ARMADOS Y ENCAPUCHADOS

El domingo 20 de enero del año 2013 el matrimonio conformado por Ricardo José Bigurrarena y Graciela Ester Luján se convirtió en víctima de un robo, ilícito que el pasado miércoles derivó en la condena para uno de los hombres implicados en ese hecho, en su caso en carácter de encubridor.

De los tres sujetos que cometieron el robo sólo uno pudo ser detenido, medida cautelar que se hizo efectiva en Lobería en septiembre de 2014.

El ilícito había tenido como escenario un campo que está ubicado en el límite entre los partidos de Azul y Rauch y es propiedad de un productor agropecuario azuleño.

Al establecimiento rural, llamado “San Juan” y situado sobre la Ruta 60, los tres autores del robo habían llegado y permanecieron a la espera del matrimonio que en el lugar reside.

Los ladrones estaban armados, tenían sus rostros cubiertos y usaron guantes. Cuando Bigurrarena y su esposa, alrededor de la hora 20 de ese día domingo, llegaron al campo, los asaltantes redujeron a ambos y los ataron de pies y manos.

Dinero en efectivo, dos rastras, cuchillos de plata y oro, anillos, una máquina de sacar fotos, un televisor y otras cosas de valor fueron los elementos de los que los asaltantes se apoderaron.

Además, para huir lo hicieron en la camioneta de Bigurrarena: una Chevrolet S10 doble cabina que días después fue hallada abandonada y con sus chapas patentes cambiadas en Tandil.

El día en que se produjo el robo el matrimonio había estado en Rauch, en un festival tradicionalista. De regreso, el hombre y la mujer se convirtieron en las víctimas del hecho.

“Los ladrones nos decían que no nos moviéramos, que estuviera tranquila. Por suerte no fueron violentos. Se llevaron el dinero. Y del chalet se llevaron una escopeta, el Winchester, un revólver, y todos los elementos de oro y plata”, había contado en diálogo con los medios la mujer asaltada cuando se produjo el hallazgo de la camioneta.

En septiembre del año 2014 uno de los presuntos autores del robo fue detenido. Cuando policías de la DDI Azul fueron a buscarlo a Lobería, constataron que en ese entonces estaba preso por otro episodio delictivo similar.

Identificado como Luis Alberto Alvarado, vivía en Rauch cuando en enero de 2013 se produjo el robo en el establecimiento rural “San Juan”.

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