OPINIÓN   

“Bertellexit”: el fenómeno local

Escribe: Horacio Guillermo Rodríguez – Abogado.

EL FENÓMENO: Así como en Gran Bretaña ocurrió el fenómeno del “Brexit”, como se dio en llamar a su separación de la Unión Europea, en Azul se dio el fenómeno del “Bertellexit”, como por analogía bien puede llamarse al impactante episodio del alejamiento del intendente Hernán Bertellys del Frente para la Victoria y su explícita adhesión al frente Cambiemos.

En efecto, luego de varios coqueteos con la gobernadora María Eugenia Vidal y con los personajes de su elenco gubernamental, en una pirueta que pese a que fue anticipada por algunos medios locales, sorprendió a muchos y sobre todo a los ciudadanos que no están pendientes de lo que ocurre en los pasillos de los ministerios de La Plata y en los de la propia Intendencia de Azul, Bertellys abandona su partido político peronista con el que había llegado al gobierno local y declara, junto con la Gobernadora en ocasión de su visita a nuestra ciudad, su incorporación a Cambiemos.

Como se dijo, muchos fueron los sorprendidos y otros tantos los confundidos, comenzando con los integrantes de las mesas directivas de los dos partidos políticos locales que integran el frente Cambiemos, el PRO y la UCR.

A la confusión inicial le siguió una reacción negativa por cuanto ninguno se siente cómodo teniendo entre sus filas a un peronista que fue candidato triunfante en el orden local de la mano del FpV, y que a la postre en lo institucional y formal, no deja de ser continuador de la gestión de otro integrante del FpV, el doctor José Inza, al cual se opusieron férreamente tanto el PRO como la UCR.

En definitiva, ninguna de las dos agrupaciones políticas se dispuso a darle acogida (y menos cordial) al nuevo adherente, máxime en el PRO que con motivo de la incorporación del contador Agustín Carús como secretario de Hacienda municipal, pareciera ser que Bertellys se ha metido (voluntaria o involuntariamente) en la interna del PRO, al disponer esa designación en quien había sido el oponente vencido en las PASO del PRO local por el doctor Ramiro Ortiz, actualmente concejal con licencia a cargo de la Delegación Azul del PAMI.

Para el Intendente a la falta de una cálida acogida por parte de sus nuevos “correligionarios”, se le suma una rebelión en su propia estructura partidaria ya que sus “compañeros” peronistas del FpV decidieron días atrás, en una asamblea que el Alcalde ha considerado nula por defecto de convocatoria, su suspensión en las funciones de secretario del justicialismo local, con iniciación de trámites para que se juzgue partidariamente su conducta y la aplicación de eventuales sanciones que pueden llegar hasta la misma expulsión, es decir, sobre llovido mojado: los nuevos amigos parecen no quererlo, y los antiguos compañeros menos aún.

LA EXPLICACIÓN: La justificación de Bertellys se montaría en dos alegaciones: por un lado su pertenencia no definitiva al FpV, respecto del cual reconoció no sentirse cómodo; y por el otro lado la existencia de algo así como una especie de “razón de estado”, determinante de un proceder que  no será políticamente correcto, que no será ético, tampoco simpático, pero que sería absolutamente necesario e imprescindible frente a la situación del erario municipal que le dejara su predecesor.

Respecto de su “incomodidad” en el FpV, corresponde reconocerle que mientras Inza se mostró siempre, pero más acentuadamente en sus últimos dos años de gobierno, como muy integrado al FpV vía el despliegue de un “cristinismo” sin ningún tapujo, Bertellys y su movimiento “Peronistas sin Frontera”,  siempre se mantuvo dentro de lo que podría llamarse  el “Sciolismo“, algo alejado de la otra vertiente del Frente, con el que se fusionó muy posiblemente con motivo del acuerdo entre la entonces Presidente y el entonces Gobernador, que determinara que Scioli fuera el candidato presidencial del FpV, cuando Cristina Fernández de Kirchner bruscamente y sin aviso previo, frenó al precandidato Florencio Randazzo en sus aspiraciones presidenciales.

De acuerdo a ello, que el Intendente se separe de ese frente no debería extrañar a nadie porque la apariencia indica que su incorporación al mismo, fue producto de un acuerdo de cúpulas que lo empujó a tener que adherir a una línea interna a la que se incorporó su propia agrupación.

Por este tipo de cambio de tendencia o de línea interna es probable que no se reciban muchas críticas, pero cuando ese cambio no transita entre un peronismo u otro sino que implica el “pase” a un frente no peronista y hasta con integrantes “antiperonistas”, fácil es comprender que a “los compañeros” de antaño les resulte difícil tragarse semejante sapo, sobre todo porque la coalición Cambiemos está liderada por el PRO, que es un partido con mala prensa respecto de las tradicionales banderas del peronismo en lo político, en lo económico, en lo social, pudiéndose hacer un libro entero y grande, sobre las diferencias de una agrupación y otra en cualquiera de esas materias, al menos en lo discursivo.

De allí la reacción del FpV y la presumible desazón de una gran parte de los votantes que eligieron a Bertellys por pertenecer, precisamente, a una plataforma peronista, de la que hoy se aleja no para incorporarse a otra plataforma del mismo signo, sino para hacerlo en un frente a todas luces bien distinto del que otrora perteneciera.-

La otra justificación ensayada por Bertellys en punto a su nueva adscripción política, que se podía tipificar como una “razón de estado”, consiste en poner a Azul por encima de toda otra consideración,  aún con riesgo de incurrir en un proceder políticamente incorrecto, no ético y hasta antipático, en tanto su corrimiento político sería absolutamente necesario e imprescindible frente a la situación del erario municipal que le dejara su predecesor, lo cual no puede sino generar significativos reparos, y hasta algunos temores.

