INTENTO DE ROBO Y ENFRENTAMIENTO ARMADO EN UNA CHACRA DE LA RUTA 51

Asisten en el hospital municipal al abogado herido y a uno de los delincuentes con los que se tiroteó

Andrés Alberto Arla evoluciona del balazo que sufrió en la pierna izquierda, a la altura del muslo. En cambio, uno de los sujetos con los que la víctima se enfrentó se encontraba grave producto de un impacto de proyectil calibre 45mm. que recibió en el estómago. La policía procura dar con los dos individuos que lograron huir del lugar, posiblemente uno de éstos también lesionado. Juan “Cacho” Arla, hermano del letrado, dijo ayer a este diario que “cuando suena mi celular el sábado, alrededor de las 22:40, atendí y era mi hermano. Me dice ‘vení urgente porque me pegaron un tiro, me asaltaron y me está saliendo mucha sangre’. Agarré el auto, fui ‘volando’ y cuando llegué justo la esposa lo estaba sacando en la camioneta”. 

La chacra donde se desató un enfrentamiento armado que también culminó con al menos uno de los tres frustrados ladrones herido de bala en el estómago. El sujeto tiene domicilio en Florencio Varela, aunque familiares del dueño de la propiedad donde se produjo el incidente no descartan que el sujeto pueda formar parte de una banda con conexiones locales. Impactos de bala que quedaron en el vidrio de una de las ventanas de la casa propiedad del abogado Andrés Alberto Arla, situada en la calle De Los Eucaliptos y Ruta 51, a unos 200 metros de la carretera provincial. Juan “Cacho” Arla, hermano del profesional que anoche continuaba internado en el hospital Pintos, afirmó en diálogo con EL TIEMPO que “a medida que pasan los minutos te das cuenta de que has estado en el medio de un tiroteo como este y podrías haber perdido la vida”. FOTOS HÉCTOR GARCÍA
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Impactos de bala que quedaron en el vidrio de una de las ventanas de la casa propiedad del abogado Andrés Alberto Arla, situada en la calle De Los Eucaliptos y Ruta 51, a unos 200 metros de la carretera provincial. Juan “Cacho” Arla, hermano del profesional que anoche continuaba internado en el hospital Pintos, afirmó en diálogo con EL TIEMPO que “a medida que pasan los minutos te das cuenta de que has estado en el medio de un tiroteo como este y podrías haber perdido la vida”. FOTOS HÉCTOR GARCÍA

En distintos sectores del Hospital Municipal “Doctor Ángel Pintos” eran asistidos anoche el abogado que anteanoche se tiroteó con tres personas que intentaron consumar un robo en la chacra que tiene en las afueras de esta ciudad por Ruta Provincial 51, y uno de esos sujetos con los que se enfrentó a tiros en el marco de un intercambio de disparos donde el profesional también resultó lesionado en una pierna.

Se trata de Andrés Alberto Arla, un letrado de 51 años que se encuentra internado en la sala de terapia intermedia, donde ayer recibió la visita de familiares, amigos y allegados preocupados por su condición de salud. Arla tuvo un impacto a la altura del muslo de la pierna izquierda y, según confió un familiar consultado por este diario, milagrosamente el proyectil no alcanzó a tocar una arteria. De hecho, el médico de policía dictaminó para el paciente una lesión de carácter leve.

Ayer, en tanto, fuentes policiales confirmaron los datos que EL TIEMPO publicó en la tapa de la edición anterior.

El violento ilícito se registró alrededor de la hora 23:40, en la chacra St. Andrews, situada en De Los Eucaliptos y Ruta 51.

De acuerdo con el sumario que se sustancia en el Destacamento Balneario de la Policía, con intervención del Fiscal Luis Alberto Palomares, titular de la UFI N° 13, todo comenzó cuando tres sujetos de sexo masculino, con ropa oscura encapuchados a punta de arma de fuego, sorprendieron a esposa de Arla cuando la mujer regresaba a la casa luego de realizar una compra en una farmacia de turno, en la planta urbana local.

La tarea del rastrillaje

Pasadas más de cuatro horas del tiroteo, en circunstancias que personal de distintas fuerzas policiales –Balneario, Comisaría Primera, Comando de Patrullas y D.D.I.- estaba finalizando el rastrillaje en procura de dar con el paradero de los tres delincuentes y otros elementos de interés para la investigación, a la altura del numeral 2801 de la carretera provincial logran dar, en el domicilio propiedad de la Sra. Teresita Di Bernardi, “con un sujeto de sexo masculino que posee características físicas y de vestimenta coincidentes con lo observado en los registros fílmicos obtenidos por el sistema de cámaras de seguridad de la vivienda” de Arla, pretendía ingresar en esa casa de la mujer.

Los voceros dijeron que, como dato por demás vinculante con el caso en investigación, el individuo en cuestión presentaba “una herida sangrante, la cual posiblemente podría tratarse de una producida por un arma de fuego”, motivo por el cual se avanzó con su aprehensión.

Mientras se procedía al traslado hasta el centro médico asistencial de la comuna, se determinó que el sospechoso resulta ser y llamarse Ariel Damián Barrios, de 30 años de edad, domiciliado en la localidad de Florencio Varela, del Conurbano bonaerense.

