Bien de familia

INMOBILIARIA FISCALINI

Pedro Fiscalini acredita una trayectoria de 46 años al frente de la casa situada actualmente en calle Roca 445. La empresa transita por la segunda generación, ya que Eduardo y Bernardo –hijos del fundador- le dan continuidad al emprendimiento. Entrevistados por este diario, Pedro y herederos dieron cuenta del vínculo entablado con los clientes más allá de la cuestión estrictamente comercial. 

Eduardo, Pedro y Bernardo y un denominador común: el apellido Fiscalini. NICOLÁS MURCIA

Pedro Fiscalini tiene 74 años de edad. Para la entrevista con este matutino, el experimentado martillero y corredor público se presentó con la tranquilidad de saber que el emprendimiento que fundó hace 46 años, va a quedar “en buenas manos”. Sus hijos, Eduardo y Bernardo, acompañaron a este hombre que se inició en el oficio luego de la tarea que desempeñó para un estudio de abogados de esta ciudad. Conocedor de distintas etapas y de procesos del país, Fiscalini planteó que “este momento que estamos viviendo es un poco difícil”. “Se frena la parte inmobiliaria por la suba del dólar. La inflación es un fenómeno que he conocido varias veces hasta que un día todo se acomoda y vuelve a la normalidad. La diferencia con otras etapas similares es que no están los créditos hipotecarios y, si los bancos los dan, son muy caros. Hay que tener un ingreso muy alto; eso hace que los clientes no lo puedan tomar”, explicó el titular de la firma.

Indicó que, como una de las situaciones que ellos observan, se dan casos de matrimonios o parejas que son cobijados por los padres, a la espera de que la situación de inestabilidad finalice. “Es poca la construcción de propiedades en Azul, más aún si comparamos con Olavarría o Tandil, donde permanentemente se están levantando viviendas o edificios. Las construcciones que hay permiten en parte descomprimir la demanda, pero cierto es que no hubo crecimiento demográfico” de acuerdo con el último censo poblacional, señaló.

Antes de dar paso en la palabra a sus herederos, Pedro dijo que en este emprendimiento familiar “no te podés relajar”, luego de lo cual hizo un reconocimiento a la labor de quien se desempeña como secretaria desde hace 35 años.

“Ella ha colaborado mucho y se han hecho las cosas bien”, dijo respecto de esa mujer, que es oriunda de Laprida. “Es un camino que ya está trazado. Yo les he dicho (a sus hijos) que esto no tiene ningún misterio. Hay que trabajar y ser constante. Un solo error puede permitir no que caiga la inmobiliaria, pero sí que quede una mancha difícil de borrar”, advirtió.

La visión de los herederos

Eduardo y Bernardo Fiscalini, de 47 y 46 años, respectivamente, son los herederos naturales de la inmobiliaria. En la charla con EL TIEMPO, ambos dieron cuenta de sensaciones y pareceres sobre la situación actual. “Uno no puede predecir lo que va a suceder y en estos momento de inestabilidad, se resiente la actividad. Tanto compradores como vendedores prefieren esperar hasta que se normalice o se acomoden los precios, que es algo que no se hará de la noche para la mañana”, dijo Bernardo.

Planteó que “la parte comercial está complicada”, por lo que resulta imprescindible que los propietarios flexibilicen posiciones –de hecho, así está sucediendo- para mantener el inquilino y seguir contando con una renta. “Ahí está nuestra función para asesorarlo y no alentarlo a aumentar el alquiler a valores difíciles de alcanzar”, agregó.

El menor de los hermanos advirtió que no tienen conocimiento de casas en condiciones de ser alquiladas que estén cerradas, a sabiendas del deterioro que genera el hecho de no estar habitadas y la posibilidad latente de usurpación. “La gran mayoría de los propietarios son flexibles y conscientes de la crisis que atraviesa el país. Nosotros le buscamos inquilinos con buenas referencias para que las posibilidades de lograr éxito sean mayores”, afirmó Bernardo.

Acerca de esa pasión heredada, dijo que “uno mamó esta profesión desde chico y, con el correr de los años, se fue entusiasmando”. “Es una actividad muy linda. Tenemos la ventaja de contar con un camino marcado; el esfuerzo inicial lo hizo nuestro padre y hay que tratar de seguir en la misma línea”, mencionó.

La razonabilidad, ante todo

Eduardo Fiscalini, en tanto, subrayó que la salida de las operaciones con los créditos de Procrear, conllevó al virtual vacío de operaciones inmobiliarias. Por otro lado mencionó que no tienen casos de mora en el pago de alquileres, aunque vivencian situaciones de inquilinos que van a las oficinas y “nos dicen que no pueden pagar y que van a rescindir el contrato para no generar una deuda ni hacer quedar mal a los garantes”.

“Cuando trabajadores de Fanazul que eran inquilinos se quedaron sin trabajo, algún propietario se puso en el lugar del arrendatario y,  si tuvo algún mes que no cobrarle o cobrarle menos, lo hizo. Tuvimos casos de propietarios que se portaron muy bien”, acotó.

En coincidencia con otros pares del ámbito local, tanto Pedro como sus hijos, Eduardo y Bernardo, coincidieron en señalar la necesidad de construcción de barrios para que la gente pueda acceder a su vivienda propia y que la situación de coyuntura actual, impide la toma de decisiones por parte de potenciales inversores.

“Hay locales por los que se pide en concepto de alquiler un valor razonable y siguen desocupados”, manifestó Eduardo, al tiempo que Bernardo expresó el agradecimiento para los clientes de la casa, que “depositan su confianza irrestricta”.

Finalmente les hicieron llegar un fraternal saludo a todos los colegas martilleros y corredores públicos.

 

 

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