HUELLAS DISTINTIVAS EN SUS ESCRITOS DE AZUL

Arlt y la prehistoria de sus aguafuertes

En uno de los escritos periodísticos producidos en nuestra ciudad, el autor de “El juguete rabioso” ya esbozó la idea matriz de la sección fija que, al año siguiente de su estadía en Azul, desarrolló en el diario porteño El Mundo. El concepto de “nota seriada” también está presente en la experiencia azuleña.

Mujeres azuleñas (años ‘20): un tema que inquietó al escritor y periodista Roberto Arlt. FOTO GENTILEZA JULIO PORTALES
 
Una de las fotos más antiguas que se conservan de Roberto Arlt (circa 1927). FOTO DE ARCHIVO El concepto de nota seriada ya está presente en los escritos de Arlt en Azul. Al año siguiente aparecerán sus Aguafuertes, consolidando la idea.
EL RÉGIMEN/HEMEROTECA JUAN MIGUEL OYHANARTE DE AZUL

Diario El Mundo del…. Donde aparece la primera versión de la sección a cargo de Arlt: “Agua Fuerte Porteña”, más tarde rebautizada “Aguafuertes porteñas”.
ARCHIVO DEL AUTOR
<
>
El concepto de nota seriada ya está presente en los escritos de Arlt en Azul. Al año siguiente aparecerán sus Aguafuertes, consolidando la idea. EL RÉGIMEN/HEMEROTECA JUAN MIGUEL OYHANARTE DE AZUL

Escribe Marcial Luna

Investigación exclusiva para EL TIEMPO

lunasche@yahoo.com

Luego del hallazgo que recientemente logramos, en la Hemeroteca “Juan Miguel Oyhanarte” de Casa Ronco, de los escritos periodísticos de Roberto Arlt en Azul, hemos afirmado desde las páginas de El Tiempo (ver ediciones de 12 enero y 3 febrero pasados) que esos textos pueden considerarse una suerte de prehistoria de las célebres “Aguafuertes” que el escritor publicó en El Mundo a partir de 1928. En el presente artículo lo fundamentaremos debidamente.

Idea matriz

El ejemplo al que nos referimos lo encontramos en uno de los artículos de la serie “Impresiones de un porteño en el Azul”, que Arlt escribió en el vespertino azuleño El Régimen.

En el artículo “Las mujeres del Azul”, publicado el miércoles 27 de julio del año 1927 (págs. 1 y 4), aunque no menciona el término “aguafuerte” específicamente, sí se refiere a una técnica de grabado: “[…] uno piensa que el amor de las señoritas del Azul, puede ser distinto al amor que darán las mujeres de otras ciudades de la tierra, y este pensamiento absurdo se enriquece de posibilidades cuando se reflexiona que en el silencio de sus casas, las doncellas en flor, las señoritas del Azul, deben madurar sus emociones hondas, con el oro de todas las quietudes, y con los de todos los sueños, sueños que en la monotonía de sus vidas cotidianas, deben adquirir relieves como las figuras estampadas con ácidos en los bronces” (El destacado es nuestro).

Es evidente que, ya en su estadía de Azul, el concepto de “aguafuerte” está rondando -o quizá madurando- en la mente de Arlt. De hecho, la comparación incluida en el texto sobre las mujeres de Azul, citado anteriormente, alude directamente a la técnica artística.

Procedencia

Recurrimos al pintor, grabador e ilustrador argentino Rodolfo Castagna (1910-2009) para la fundamentación técnica: “Debemos entender por aguafuerte el proceso de morder líneas o áreas por medio de un ácido. Este proceso está hecho sobre metal para luego ser impreso sobre el papel, o dicho de otra manera, el aguafuerte es la parte impresa obtenida por medio de la plancha grabada”. (Citado en su libro: “El aguafuerte y técnicas afines”, Centro Editor de América Latina, Bs. As., 1968, Pág. 9. Sobre el artista ver: La Nación, lunes 13 julio 2009).

Explica también Castagna en su libro que el cobre (plancha pulida) ha sido siempre el metal preferido por los aguafuertistas, aunque también el cinc y el acero (Pág. 37; otros autores incluyen el bronce y el hierro), en tanto que el mordiente favorito “es el ácido nítrico en solución diluida” (Pág. 48).

Es posible presentar, con Castagna, algunas referencias históricas. “Nace el grabado junto con el sugestivo arte inicial de la humanidad. Con buriles y raspadores de piedras duras, el hombre primitivo grabó y pulió”, afirma el artista plástico en el libro que hemos citado (Pág. 10). Y luego refiere dos casos puntuales: Rembrandt y Goya. “[En Holanda, Rembrandt] encuentra en el mundo cotidiano, habitual, una verdad de la naturaleza que encanta; su punta dibuja escenas realmente frescas, nacidas en lo espontáneo del cotidiano vivir, en la intimidad de la familia” (Pág. 14). Mientras que “para hablar del grabado en España debemos corrernos hasta los siglos XVIII y XIX y encontrarnos en ellos, sentado a horcajadas, al genio español llevado a su expresión más popular y a la vez más grandiosa: Don Francisco de Goya y Lucientes. El pintor de las calles y las ferias, de las majas y los niños, el pintor de la alegría de la España de su época, aunque también el hombre descarnado y escéptico, el burlón inveterado, presentando a esa sociedad y a la futura su sarcasmo y su verdad” (Pág. 15).

Las escenas cotidianas de los pueblos se reflejaron en estos aguafuertes que menciona Rodolfo Castagna, y también tendrán esa característica las escenas que describirá Roberto Arlt en sus notas de El Mundo -específicamente a través de la sección Aguafuertes Porteñas (luego Uruguayas, Patagónicas, Vascas, etc.)- como en las seriadas de Azul, que se publicaron en 1927 en las páginas de El Régimen.

