APROVECHAMIENTO EGOÍSTA DEL ASESINATO DE LA JOVEN MILITANTE MICAELA GARCÍA

 

Ha sido de puro aprovechamiento egoísta de parte de algunas organizaciones sociales y políticas, tratar de apropiarse de la figura de Micaela García. Hasta ahora no se ha determinado que la joven asesinada en Gualeguay haya muerto enredada en discusiones de militancia, que la tenía por muy aguerrida en cuanto a sus convicciones solidarias, sobre todo en las de defensa de género, sino por la acción de alguien que, por compulsión, necesitaba matar. Ella, fue estrangulada por un cobarde y no era ni mejor ni peor persona por ser de tal o cual palo.

A Micaela la ejecutó un asesino que resultó liberado antes de terminar su condena por un juez apegado, como hay muchos, a la doctrina del ser humano que se hizo delincuente como derivación de las injusticias sufridas, un punto de vista que, justamente, suelen defender muchas organizaciones sociales.

La irrupción que hizo la JP Evita en el sepelio de la joven desplegando consignas, bombos y cantos de cuño partidario, más la cartelería oportunista con que la organización que orienta Emilio Pérsico tapizó el Centro porteño, pareció ser casi una apelación a ganar adeptos: “Construyamos el mundo que Micaela soñó”. Más que un homenaje, la frase sonó como un sopapo oportunista dirigido a esos sueños.

Hubo también pegatina de otros afiches del Movimiento de Trabajadores de la Economía Popular (MTEP) que, como parte del ruido político que ha enturbiado toda la situación, no se privó de mostrar en la ocasión su conocida consigna de “Tierra, Techo y Trabajo”.

Justamente, la cara visible de esta última organización es Juan Grabois quien, además, es asesor del Consejo de Justicia y Paz del Vaticano y amigo del Papa, autor intelectual de dicha trilogía solidaria.

A pesar de los habituales gestos del Pontífice, que lo llevan a concurrir en ayuda espiritual hacia todos los que sufren, esos carteles lo han puesto a merced de quienes piensan mal, ya que fue inevitable relacionarlos ideológicamente con el llamado telefónico que le hizo Francisco durante el último fin de semana a la familia de Micaela.

Por subalterno, el propósito de politizar la situación contribuyó lamentablemente a banalizarla y hasta le ha restado cierto sustento al reconocido compromiso de la muchacha en su lucha contra la violencia de género.

Tamaña irrupción no deja de abrir también un poco más la grieta entre los argentinos y no preserva siquiera a la pobre Micaela a quien deja a merced de todos los trogloditas de uno y de otro lado quienes, para juzgar algo, no saben poner primero el valor de las personas y luego, si cabe, discutir sus ideas.

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