TORNEO APERTURA DE PRIMERA DIVISIÓN 

Athletic empezó a estirar su campeonato 

 

El triunfo ante River de ayer le permitió clasificar a cuartos de final, cuando aún resta una fecha de la fase regular. Se impuso por 2 a 1 al cabo de un partido que anímicamente fue enardeciéndose merced a las expulsiones, una por equipo, y dos omisiones del juez que perjudicaron a la visita, superada en lo futbolístico por el elenco fidelino.

 

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La mirada amplia, abarcativa que debe practicarse necesariamente para intentar ser justo con el análisis de un partido, en este caso puntual confirma sin demasiada resistencia que el mano a mano de propuestas entre Athletic y River, la pugna de instrumentos futbolísticos se corresponde muy acertadamente con la conquista de los tres puntos por parte de la estrellita, victoria que lo establece en cuartos de final.

Pero hay hechos puntuales, no siempre producto de cómo viene dándose el cotejo, que también deben considerarse para poner a prueba la “verdad” de un resultado. Y si bien River los podría haber fallado, ayer en el Lorenzo Palacios, el juez Coronel le arrebató dos inmensos penales (en el complemento, a Duarte y a Pérez). Esto no resta mérito al mejor rendimiento local y su consecuencia, el triunfo; pero son dos omisiones que no pueden dejar de expresarse.

Dicho esto, muy perjudicial resultaría para su aspiración de mejora que la banda roja creyera que no pudo superar al fidelino por exclusiva culpa del juez y su pobre trabajo. En casi todo el desarrollo, Athletic jugó mejor, con mayor y mejor sentido de equipo y, definitivamente en el complemento, consiguió disponer de al menos media docena de ocasiones nítidas, las cuales ahora son anécdotas secundarias gracias al estupendo rendimiento de Lucas Acosta en el arco.

Desde el comienzo el local tomó riendas, instalándose en mitad albirroja y sacando ventaja en la pulseada de volantes; gracias a eso recuperaba pronto el balón y sostenía la tensión ofensiva. La tenencia interna y la apertura de balones hacia Rígoli (jugó de lateral) por derecha, propiciaban un factor de sorpresa en ataque y una artimaña que la visita padecía. Un destacado cuarto de hora de un encuentro intenso, de medialuna a medialuna y con un par de tiros libre como vía más relevante para provocar peligro.

Un balón detenido volvió a ser un buen canal de ataque: en tres cuartos, Chacón mandó desde la izquierda un centro a Brian Carrizo, quien sobre el punto del penal halló ciertas facilidades para cabecear una pelota al costado diestro de Acosta, lejos de su reacción hacia la red.

River optaba por eximirse de riesgos defensivos y para ello lanzaba sucesivos pelotazos frontales que no terminaban de lograr su cometido y que, mucho menos, proliferaban ante Matos. Pero cuando pudo concebir una excepción a esa escena recurrente, mientras el fondo albo prefería levantar los brazos antes que marcar, Andrés Marateo se fugó de toda marca hacia la derecha de la medialuna, controló y ante el arquero, lo desairó con una muy buena definición por sobre su achique, empatando el tanteador.

Para entonces, Athletic carecía de conectividad, Lapalma y Olivera pasaban erráticos y el cara a cara entre mediocampistas ahora mostraba a De Urraza, Morales y Castro con mayor anclaje, llevando a que su despliegue físico merme la superioridad blanca. No obstante ese equilibrio, el conjunto riverplatense casi no acertaba un solo ensayo en ataque, sufriendo sus delanteros ante la comodidad defensiva local.

El albor del segundo tiempo recuperó el brío y el ida y vuelta de una hora atrás, pero ahora con el condimento alentador de las ocasiones de gol. De nuevo preponderaba el elenco de Ivanoff, aunque con una contrapropuesta argumentada con ideas más claras y ambiciosas en su oponente.

A los 10’ llegó el penal sancionado en favor de Athletic merced al rebote en un brazo de Linaza de un disparo de Rodríguez. Santiago Rígoli puso el 2 a 1. Inmediatamente se produjeron ambas expulsiones de jugadores, uno por equipo, Marateo primero y Chacón después. Coronel los expulsó por supuestos excesos verbales.

De ese par de minutos de agite, fue Athletic el que emergió en mejor forma, recuperando el comando del círculo central. En parte por ese bienestar y en parte por las falencias, recurrentes, riverplatense para efectivizar la salida desde el fondo, el fidelino comenzó a disponer de ocasiones muy claras ante Acosta, una tras otra en corto lapso de tiempo. El ingreso de Aliz por izquierda (con punto de partida en el medio pero con ambiciones ofensivas) aportó una buena variante en ataque. En tanto Carrizo, junto con el arquero de River la figura del cotejo, no mermaba un ápice su despliegue físico y, fundamentalmente, su peso ofensivo. Una diferencia estaba dada en que “Carri” lucía individualmente mientras su equipo colectivamente era más. Distinta era la suerte del “Gordo” Duarte en la otra vereda, muy depositario tanto de la generación como de la terminación de las acciones, ante un escenario grupal pobre.

Se sucedieron las dos jugadas donde Coronel no sancionó penal (a Duarte lo empujaron cuando llegaba mano a mano ante Matos; a Pérez le pegaron abajo mientras, de espaldas, cubría el balón), definitivamente los ánimos riverplatenses se enajenaron, con razón, y Athletic se mantuvo atento y amenazante, a custodia de que el partido se extinguiera sin grandes complicaciones.

La estrellita está en cuartos y festeja. La banda roja jugará su carta final nada menos que en el clásico de la calle Corrientes antes Vélez, el próximo domingo.

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