Costumbrismo

El segundo director de El Mundo, Carlos Muzio Sáenz Peña, fue quien otorgó a Arlt la sección cotidiana. “Esta forma de relato que algunos llamaron costumbrista ya tenía varios antecedentes en [las revistas] Mundo Argentino y en El Hogar, sin olvidar las notas en Caras y Caretas […] o las que escribía O’Henry en Estados Unidos en la misma época”, afirma Omar Borré en su biografía sobre el autor de Los siete locos (“Roberto Arlt, su vida y su obra”, Editorial Planeta, Bs As, 1999, Págs. 148-149).

Pedro Orgambide, al referirse a las aguafuertes, ha afirmado: “Así era Buenos Aires… Un año antes o un año después de 1930. Había toda clase de tipos: buscavidas, vagos, ganapanes, políticos, empleados, ladrones. Y había uno de ellos, un muchacho que no había cumplido treinta años, un periodista que todos los días escribía su crónica, cumpliendo -como cumplió con sus libros- con la hermosa tarea, con el raro oficio de contar la vida” (Arlt, Nuevas aguafuertes porteñas, Editorial Hachette, Bs As, 1960, Págs. 24-25).

La propia hija de Arlt, Mirta, es quien revela el origen de la sección periodística. Primero llevó el nombre de Agua Fuertes Porteñas y, como en el caso de las notas halladas en Azul, “las iniciales R.A. al pie. Eso sucedía el 14 de agosto de 1928, pero ya al día siguiente, el 15 de agosto, [el aguafuerte] El hombre que ocupa la vidriera del café trae el nombre completo del autor” y pronto se encabezó la sección con la denominación Aguafuertes Porteñas (Arlt, Mirta y Roberto Borré, “Para leer a Roberto Arlt”, Torres Agüero Editor, Bs As, 1984, Pág. 34. Sobre las iniciales del autor y otras huellas detectadas en los escritos de Azul, ver edición de El Tiempo, 3 febrero 2017).

Con la firma de Roberto Arlt al pie de las Aguafuertes, “avanza también la primera persona gramatical, pues si hasta entonces las afirmaciones pertenecían a un ‘nosotros’ que alternaba con ‘el cronista de la nota’, muy pronto Arlt asume la primera persona que convertirá este espacio periodístico en el lugar donde volcar opiniones propias, sostener posiciones muchas veces controvertidas e intervenir en las discusiones culturales del momento”, se afirma en otra de las biografías (Saítta, Sylvia, “El escritor en el bosque de ladrillos”, Editorial Sudamericana, Bs. As., 2000 , Pág. 56).

En cuanto a las influencias recibidas por el autor de las aguafuertes, Mirta Arlt avanzó un poco más en la cuestión al afirmar que, “en nuestro país esa tradición [la nota costumbrista] la inicia Alberdi con sus artículos en La Moda [1837], y la continúan nombres ilustres como los de Sarmiento, Payró y José Sixto Álvarez (Fray Mocho), fundador de la revista Caras y Caretas, y también Félix Lima. Pero las Aguafuertes de Arlt tuvieron la doble función de mostrar al autor en su aspecto más ágil y reidero y de conformar una galería de personajes que de uno u otro modo estarían luego representados en sus novelas y piezas teatrales” (Arlt, Mirta y Roberto Borré, “Para leer a Roberto Arlt”, Torres Agüero Editor, Bs As, 1984, Pág. 35).

En este punto –antecedentes de las aguafuertes– hay múltiples opiniones de los especialistas. Por ejemplo, Raúl Larra, el primer biógrafo de Arlt, ha señalado: “Muchos años atrás Fray Mocho había inaugurado el cronicón porteño, relator de las cosas ciudadanas. Las aguafuertes de Arlt, aunque no tengan un parentesco directo, continúan ese género, trazando una visión completa del Buenos Aires nuevo. Su pluma tiene un graficismo original, un definido color localista que se traduce también por el lenguaje, bien popular, sin desprecio por los términos del caló” (Larra, Raúl, “Roberto Arlt, el torturado”, editorial Ameghino, Bs As, 1998, Pág. 124). Y aseveró, además, que “es en las aguafuertes donde muestra más palpablemente su humorismo acre, mordaz, sangriento, emparentado al de Quevedo. Su humor no tiene la ironía y la piedad de Anatole France, sino la agresividad del autor de El gran tacaño, al que frecuentó siempre con entusiasmo” (Larra, ib., Pág. 124).

Significación

No sólo es relevante el hecho de haber hallado, luego de noventa años de escritas y publicadas, las notas de Roberto Arlt en Azul. De la lectura en profundidad de esos artículos surgen aspectos interesantes. Al respecto, los primeros puntos han sido publicados en la edición de El Tiempo del 3 de febrero pasado.

Ahora bien: el presente artículo demuestra que Arlt, en su estadía azuleña, tenía en proceso el concepto de nota aguafuertista: hace referencia a ello en la ejemplificación mencionada en “Las mujeres del Azul”.

Pero además hay una segunda cuestión, no menos importante. Ya en Azul Roberto Arlt experimentó, por primera vez, la nota seriada: las Impresiones de un porteño en el Azul, publicadas desde el 26 al 30 de julio de 1927 en el vespertino El Régimen, constituyen precisamente una serie de cinco notas, diarias, concatenadas en su denominación y temática. Pueden considerarse a estos artículos, en consecuencia, como la prehistoria de las Aguafuertes que, al año siguiente (1928) Arlt comenzó a desarrollar en el diario porteño El Mundo.

 

 

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *