Andrés Larroque admitió que la regularización de los contratados fue materia pendiente del kirchnerismo


Por Augusto Meyer
ameyer@diarioeltiempo.com.ar
El actual diputado nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, de paso por el lugar donde los trabajadores cesanteados de Fanazul vienen reclamando por el reintegro de los 220 puestos laborales,  afirmó: “Acá hay un problema que es de soberanía, de filosofía y de modelo económico”. El dirigente estuvo acompañado por referentes locales y regionales de Unidad Ciudadana.  
Andrés “Cuervo” Larroque, uno de los máximos representantes de La Cámpora durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, estuvo ayer en esta ciudad. Además de reunirse con referentes locales y regionales de Unidad Ciudadana, el actual diputado nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y ex Subsecretario para la Reforma Institucional y Fortalecimiento de la Democracia de la Nación Argentina en la anterior administración, visitó el acampe de los trabajadores cesanteados de Fanazul.
Allí, además, el dirigente tomó contacto con EL TIEMPO. En la entrevista, Larroque reconoció que la regularización de los contratados en Fabricaciones Militares, es una materia que quedó pendiente durante el kirchnerismo. Comentó que en aquellos años surgieron posturas distintas entre el Gobierno y los gremios, pero le achacó a la actual gestión de Cambiemos la grave situación que atraviesan familias enteras, como es el caso de los obreros dejados cesantes de la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos de Azul.
-EL TIEMPO: ¿Qué motivo lo trae por Azul?
-ANDRÉS LARROQUE: Vinimos para una reunión con dirigentes políticos de la sección y elegimos Azul para poder pasar a saludar a los compañeros (por los trabajadores cesanteados de Fanazul) que vienen sosteniendo un conflicto durante tanto tiempo que conmueve no sólo a nuestra organización, sino al país en su conjunto.
-E.T: ¿Qué se puede hacer desde su ámbito para destrabar el conflicto de los fabriqueros?
-A.L: Nosotros hoy estamos remitidos al ámbito legislativo. Hubo proyectos presentados por nuestros legisladores y demás. Hoy, lo que podemos hacer, es hacer declaraciones de preocupación y tratar de pensar alguna legislación para reparar esta situación, pero quien tiene los resortes inmediatos para resolver es el Poder Ejecutivo nacional, que es quien en realidad generó el conflicto, y a partir de la profundidad que ha tenido el mismo ha comprobado que se ha metido en un caso complicado y que empieza a tratar de ponerle parches a una situación que se ha tornado también muy compleja, con presiones internacionales.
-E.T: ¿Cómo se pueden explicar tantos años de esta gente en condición de contratados, con la precariedad que eso implica?
-A.L: (Piensa y responde) No. Creo que eso sí ha sido un problema que había que resolver y nosotros siempre planteábamos que nuestro gobierno, nuestro proyecto político, era perfectible y en ese sentido una de las situaciones que teníamos que encarar era la regularización de los contratados en el Estado. Una cosa era perfeccionar esa dificultad y otra cerrar directamente la fábrica. Había una tarea por delante que se venía discutiendo con los gremios, porque cada uno tenía su mirada y no se había llegado a un punto de acuerdo, pero evidentemente estaba en la agenda en ese momento del Gobierno de Cristina.
-E.T: En Fabricaciones Militares, y concretamente en Fanazul, se había hecho una fuerte inversión en la anterior gestión. ¿La idea era otra…?
-A.L: Sí, por supuesto. Acá hay un problema que es de soberanía, de filosofía y de modelo económico. Cuando uno entiende que debe gobernar ligado a los intereses internacionales y que el país se debe transformar en una fuente de negocios para los grandes poderes del mundo, naturalmente esos poderes que son los que le dan crédito financiero al Gobierno también condicionan y una de las cosas que piden es el cese de este tipo de emprendimiento que disputan el mercado con el empresariado internacional.
-E.T: ¿Qué tiene para decir cuando desde el Gobierno nacional alegan que Fanazul era uno de los casos donde había trabajadores por demás?
-A.L: Es relativo eso. Porque además, detrás de cada trabajador, hay una familia. Hablar de excesos siempre es condenable. Nosotros entendemos que el trabajo es el ordenador de la vida. El deber de un Gobierno, como decía el General Perón, es generar trabajo. Hasta dónde hay un trabajo que es eficiente y otro que no lo es, siempre va a estar la posibilidad de generar consumo, de sostener el mercado interno y de darle una solución al pueblo argentino. Me parece que la mirada neoliberal que plantea las cosas en los términos de que falta o que sobra es muy sesgada respecto de la responsabilidad que tiene un Estado que debe garantizar la fuente de trabajo para todos sus habitantes, como lo dice la Constitución.
-E.T: ¿Cómo se puede rearmar el peronismo teniendo en cuenta la cantidad de líneas internas que hay y de dirigentes dispersos que vuelven o quieren volver?
-A.L: El principal factor que empujará ese armado es la difícil situación que vive el pueblo argentino. Hay una operación social que se agudizó a partir de diciembre, con el clamor de la gente en contra de la reforma previsional que me parece que fue un llamado de atención para la dirigencia. Después, naturalmente, hay que encontrar consensos programáticos y poner cinco o seis puntos de acuerdo para poder empezar a discutir reglas de juego y finalmente ponernos de acuerdo con los nombres.
-E.T: ¿Siempre con Cristina?
-A.L: No. Ella lo ha planteado que no pretende ser estorbo de ningún espacio de unidad. Ya el año pasado había demostrado que no tenía intención de ser candidata por todo su sacrificio en los ocho años de presidencia y previamente.  Por supuesto ella quiere aportar a ese armado y esa unidad y hoy tiene un piso que hoy nadie desconoce.
 

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *