HUELLAS DISTINTIVAS EN SUS ESCRITOS AZULEÑOS DE 1927

Arlt, Rusiñol y Azul

Rusiñol, pintor y escritor catalán que inspiró a Roberto Arlt a la hora de escribir los retratos urbanos en El Mundo (aguafuertes) pero también en El Régimen de Azul (impresiones).Roberto Arlt, FEl más alto es Roberto Arlt, en 1930, acompañado por Francisco Luis Bernárdez y Roberto Ledesma.rancisco Luis Bernárdez y Roberto Ledesma (1930)
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Rusiñol, pintor y escritor catalán que inspiró a Roberto Arlt a la hora de escribir los retratos urbanos en El Mundo (aguafuertes) pero también en El Régimen de Azul (impresiones).

Influenciado por el prosista catalán, dejó su marca en uno de los textos periodísticos producidos en nuestra ciudad y publicados en El Régimen. Su identificación como “copista de la realidad”. La experiencia narrativa en Azul como antesala de las célebres “Aguafuertes porteñas”. 

ESCRIBE MARCIAL LUNA – lunasche@yahoo.com – Investigación especial  para EL TIEMPO

Un aspecto, que luego sería reconocido como característico de la obra periodística y narrativa en general de Roberto Arlt, ya estaba presente en los artículos que escribió en Azul en el año 1927 y que publicó en el vespertino local El Régimen: la referencia a los autores que lo influenciaron. En este caso, la mención específica del escritor catalán Santiago Rusiñol.

En el artículo “La plaza y la torre”, de la serie “Impresiones de un porteño en el Azul”, Roberto Arlt dedicó el siguiente párrafo a uno de sus más admirados prosistas:

“La Plaza Colón me recuerda a esas plazas de que habla Rusiñol, en su ‘Pueblo gris’. Plaza que parece quitada a uno de esos pueblos grises, pacífica, llana, plaza para darse baños de tranquilidad y de silencio. Yo me he quedado sentado allí, y de pronto perdí la noción del tiempo, soleándome, contemplando la soledad de las calles, gozando ese silencio que ‘se oía’, sin ser molestado por la presencia de ningún perdulario, por el espectáculo de ninguna miseria” (En: El Régimen, Azul, sábado 30 julio 1927, Pág. 1. La plaza Colón que refiere Arlt es la actual Plaza San Martín de nuestra ciudad).

 

Copista de realidades –

De la clásica Enciclopedia Universal Ilustrada de Espasa-Calpe, publicada en 1933 en Madrid, y que, entre otros muchos volúmenes, se atesora en la Casa Ronco y Hemeroteca “Juan Miguel Oyhanarte” de Azul, extraemos los siguientes datos biográficos de Rusiñol [Pág. 567, Tomo IX].

Santiago Rusiñol y Prats, pintor y escritor catalán (1861-1931), desarrolló su obra pictórica en Gerona, Arbucias y Aranjuez, entre otras poblaciones, junto a sus compañeros Ramón Casas y Enrique Clarasó. Simultáneamente, dedicó parte de su tiempo a la prosa, fundamentalmente a los retratos literarios y artículos periodísticos.

Desde el enciclopedismo español, se aseveró: “De la trinidad gloriosa Guimerá, Iglesias, Rusiñol, que ha mantenido el cuarto de siglo más vibrante de nuestra literatura escénica, a él le corresponde el honor de haberle dado el acento cosmopolita que no tenía […] Rusiñol enriqueció nuestra literatura con una sensibilidad que no tenía y suscitó un nuevo estremecimiento en las generaciones coetáneas y más próximas a él […]”. (ib., Pág. 567)

El Museo del Prado conserva algunos de los óleos de Rusiñol, por ejemplo Jardín de Aranjuez, de 1907 (Un dato más: el lector puede acceder gratuitamente a la hemeroteca digital del diario barcelonés La Vanguardia. Contiene enlaces a una fascinante colección de artículos que Rusiñol publicó en ese diario entre 1888 y 1896, con ilustraciones propias).

