Asistencia a los comedores escolares

En el Distrito de Azul funcionan 33 comedores escolares en los tres niveles de la educación, inicial, primario y secundario, además de los centros de educación complementarios, el Centro de Día Vivencias y las escuelas especiales.

De los poco menos de 2.000 alumnos que concurrían a fines del año pasado, hoy lo hacen más de 2400, cifra que llega a sobrepasar los niveles históricos.

En los últimos meses los comedores escolares vieron incrementada la demanda entre un 20 y un 25%. Son números, porcentajes, pero detrás de ellos hay cada vez más chicos que necesitan recurrir al servicio alimentario escolar para poder comer, al menos, una vez al día. Sin lugar a dudas, es una muestra más de cómo la actualidad económica repercute en los hogares, colocándolos en una situación de vulnerabilidad cada vez más creciente.

Los menús para los comedores escolares son enviados desde la provincia, pero la realidad es muy diferente al papel en el que algún funcionario plasma lo que debería comer los chicos.

Es imposible ajustarse a ese menú, porque si se lo cumple se deberían gastar $50 por chico y se recibe la suma de $12,60. Se va readecuando y se les da un menú variado cada día. Se les da una buena comida el lunes y también el viernes, con una carga calórica importante, porque por ahí hay chicos que el sábado y el domingo no comen. Los demás días se trata de que no consuman harina ni siempre lo mismo. Se desea que se les entreguen frutas, verduras, carne, pollo.

Ello llevó a que algunas escuelas se pasaran del presupuesto. Pero el Consejo Escolar dispuso que de alguna forma se iba a arreglar porque lo importante es que los chicos coman y que tengan una dieta lo más equilibrada posible.

Si bien el gobierno de la provincia aún no aprobó los aproximadamente 400 cupos que faltan, los alumnos concurren igual porque la alimentación no puede esperar a que un funcionario firme un papel. Hay escuelas en las que nunca se comía y ahora hay comedor.

Además el servicio alimentario escolar también comprende la copa de leche que es universal, por lo que en el distrito de Azul la reciben unos 6.000 chicos. El monto de la copa se actualizó a $6,40 por día y por alumno. Como se aprecia existe un defasaje: la provincia paga una comida $12,60 y una copa de leche $6,40.

Este aumento de asistencia a los comedores es consecuencia de la situación social que atraviesa esta ciudad, que está ubicada en el centro de la provincia, en un lugar donde existe ganadería y agricultura. Lamentablemente se puede decir que hay pobreza y que los más perjudicados son los niños.

Frente a esta situación debería ser el Estado el que trate de arbitrar los medios para solucionar la problemática de la alimentación, y en especial en los chicos. Pero se manejan burocráticamente y se fijan el gasto y no ven la necesidad y la salud de la niñez.

La mayoría de los cupos anotados reciben un vaso de leche y un almuerzo. O sea para el Estado es una erogación de $19 por alumno y por día. Cifra insignificante obligándolos a los docentes a hacer malabares para poder cumplir con su obligación de que los niños deben concurrir a clase bien alimentados.

El problema social y económico repercute en primer término en los niños. Son ellos los más perjudicados. Por eso el gobierno provincial debería recorrer la provincia para conocer la realidad y no ser burócratas sentados detrás de un escritorio fijándose solamente el gasto sin preocuparle la salud.

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