Azul y la vía muerta

Viajar en tren para los azuleños se convirtió en algo anecdótico. En los últimos dos años el servicio de trenes a la Capital Federal y a Bahía Blanca pasó de ser de seis a cada ciudad a uno. Son recurrentes las promesas y rumores de nuevos servicios y en los últimos meses se ha dejado correr que habría dos nuevos servicios en las sendas direcciones. Habrá que esperar la confirmación oficial, mientras tanto la gente se las rebusca para poder llegar a destino.

Desolada. La estación de tren de nuestra ciudad tiene escasa actividad ya que sólo dos veces a la semana recibe pasajeros que van a Buenos Aires o Bahía Blanca. 
NACHO CORREA
La Terminal de Ómnibus ha incrementado su caudal de pasajeros desde que el tren no sale diariamente. El precio del boleto del micro le dobla el valor al ferroviario.
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Desolada. La estación de tren de nuestra ciudad tiene escasa actividad ya que sólo dos veces a la semana recibe pasajeros que van a Buenos Aires o Bahía Blanca. NACHO CORREA

Explica Fontanarrosa en su cuento “Los trenes matan a los autos” que el vaciamiento de las empresas ferroviarias hizo que cada vez haya más autos y que con esto se generen increíbles accidentes que dejan cientos de muertos en todo el país. Dice además que “el cielo amaneció negro de aviones y en las carreteras, a través del smog, millones de autos corrían hacia la ciudad. A esta hora, golpean despiadados contra las bases de los edificios más elevados”.

En Azul llegar al gran playón de estacionamiento y no ver ningún auto. Estar en los andenes sin ninguna persona aguardando el tren. Entrar a la sala de espera y que nadie esté esperando para viajar. Ver las vías vacías y que nadie lo cuestione.

Hace algunos años viajar a Buenos Aires no era tan difícil como ahora. Modos de ir hay muchos, pero ninguno se ajusta al bolsillo. A mediados del año 2015 había servicios de trenes seis días a la semana para llegar a Plaza Constitución o a la Estación de Bahía Blanca como terminales. En el medio, una serie de ciudades que uno podía acceder sin pasar los tres dígitos en pesos.

Con el advenimiento del nuevo gobierno, la situación cambió. De los seis servicios semanales (que entre ida y vuelta sumaban doce) pasó a ser uno. Los motivos fueron poco claros en ese momento y se le atribuyó a que los nuevos trenes chinos no podían circular por las vías que estaban más que deterioradas.

Los años de desinversión llevaron a que las vías no estén en condiciones en todo el trayecto pero tampoco se ha informado sobre un nuevo tendido o acondicionamiento de las vías.

Reducción a la mínima expresión

El corte de los servicios diarios comenzó cuando un choque de trenes de la empresa Ferrobaires, que opera en nuestra ciudad, dejó al descubierto las fallas que había a nivel general. En este sentido, la gobernadora María Eugenia Vidal argumentó los cortes explicando que la perdida anual era millonaria y que la Provincia no podía hacerse cargo de semejante cantidad de dinero.

Desde una concepción totalmente numérica, fría y empresarial se dejó sin servicio a miles de personas que utilizaban el servicio a diario. Con el paso de los días y con una multiplicidad a principios del año pasado se reincorporó sólo un servicio semanal, muy lejos de lo que en otro tiempo había.

La calidad del viaje si es un punto a favor. En los trenes viejos no había ni calefacción, ni aire acondicionado, ni baños. Casi nada. El servicio era más que precario pero de todas formas era elegido por muchos que tenían que viajar a distintos lugares que estaban en el trayecto de estos dos grandes puntos urbanos.

Los lunes a las 2 de la mañana sale el tren con destino a Capital Federal y llega alrededor de las 8. El día de vuelta es el viernes a las 19 horas para llegar aquí a las 1. Sin dudas muy poca frecuencia para la cantidad de gente que necesita el servicio.

Uno se puede dar cuenta de que faltan trenes cuando se dirige a la boletería. Además de tener un horario de atención reducido a la minima expresión nunca hay boletos para el día próximo que saldrá el tren. Hay que reservar con anticipación para poder encontrar un lugar en el anhelado viaje.

Conveniencia económica

En una recorrida que hizo este diario por la estación al momento de salir el tren el lunes pasado podía ver no más de 20 personas esperando el tren. Consultados sobre el porqué viajaban en el tres la respuesta fue unánime: es mucho más barato.

Más barato que viajar en auto, en colectivo y mucho más que ir en remis. El pasaje a Constitución, por ejemplo, cuesta 200 pesos menos de la mitad de lo que sale en promedio viajar a la misma ciudad en colectivo.

Por ejemplo, el mismo día y hora que sale el tren con destino a la Capital sale un colectivo de la empresa Cóndor – La Estrella que cuesta 466 pesos. La diferencia entre uno y otro es abismal y refuerza la desigualdad de oportunidades que hay en nuestro país.

Más allá de las diferencias económicas, también existen otra serie de factores que hacen cada vez más difícil acceder a este servicio. La alta demanda y la poca oferta hacen que muy pocas personas puedan acceder al servicio y que sea un verdadero privilegio contar con un asiento para viajar.

¿Nuevas frecuencias?

En los últimos días ha corrido por distintos medios información extraoficial que es posible que se agreguen dos nuevos servicios a Buenos Aires y dos a Bahía Blanca. Si bien están muy lejos de lo que había hace no más de dos años atrás sería un importante avance de lo que sucede en la actualidad.

Según se comenta, la empresa Trenes Argentinos anunciará a mediados de julio se sumarán estos nuevos servicios que serán trenes que forman parte de las modernas formaciones chinas adquiridas por la anterior administración.

Si bien se está a la espera de la confirmación en la boletería de la estación de tren de nuestra ciudad no hay ningún cartel ni información que anuncie esta nueva incorporación de servicios. Además el empleado de la misma no tiene ningún tipo de conocimiento sobre estos nuevos servicios de los que se habla en los medios. Será cuestión de tiempo para ver si las promesas realizadas por el Ministerio de Transporte de llegar al servicio diario de trenes que se dijo en su momento.

Mientras tanto la estación de tren está desierta, sólo algún tren de carga hace su paso por las vías de Azul y una vez por semana los pasajeros pueden hacer uso a este servicio que no está garantizado por ninguno de los estamentos del Estado.

La política neoliberal que se ha impuesto de manera intermitente desde los años 90 está en plena vigencia en la actualidad y de esta manera se desprotege y vulneran los derechos que como ciudadanos tenemos. Hacer inaccesible el acceso a centros urbanos por el alto costo de los pasajes es un claro ejemplo.

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