Tras ser intervenido quirúrgicamente Barrios quedó internado en terapia intensiva con custodia de dos efectivos policiales, siendo acusado providencialmente de los delitos de robo agravado en grado de tentativa y lesiones in fraganti delito.

Además, se convocó a personal de la Policía Científica para que concurra al establecimiento sanitario a fin de realizar un dermotest en las manos del herido aprehendido, con el propósito de establecer la posible presencia de restos de pólvora en sus extremidades. De resultar positivo dicho estudio, esto podría ser una prueba más para vincular al individuo con el caso bajo investigación.

Una versión que no fue confirmada en fuentes policiales señaló que los frustrados asaltantes podrían haber llegado hasta la zona donde se produjo el intento de robo y tiroteo a bordo de un automóvil marca Renault 12 rural. Al parecer, se dio parte de la búsqueda de los delincuentes a las dependencias policiales con asiento en la zona próxima a Azul, ante la presunción de que los dos prófugos pudieran no tener domicilio en esta ciudad.

Las fuentes no informaron sobre el secuestro de ningún arma de fuego que estuviera en poder del hombre que resultó apresado.

Relato escalofriante

Ayer a la tarde, en el marco del horario de visita establecido en el nosocomio de la comuna, EL TIEMPO conversó con Juan “Cacho” Arla, hermano del abogado que logró salvar milagrosamente su vida, la de su esposa y la hija de ambos, cuando se enfrentó a tiros con tres sujetos que llegaron hasta la chacra que tienen a pocos metros de la Capilla de la Virgen de Luján.

“Eran las 10 y media de la noche (del sábado) cuando suena mi celular. Era mi hermano. Atiendo y me dice ‘vení urgente porque me pegaron un tiro, me asaltaron y me está saliendo mucha sangre’. Agarré el auto, fui ‘volando’ y cuando llegué justo la esposa lo estaba sacando en la camioneta. Me subí y veo que tenía un tiro en la pierna. En el camino me cuenta que habían ido tres tipos. La esposa había ido a comprar unos remedios para la mamá y, cuando regresaba, la abordan dos tipos con pistolas en mano encapuchados. La esposa, que es una persona muy valiente y decidida, se les escapa y sale corriendo para la ruta, que está a unos 200 metros de la casa. En la mitad del camino, otro encapuchado la agarra, le pone una pistola en la cabeza, la insulta y le exige que entregue la llave, la lleva de los pelos y cuando va llegando a la puerta, los otros dos le quitan la llave y ella empieza a gritar. Mi hermano ve por la ventana, agarra una pistola y se produce un tiroteo”, expresó “Cacho”.

Agregó que “mi cuñada logra ingresar en la casa y mi hermano ve que le pega a dos. Un tercero le estaba disparando a él (los impactos quedan en el frente de la casa) y le pega en la parte inferior de una pierna”.

Arla negó que su hermano, cuñada y sobrina hayan comentado sobre algún movimiento sospechoso previo al hecho, aclarando que “si los hubo, no fueron percibidos” por las víctimas.

Seguidamente el entrevistado destacó el desempeño de la policía, “que se comportó de primera”, y subrayó la importancia del arresto de uno de los delincuentes, que fue interceptado “a unos 300 metros” de la chacra de su hermano. Aclaró “Cacho” que, al menos que ellos supieran, nada se sabía del paradero de los otros dos frustrados ladrones.

“HAY ALGUIEN QUE ‘ENTREGA’ EL LUGAR”

Juan Arla sostuvo en la nota que le realizó este diario en las puertas del hospital Pintos que cree firmemente en la hipótesis de un “entregador”.

“El herido es de Florencio Varela pero hay alguien que ‘entrega’ el lugar. Yo creo que el ‘nido’ debe estar en Olavarría”, indicó.

Consultado de si su hermano es experto en tiro –el padre de ambos, Andrés Arla, ha ganado varios torneos en el Tiro Federal-, mencionó que “tira muy bien, sí”.

“Siempre tiene la protección de armas en la casa por cualquier eventualidad frente a la sociedad que estamos viviendo. Si no hubiese sido por eso, esto hubiera terminado en una masacre. Es más; en una de las mochilas no sólo traían una gran cantidad de herramientas, barretas, llaves y destornilladores, sino que tenían una caja de preservativos. Eso quiere decir que los tipos vienen preparados para violar a la víctima que encuentren”, aventuró.

“Cacho” admitió que le resulta por demás preocupante el hecho del que fueron víctima sus familiares, atento a las características con las que los frustrados ladrones llegaron hasta la chacra.

“Esto es extremadamente preocupante y yo creo que todo el delito que vemos por televisión, que se extiende por el Conurbano, se ha trasladado al interior. Esto no es casual. Es un flagelo muy grave. Y lo otro que supongo es que los tipos estaban completamente drogados porque resistir uno o dos tiros en el estómago de una pistola 45mm. y levantarse y salir corriendo, es una señal de ese estado”, expresó.

Tras mencionársele de los momentos de nerviosismo que algunos integrantes de la familia de su hermano herido tuvieron previo al mediodía de ayer, en el marco de la primera visita que realizaron luego del violento episodio, admitió que “a medida que pasan las horas, vos tomás conciencia de lo que viviste porque, mientras ocurre, parece que es todo parte de una película”.

“A medida que pasan los minutos te das cuenta de que has estado en el medio de un tiroteo como este y podrías haber perdido la vida”, finalizó Juan Arla.

 

 

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