contrajo matrimonio en la Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Azul el 12 de mayo de 1862.

En el año 1868 Azul contaba con seis médicos, lo que le daba una importante jerarquía en el área de la medicina de esa época, destacándose entre ellos Pililiano Sánchez Boado, a quien su actividad política le restaba tiempo en su profesión, y Alejandro Brid, quien también había incursionado en la política -integrando en 1866 el Concejo Deliberante, pero prefería abocarse plenamente a la medicina.

El 3 de junio de 1870, mediante la Ordenanza N° 108, se designó a Brid como médico municipal. Poco tiempo después, más precisamente el 8 de julio, el Doctor envió una misiva al Presidente de la Corporación Municipal solicitando material para la higiene y el cuidado de los enfermos del Hospital -que funcionaba en la casa de don Ventura Miñana, situada en la esquina Oeste de las actuales calles Colón y Corrientes, conocida luego como “la casa de Catriel”, hoy desaparecida-.

 

Azul, tierra de ingenuos

En una campaña donde las necesidades eran infinitas y pocos se comprometían a ayudar, la astucia del curandero Jerónimo “Tata Dios” Solané había encontrado el terreno fértil para su astuto ardid.

Sin tapujos, anunció que el 15 de noviembre de 1871 el mismísimo San Francisco de Asís aparecería en el pueblo del Azul. Desde ya que semejante noticia causó un gran revuelo y logró el desplazamiento de unos cuatrocientos vecinos de la región, poniendo en alerta a las autoridades municipales.

El médico de Policía, Alejandro Brid, completamente alarmado, hizo una breve aunque certera denuncia ante el comisario Reginaldo Ferreyra, exigiéndole que lo hiciera comparecer por “ejercicio ilegal de la medicina”.

La denuncia del Doctor sentenciaba: “Un individuo llamado según me dicen Solano (o Médico de Dios) y que vive en el cuartel 7°, a cinco leguas distante de este pueblo, en dirección a Tapalquén, está cometiendo escandalosos abusos, tanto por estar ejerciendo la medicina indebidamente cuanto de los medios supersticiosos de que se vale para engañar a las personas ignorantes, que desgraciadamente es la mayor parte que viven en la campaña, haciéndoles creer que es el inspirado de Dios y conversa con él cuantas veces quiere y otras bribonadas por el estilo para expoliarles a mansalva”.

Solané llegó a la Comisaría de Azul alrededor de las 11 de la noche acompañado por más de cuarenta personas a caballo. En su comparecencia ante el Comisario y el doctor Brid, el “Tata Dios” reconoció que les brindaba remedios y algunos brebajes a las personas que iban a buscarlos, aunque no era médico recibido para hacerlo. Asimismo, irónicamente se le preguntó si conocía a San Francisco y él, con absoluto desparpajo, afirmó que sí, e inclusive que el Santo lo había impulsado a hacer un servicio a la Humanidad, curando a los enfermos.

El “Tata Dios” quedó detenido en Azul por ejercicio ilegal de la medicina. Aunque no por mucho tiempo… El Juez de Paz del pueblo, José Botana, tomó cartas en el asunto e intervino dejándolo en libertad.

A los pocos días de abandonar la delegación policial, Solané se dirigió a la ciudad de Tandil para continuar con sus actividades. Poco después, el 1 de enero de 1872, Solané y un grupo de hombres a caballo, al grito de “¡Viva la Patria!”, “¡Viva la religión!” y “¡Mueran los gringos y masones!”, atravesaron el pueblo sembrando pánico y asesinando a más de treinta personas.

Tremenda tragedia conmocionó a toda la región y pasmó a Azul cuando se supieron varios detalles sobre los hechos, en especial, cuando se hizo público el testimonio del azuleño José Caballero quien sostuvo, ante los Jueces de Paz de Tandil y de Azul, que: “… El golpe dado en el Tandil, el día primero no estaba preparado así, pues se había precipitado a ello, por cuanto debía tener lugar el día doce o catorce en el Azul…”.

De alguna u otra manera se podría decir que el doctor Alejandro Brid salvó a nuestro pueblo de una verdadera masacre.

 

Un precipitado final… 

A fines de febrero de 1872, el general Ignacio Rivas fue alertado sobre la gestación de un formidable malón que se dirigiría a Azul. Inmediatamente el General procuró reforzar sus tropas recibiendo la ayuda de los vecinos Vicente Pereda, Manuel Vega Belgrano y el doctor Alejandro Brid, quienes fundamentalmente aportaron caballos y otros recursos menores. Finalmente, el general Rivas resultó vencedor en la que se conocería como la Batalla de San Carlos de Bolívar, desencadenada en 8 de marzo de 1872.

El (segundo) Hospital del pueblo fue parte de los desvelos de Brid. Entendía que la salud de los azuleños eran prioridad y por ello respaldaba a la señora Candelaria Álvarez de Bustos, que se ocupaba de curar y asilar a los enfermos. Asimismo, él nunca dejó de demandar recursos para intentar mejorar las instalaciones sanitarias; sin embargo, no siempre fue escuchado…

El estimado doctor Alejandro Brid falleció repentinamente en el año 1875, siendo sepultado en el Cementerio de Azul.

 

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