 

El colorido local –

Ahora bien: El Régimen de Azul no sólo refirió a Rusiñol a través de Arlt, sino que en la edición del viernes 6 de julio de 1928, en la sección “Literarias” (Pág. 7) incluyó el relato “Rumores de vida” de Santiago Rusiñol (Ruisoñol en el original).

Un año después de su paso por Azul, Roberto Arlt volvió a mencionar a Rusiñol en dos de sus aguafuertes, publicadas en el diario porteño El Mundo.

En la nota “Hoy hablemos de las poetisas”, publicada el 24 de enero de 1929, apuntó Arlt: “[…] mi colaboradora se lamenta de que un nuevo Moliére no fustigue las ridiculeces de estas damiselas que son muy ‘laidas’…; aunque yo recuerdo, precisamente, que una poetisa ocupó un muy hermoso capítulo en el libro Los pájaros de barro, de Santiago Rusiñol.”

La nota de aguafuertes “Hay que tirarse a muerto” se publicó el 29 de mayo de 1929. Luego de retratar al “tenedor de libros”, Arlt escribió: “Ahora sí que Rusiñol debe haber tomado de un suceso real el motivo de su historia y como yo también soy copista de realidades, contaré lo que ocurre en la clínica de un hospital, de cuyo nombre no quiero acordarme […]”. (Arlt, de paso, homenajea aquí a Cervantes, citando una frase del inicio del Quijote. El destacado es nuestro).

En su libro Las aguafuertes porteñas de Roberto Arlt (Ediciones Culturales Argentinas, Bs. As., 1981, Pág. 63), Daniel C. Scroggins aseguró que a la obra Pájaros de barro de Rusiñol “conocía Arlt en traducción realizada por Gregorio Martínez Sierra (París, 1906) y cuyo El pueblo gris (Barcelona, 1902) fue vertido al español por el mismo traductor”. Son las ediciones que se conocen en Argentina y que aún circulan en las librerías de usados y sus reediciones de 1950.

 

Ideas que se iban perfilando

El especialista en influencias literarias que recibió el autor de Los siete locos garantizó, además, que “[…] Arlt encontró en la novela española de fines del siglo XIX y principios del XX, y también en esas colecciones de dibujos o retratos en prosa de tipos regionales, pertenecientes a la misma época, modelos para sus aguafuertes [entre ellos, Rusiñol] le llaman la atención a Arlt por su manera de presentar sus personajes sin caer en un puro pintoresquismo local pero sí respetando las características regionales. Arlt tampoco se deja llevar por el colorido local, pero busca valores universales, como los autores españoles, por medio del personaje único, insólito y original de su propia ciudad”. Del libro de Rusiñol El pueblo gris, Arlt se nutre de “una galería de figuras tomadas de las calles de los pueblos de España y trazadas con un pincel ligeramente empapado de ironía. Tal es el caso de ‘El jefe de estación’ del que Arlt cita palabra por palabra en su aguafuerte del mismo título todo un largo párrafo” (Efectivamente, la nota de Aguafuertes se publicó el 31 de enero de 1929 en El Mundo, con el título “El jefe de estación”. En el caso de Rusiñol, en su libro El pueblo gris, el relato “El jefe de estación” se incluyó en págs. 293-308, en la edición de Aguilar, Madrid, 1950). Por ese motivo, para Scroggins, “para reproducir el párrafo entero sin trocarle palabra, Arlt, contra su costumbre, tiene que haber hecho su semejanza del jefe de estación cuando tenía la obra de Rusiñol abierta en la mano. La prosa del catalán, en este caso, parece haber sido el punto de partida. En ella está la idea de retratar al solitario encargado de una estación aislada”, asevera Scroggins (ib., Pág. 67).

Lo significativo es que, mucho antes de mencionarlo en El Mundo, Roberto Arlt ya se había referido al autor catalán Rusiñol en uno de sus escritos producidos en Azul. Esto viene a demostrar, cuando hemos sostenido que los artículos publicados en El Régimen son una suerte de prehistoria de las “Aguafuertes” que consagrarían a Arlt como narrador de lo cotidiano, que en su estadía azuleña ya se estaban perfilando algunas de las ideas que, a partir de 1928, implementó en sus crónicas diarias porteñas.

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