¿Ausencia del Estado o una cuestión cultural?

Ambos factores son los que llevan a que en un barrio, en este caso Villa Suiza, no se generen actividades socioculturales. En esa zona hay pocos espacios para desarrollar actividades recreativas, deportivas, educacionales, y aquellos que toman forma, según los vecinos que hablaron con EL TIEMPO, los destroza la misma gente. Es indispensable que el Estado diga presente en pos de un desarrollo zonal, de la misma forma que lo es que la vecindad tenga en cuenta que el barrio y todo lo que determina le es propio, y que por ende requiere de resguardo.   

La Plaza del barrio Villa Suiza está ubicada en San Carlos y Pringues, aunque más que plaza parece un terreno baldío.

Por Laura Méndez de la Redacción de EL TIEMPO

Independientemente del estado de las calles, de la falta de iluminación, de servicios, también es importante la actividad cultural o simplemente el comportamiento de los niños, jóvenes y adultos en una zona de la periferia de Azul.

El viernes al mediodía decidí dar una vuelta por el Barrio Villa Suiza. Había gente por las calles circulando pese al frío; se trataba del horario del almuerzo y las despensas estaban trabajando muy bien. Pequeños indicios de que, en esa primera mirada, estaba recorriendo una zona que se “mueve”.

Hay casas de todo tipo, precarias, un poco más nuevas y más grandes, otras en construcción pero lo que sí se nota es que vive mucha gente en Villa Suiza. Directamente quise dialogar con los vecinos, solicitarles sus testimonios de primera mano respecto a la actividad sociocultural. No encontré demasiada negativa ante el grabador, pero sí sucedió que muchos de ellos prefirieron referirse bajo anonimato.

Versiones encontradas de un barrio donde prácticamente me crié. Tenía 12 años cuando mis papás compraron una casa allí. Nunca fui, de adolescente, partícipe de las actividades que se organizaban en esa zona, pero sí recuerdo que las había. Ahora ya no se producen. En este barrio que se extiende (de este a oeste) desde la calle Jujuy hasta el arroyo, se incluye una iglesia, una plaza, un centro de jubilados y un comedor.

Ana, una de las entrevistadas sostuvo: “se juntan los adultos a jugar a la pelota, así que uno no puede llevar a un chiquito, a mis nietos no los puedo llevar. Otros días se reúnen los más chicos a hacer lo mismo porque otro lugar no tienen, es decir otro espacio”.

Versiones encontradas

Ángel vive en el barrio hace 25 años y cuenta con un emprendimiento familiar. Así que tratar a diario con la gente de la zona, es materia cotidiana. Comenzó diciendo que “en el barrio hay un centro de jubilados y una plaza, pero no hay movimiento. La plaza está bastante descuidada, en algún momento estaba concurrida, pero a medida que pasó el tiempo la gente ya no les dio más bolilla. La destrozaron y nadie la arregló. Incluso venían profesores de rugby, de fútbol pero después no lo hicieron más”.

Según lo considera el vecino, no es un panorama exclusivo de Villa Suiza: “No creo que sea este barrio solamente donde exista esta problemática, sino que todas las zonas están iguales”.

“Hace falta que haya alternativas para los chicos, como había antes, sobre todo para sacar a los chicos de la calle, incluso de noche”.

José, al igual que Ángel, trabaja con atención al público. Vive en el barrio hace 7 años, sobre calle De las Cautivas.

Sostuvo que “la verdad es que no recorro el barrio porque mi trabajo es muy esclavo. La gente hace hincapié en el mal estado de las calles. A mis hijos no los dejo salir por cuestiones de seguridad o porque no hay nada, entonces prefiero llevarlos al parque. Siempre y cuando haya actividad para los chicos, quien los eduque y esté con ellos está bien, porque no hay que olvidarse que por más que tengan la plaza en excelente estado, si están solos van a ir a romper”. Considera que mucho del daño que sufre el barrio corre por cuenta de los propios vecinos del lugar: “Con una honda rompen los focos. Si bien hay poco vandalismo, es la misma gente la que rompe”.

