FESTEJOS SENTIDOS Y AL MARGEN DE LOS FORMALISMOS

Ayer, en la Normal, “tiraron la escuela” por la ventana

Autoridades, docentes, auxiliares, alumnos de inicial, primario y secundario, dieron rienda suelta a la creatividad, y a la diversión sana y compartida con pares de distintas edades. Bailes, mucha música, juegos de salón y –de parte de los más pequeños, en los dos turnos- un emotivo abrazo simbólico al establecimiento que lució adornado con globos de distintos colores y emotivos mensajes. 

La Escuela Normal cumplió 130 años de vida. Si algo no faltó ayer a “clases”, fue la alegría. Alumnos de inicial y primario participaron de un simbólico abrazo a la sede del establecimiento. FOTOS NACHO CORREAUno de los mensajes alusivos que los nenes “de delantal” dejaron en las rejas perimetrales.Sandra Garay (de anteojos), directora de Primaria, durante el abrazo simbólico que realizó el turno tarde.
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La Escuela Normal cumplió 130 años de vida. Si algo no faltó ayer a “clases”, fue la alegría. Alumnos de inicial y primario participaron de un simbólico abrazo a la sede del establecimiento. FOTOS NACHO CORREA

Escribe: Augusto Meyer – De la redacción de EL TIEMPO

El abrazo simbólico de los nenes de los niveles inicial y primario (en el Facebook de El Tiempo se publicó un video en el momento en que los “peques” del turno mañana cantaban el feliz cumpleaños) posiblemente fue la cuota de mayor emotividad, pero después de las actividades que ayer se realizaron a modo de festejo del 130° aniversario de la Escuela Normal Superior “Bernardino Rivadavia” Unidad Académica de Azul, quedó claro el sentido de pertenencia que autoridades, docentes y alumnos del establecimiento tienen para el espacio físico donde se imparten o se reciben conocimientos, se forjan amistades y –cuando el caso lo amerita- se marcan límites.

Un sitio que representa mucho más que cuatro paredes. Allí se moldean las personalidades de algunos de los conductores de la sociedad del mañana.

El Salón de Actos “Juana Azurduy” dejó a un costado los apretados formalismos y, por algunas horas, los estudiantes fueron protagonistas de la fiesta. Bailes, música, color y atuendos artísticos muy bien logrados, matizaron una jornada donde la Promo encabezó el festejo.

No hubo excesos ni necesidad de retos o llamados de atención. Los chicos hicieron “autocontrol” –hubo hasta bandas de música tropical tocando en vivo- y supieron disfrutar y compartir la doble alegría: el fin de ciclo que se avecina y los 130 “pirulines” del “cole”.

En la sala de 4, en ambos turnos, los más chicos de la Unidad Académica compartieron sus desayunos y meriendas, hasta que salieron a la vereda para rodear al magestuoso edificio, que desde bien temprano lucía “vestido” con globos y tiernos mensajes alusivos.

“Feliz cumple escuela, gracias a vos aprendimos a leer, a escribir, a respetar, a tener un mejor futuro”, se leyó en una de las tantas expresiones surgidas de los chicos, curiosos de observar lo que sucedía en un salón de actos sin apretados protocolos, pero en un clima de mutuo respeto.

Un festejo, el de los 130 años de la Escuela Normal, que quedará en el recuerdo también de quienes tuvimos la posibilidad de vivirlo. Básicamente como espectadores, pero también como ex alumnos y padres de estudiantes actuales del establecimiento.

 

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