Arrebatos tuvieron como víctimas a dos mujeres

Los investigadores creen que el autor de ambos hechos fue el mismo sujeto: un motochorro. Primero le robó la cartera a una mujer en cercanías al Hospital Pintos. Al forcejear con ella, la arrastró varios metros sobre el asfalto. Instantes después, un episodio de similares características se produjo ayer en cercanías al ex Colegio Nacional. En ese caso, la víctima fue una empleada del centro asistencial municipal que llevaba su cartera en el canasto de la bicicleta. Al sustraérsela, en esa maniobra el ladrón la hizo caer.

En inmediaciones del Hospital Pintos, ayer poco antes del mediodía, se produjo uno de los arrebatos que ahora investiga la Policía.
NICOLÁS MURCIA


Dos mujeres se convirtieron en víctimas de arrebatos ocurridos ayer en esta ciudad, hechos que después fueron denunciados en sede policial y ahora están siendo investigados por la Policía para dar con los autores de ambos ilícitos.
Teniendo en cuenta las similares características que tuvieron, se cree que ambos arrebatos fueron cometidos por un mismo sujeto que se movilizaba en una motocicleta y tenía colocado un casco de color gris.
En uno de los casos, el más violento, el delincuente arrastró varios metros por el asfalto a una de las víctimas hasta que, finalmente, logró sustraerle una cartera que llevaba colgada.
Ese episodio delictivo, ayer poco antes del mediodía, se produjo en cercanías al Hospital Pintos y derivó en que la mujer resultara con lesiones por las que después tuvo que ser atendida en el centro asistencial municipal.
Poco antes de la hora 13, en cercanías al ex Colegio Nacional, la que resultó víctima de otro arrebato cometido también por un motochorro fue una empleada del Pintos, a quien el ladrón le sustrajo su cartera cuando la mujer la llevaba en el canasto de la bicicleta en la que circulaba.
En esa maniobra la víctima cayó al piso y sufrió un traumatismo en una de sus rodillas, golpe por el que -después de radicar una denuncia en la comisaría primera por el arrebato- concurrió también al hospital municipal local para ser atendida.
“Me arrastró por el piso”
Patricia Adela Sánchez es pensionada y tiene 57 años. Ayer a la tarde habló con EL TIEMPO desde su casa, donde permanecía en reposo a causa de las lesiones -que un médico de Policía consideró “de carácter leves”– que sufrió durante ese arrebato que ayer a la mañana la tuvo como víctima, cuando llegaba al Hospital Pintos en el horario de visitas.
“Yo estacioné el auto por Alvear y Amado Diab y crucé hacia la vereda del Hospital Municipal caminando. Cuando hice aproximadamente unos diez metros se me puso una moto a la par. A la moto la escuché, pero como era horario de visita en el hospital y había varias personas afuera uno no presta atención”, comenzó diciendo.
Después contó que “el que manejaba la moto se me prendió de la cartera, que yo la llevaba cruzada. En el forcejeo luchamos bastante, hasta que logró dar vuelta la moto en dirección a la calle Alvear, por lo que aceleró y me arrastró por el piso entre ocho y diez metros”.
Lo curioso del caso, teniendo en cuenta que se produjo ayer poco antes del mediodía en cercanías al hospital y en momentos en que mucha gente había en la calle, fue que nadie se acercó a auxiliar a la mujer en momentos que forcejeaba con el motochorro e intentaba resistirse a que le robara la cartera.
“Toda la gente estaba ahí, pero nadie se acercó. Después me dijeron que un señor le tiró una trompada al de la moto, pero que no alcanzó a pegarle y por lo tanto no lo pudo bajar”, dijo Sánchez al respecto.
Según el testimonio de la víctima -que dijo también que “luché todo lo que pude” para resistirse al robo de la cartera- el delincuente iba solo en la moto y tenía casco colocado, lo cual impidió que pudiera verle el rostro.
Además, el shock nervioso que sufrió impidió que pudiera brindar mayores precisiones con relación al rodado en el que el ladrón circulaba, del cual después en sede policial, cuando le fue tomada la denuncia, sólo pudo señalar que se trataba de “una moto grande”.
Luego de que el delincuente huyó, tras arrastrar a la mujer varios metros por la cinta asfáltica y arrebatarle la cartera, Sánchez recordó que “me levanté con una crisis de nervios”.