José también diagnostica que no se trata de una circunstancia que sólo toma forma en este barrio, y señaló diferencias notables con lo que observa en su ciudad natal: “Pasa en todos lados, no soy de Azul, sino de Tapalqué y es notable la diferencia. Voy seguido a mi ciudad y la cultura es otra, en el Balneario están las parrillas, los hornos de barro con sus tapas y año a año están intactas, nadie va y rompe. Acá, en cambio, destruyen todo el Balneario. La educación tiene que empezar por la casa”.

De la misma manera el entrevistado subrayó “por eso digo que me encantaría que la plaza esté en buenas condiciones, pero que haya alguien que controle a los niños y que no haya vandalismo”.

A los juegos les falta pintura que no sería tan grave, aunque de modo contrario le darían otra vista al espacio verde.

Ana reside en el barrio, frente a la plaza, desde hace 27 años. Villa Suiza es el lugar en el mundo donde crió a sus cuatro hijos.

“Tengo recuerdos de la plaza cuando estaba mi esposo en la comisión barrial y estaba muy linda, pusieron los juegos, quedó inaugurada en uno de los mandatos de Omar Duclós como Intendente, hace como 20 años. Pero fue pasando el tiempo y los mismos chicos destruyeron la plaza y si no, lo hicieron los padres. Nosotros poníamos una planta y llegan a jugar a la pelota, la destruyen, incluso el señor de la esquina -que se encargaba de cuidarla- se quejó. Posteriormente los mismos chicos les rompieron los vidrios de la ventana de su casa. Así que nunca más. No creo que pase por una cuestión de falta del Estado, pasa por la falta de educación desde la casa, porque reprendés al chico y los papás se enojan. Sí es cierto que el Estado debe contener”.

A propósito del funcionamiento y la llegada a los vecinos del Centro de Jubilados de la zona, indicó que “trabaja muy bien, pero para jubilados. En definitiva el barrio está olvidado. El periférico Nro. 9 funcionaba de maravilla, antes lo utilizaba mucho y pasas ahora y hasta le falta pintura. Debe funcionar pero las ventanas están descuidadas. A nada se le da bolilla. Acá en la esquina hay un desastre de autos tremendo, también suele reunirse un grupo de chicos que se drogan, generalmente se reúnen a la noche. No molestan a nadie, pero hay chicos con antecedentes y también menores”.

Retomando su parecer sobre el estado de la plaza, Ana especificó que “se juntan los adultos a jugar a la pelota, así que uno no puede llevar a un chiquito, a mis nietos no los puedo llevar. Otros días se reúnen los más chicos a hacer lo mismo porque otro lugar no tienen, es decir otro espacio”.

Otro de los recuerdos que le vinieron a la mente de Ana es el de la antigua organización del festival del Día del Niño. Por entonces, “los chicos participaban muchísimo, o sea que eso comprueba que cuando se generan actividades la gente va”.

Por último, Inés, de la Unidad Sanitaria Nro. 9, disponible de lunes a viernes de 8 a 15 horas, informó que la dependencia funciona perfectamente. Sobre el resto de los espacios del barrio opinó que “alternativas recreativas para los chicos no hay. Antes sí había un señor que organizaba partidos de fútbol, pero ya nadie genera nada; lo que se realiza son actividades para el Día del Niño en la Plaza La Tosquera, por parte de la Municipalidad de Azul. Si la plaza tuviera juegos creo que la aprovecharían los chicos. La ausencia del Estado existe”.

Inés cree que el Centro de Jubilados de Villa Suiza funciona muy bien, destacó el dictado de una importante cantidad de talleres.

Aunque haya entrevistados que manifestaron que no hay espacios donde desarrollar actividades o si los hay la misma gente –ya sea niños, jóvenes o adultos- los vandalizan, lo que sí es seguro es que después de las historias que escuché, llegué a una conclusión: este barrio no tiene un movimiento cultural activo por, justamente, dos factores fundamentales. La ausencia del Estado y la falta de voluntad de los vecinos para mantener su patrimonio, lo que los identifica como zona, en óptimas condiciones. Porque convengamos que es educativo, recreativo y hasta humano que desde un barrio se generen alternativas, sobre todo para los más chicos, así “salen” de los videojuegos o de la calle misma.

El periférico del barrio. Según las promotoras de la salud aseguraron que ya solicitaron la pintura a quien corresponde.

 

 

 

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