La posición esgrimida por el Intendente se puede encuadrar dentro de una suerte de separación entre lo político y lo moral al estilo del más puro Maquiavelo, estando mucho más cercano al dogma peronista que indica la primacía de la patria, luego la del  movimiento y, finalmente, la de los hombres, que al humanismo liberal que pregonaría el PRO y que significa poner en el centro de la escena al hombre y no a aquellas superestructuras colectivas.

Fuera de esta inconsistencia (que no es para nada ajena a los tiempos políticos que se viven y en los que la ausencia de ideologías de  ningún modo es infrecuente), el Intendente tal vez intenta mostrar que por Azul, y pese a no ser azuleño nativo, es capaz de asumir una actitud de puro pragmatismo político, aunque ello lo ponga en peligro hasta de ser tildado de “traidor” entre sus antiguas filas. De esta manera su nueva pertenencia a Cambiemos no sería sino un verdadero sacrificio personal en favor de la patria (chica en este caso), que casualmente se inscribiría dentro del referido orden de preeminencia peronista, en consonancia con su posición política que dice no es necesario abandonar, tal como ocurre con otros compañeros seguidores de Perón, pero que hoy en día militan en el PRO (vgr. Diego Santilli –vicejefe de gobierno de la CABA, o Christian Ritondo –ministro de Seguridad de la Provincia).

LA PARADOJA: Lo curioso de esta convulsión habida en las filas del PRO, en las del radicalismo y en las del peronismo, que a su vez se traslada al Concejo Deliberante y a toda la política aún por fuera de la local (como lo prueba la cobertura periodística que el “salto” de Bertellys mereciera hasta de los mas grandes medios de prensa tales como La Nación y Clarín), es que en la realidad política partidaria no tiene posibilidad de concretarse, al menos en los términos con los que se expresan tanto el Intendente cuanto la Gobernadora (a la sazón aparente artífice de la mutación política de aquel).

Ambos dijeron que Bertellys se incorpora a Cambiemos pero ¿Cómo puede ser ello posible si Cambiemos no es un partido político sino una “alianza” electoral integrada no por personas individuales afiliadas como ocurre con un partido, sino por partidos que se han presentado como en “frente” es decir, como una “coalición”  electoral con motivo de las PASO del 2015 y que se ha mantenido como tal, formada básicamente por el PRO el Radicalismo y la Coalición Cívica, frente al que se pueden incorporar otros partidos políticos (respetando la forma y oportunidad que establece la ley electoral) pero no personas de carne y hueso, es decir, es un ente de partidos políticos y no de individuos, del mismo modo y como ejemplo ocurre con la AFA, que es un entidad integrada por clubes de fútbol y no por personas individuales.

Siendo ello así, para que Bertellys se integre a Cambiemos debería, en primer lugar desafiliarse del Partido Justicialista que le posibilitó postularse por el FpV tanto en las PASO como en las elecciones generales, para luego afiliarse a una de las agrupaciones que integran el frente Cambiemos como podrían ser el PRO, la UCR o la CC, entonces, de esta manera indirecta, el Intendente recién se integraría formalmente a Cambiemos, y no antes.

EL FUTURO: Lo primero es posible que ocurra ya sea por la renuncia voluntaria del Intendente o bien por su expulsión como algunos promueven. ¿Pero lo segundo? Pareciera más difícil no sólo porque implicaría una decisión personal bastante drástica, sino también por la natural resistencia que pueda tener cualquiera de los partidos integrantes de Cambiemos, a acoger en su seno a alguien que no se acerca al partido local por afinidad sino por mera y coyuntural conveniencia política.

Si nada de esto sucediera, el estruendoso “pase” de Bertellys no sería mas que una declamación. A su vez; si sucediera su salida del PJ y no se pudiera incorporar a uno de los partidos que integran Cambiemos, su posición se asemejaría a la del pintor que queda agarrado del pincel, mientras que si -en cambio- se incorporara a alguna de esas agrupaciones, la “pirueta” del Intendente se habría concretado pero quedaría atrapado en un partido ya estructurado, con sus propios directivos y candidatos, que difícilmente le dieren un apoyo irrestricto y menos que le cedieren a este recién llegado una posibilidad reeleccionista en cualquier cargo.

Desde el punto de vista del horizonte personal público del Intendente, la mejor opción es que su nueva adscripción política no pase de ser puro palabrerío manteniendo su filiación formal dentro del PJ local y confiando en que sus “compañeros” le disculpen  esta desviación alegando ser un cambio solamente táctico y no doctrinario, evitando así su expulsión. Otros peronistas lo han hecho y nada grave les pasó (Ej.: Roberto Lavagna fue secretario con Raúl Alfonsín, o De Narváez que fue candidato a vicegobernador con Ricardo Alfonsín, entre otros).

También podría fundar su propio partido y con él o a partir del mismo, integrarse a la alianza Cambiemos, para lo cual necesitaría una estructura partidaria en gente y recursos no siempre fáciles de obtener, por lo que quizás le sea más simple y efectivo incorporarse a una organización que ya integre aquella coalición, que por su pequeña dimensión le sea relativamente sencillo imponerse internamente, como puede ser el partido Fe que lidera Gerónimo “Momo” Venegas, que para mas datos, es de filiación peronista.

Pero en cualquier caso, el panorama político hacia adelante de Bertellys no deja de ser innegablemente complicado, como también lo es el de su bloque de concejales, de consejeros escolares y, en general, el de sus seguidores, que los debe tener y deben ser muchos a la luz del resultado electoral, aunque ahora es posible que estén llenos de incertidumbre. Habrá que ver qué sucede con todos ellos.

 

 

 

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