“Lamentablemente sentís una impotencia terrible. Y no fui yo sola a la que le pasó esto, ya que hubo otros casos más”.
Al ser consultada sobre las heridas que sufrió, señaló que el motochorro “me lastimó el tobillo, la rodilla el codo y el hombro. Al arrastrarme sufrí varias lesiones, aunque gracias a Dios no me fracturé. En la cabeza no tenía golpes. Cuando dio vuelta la moto y me arrastró, empecé a cubrirme la cara porque uso anteojos y para que no me golpeara la cabeza. Y ahí fue donde se me zafó la cartera y me la robó”.
“Una bandolera de cuero negro”, que Sánchez llevaba cruzada en su cuerpo por la tira, fue lo que el ladrón le sustrajo ayer poco antes de la hora 11.30, en medio de ese forcejeo entre los dos que se extendió durante algunos minutos.
Según la vecina dijo, al ladrón no le pudo ver la cara. “Y cuando se dio cuenta de que la cartera no me la podía arrancar, giró la moto para el otro lado y ahí empezó a arrastrarme por el piso y logró sacármela”.
Familiares suyos fueron los primeros en llegar para asistirla, mismas personas que la trasladaron a la comisaría a radicar la denuncia y después la llevaron al Hospital Pintos para que la revisaran por esas lesiones que había sufrido al ser arrastrada sobre la cinta asfáltica por el motochorro.
“Mi documentación, la del auto, una billetera y un rosario”, según contó, eran cosas que llevaba en la cartera que le fuera robada de manera violenta.
Al respecto, sobre las características que tuvo el hecho, Sánchez comentó:  “Nunca me había pasado una cosa así, jamás. Siempre soy de decirles a mis hijas que tengan cuidado. Y tampoco esperaba que, habiendo tanta gente y dos policías de seguridad en el hospital, nadie haya aparecido para ayudarme”.
“Gracias a Dios que no me quebré la cadera ni me golpeé la cabeza. Tuve suerte. Azul era tan tranquila y ahora no podés ni salir ¿Dónde estamos?”, se preguntó finalmente la vecina con relación a ese violento arrebato que ayer a la mañana la tuvo como víctima.
El otro robo
Poco antes de la hora 13 de ayer se produjo otro arrebato. En este caso la víctima fue otra mujer que iba en bicicleta y llevaba en el canasto una cartera.
Graciela Blanco Zabala tiene 51 años y trabaja en el Hospital Pintos como administrativa, según contó, en el área de Cirugía.
Había salido un rato antes del centro asistencial municipal porque tenía que ir al banco.
“Yo iba en bicicleta por Colón, entre Córdoba y Entre Ríos -respectivamente, las actuales Malére y Prat- y se me acerca este malviviente. Era un chico joven, de contextura delgada, tenía bermudas, una remera azul con un número ‘7’ en la espalda color celeste y un casco gris”, recordó sobre las características del motochorro.
“Eso fue sólo lo que alcancé a ver. Pero no la moto. Y después me manoteó la cartera del canasto de la bicicleta”, agregó.
En esa maniobra Graciela Blanco se cayó, lo que hizo que golpeara su rodilla izquierda contra la vereda y resultara con un traumatismo por el que después concurrió al Hospital Pintos para ser atendida.
“Los vecinos fueron los primeros en venir a auxiliarme. Y un colectivero siguió al que me arrebató la cartera. Pero como el de la moto dobló en contramano por la Entre Ríos el micro ya no pudo seguirlo”.
La mujer, al igual que la otra víctima del primero de los arrebatos referidos, radicó una denuncia en la comisaría primera antes de concurrir al Hospital Pintos para ser atendida por ese traumatismo que presentaba en una de sus rodillas.
“Gracias a Dios no me quebré. Sólo fue el golpe. También, el mal momento que viví. Me robaron la cartera con todas las pertenencias de trabajo y personales. Tenia la billetera con los carnés de IOMA mío y de mi marido. También, dos tarjetas de débito, mi DNI, fotos de mis hijos y unos 700 pesos”, detalló sobre lo sustraído, que también incluyó las llaves del consultorio de Cirugía del Hospital Pintos donde ella trabaja.
Por último, contó que sintió “impotencia” por lo que pasó. “Azul se está tornando bastante inseguro”, dijo al respecto.

El dato

Tras las denuncias por ambos arrebatos radicadas en la comisaría primera, en las causas penales que se iniciaron por los dos hechos tomó intervención Laura Margaretic, la fiscal a cargo de la UFI 2 departamental con sede en el Palacio de Justicia local.

 

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