SEGÚN  UN ESTUDIO CIENTÍFICO

Las siestas muy largas pueden ser perjudiciales para la salud

 

Dormir más de 40 minutos puede aumentar el riesgo de desarrollar síndrome metabólico. A esa conclusión se llegó en un trabajo profesional presentado en la 65° Sesión Científica Anual de Cardiología.

Un estudio concluye que dormir siestas de 40 minutos o más se vinculan con un fuerte incremento en el riesgo de desarrollar síndrome metabólico, un conjunto de problemas de salud como presión arterial alta, colesterol alto, exceso de grasa alrededor de la cintura y azúcar en la sangre, que elevan el riesgo de que una persona pueda desarrollar una enfermedad cardiaca.
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Un estudio concluye que dormir siestas de 40 minutos o más se vinculan con un fuerte incremento en el riesgo de desarrollar síndrome metabólico, un conjunto de problemas de salud como presión arterial alta, colesterol alto, exceso de grasa alrededor de la cintura y azúcar en la sangre, que elevan el riesgo de que una persona pueda desarrollar una enfermedad cardiaca.

 

La siesta es un placer al que algunos no pueden renunciar. Pero tomar siestas largas o estar excesivamente cansado durante el día está asociado con un mayor riesgo de desarrollar síndrome metabólico, según concluye un estudio que se presentó en la 65° Sesión Científica Anual de Cardiología, organizada por el Colegio Americano de Cardiología.

Este nuevo estudio concluye que dormir siestas de 40 minutos o más se vincula con un fuerte incremento en el riesgo de desarrollar síndrome metabólico, un conjunto de problemas de salud como presión arterial alta, colesterol alto, exceso de grasa alrededor de la cintura y azúcar en la sangre, que elevan el riesgo de que una persona pueda desarrollar una enfermedad cardiaca. Estar muy cansado durante el día también se relacionó con mayor riesgo de síndrome metabólico.

En el mencionado estudio se explica que “dormir siestas está muy extendido en todo el mundo. Por lo tanto, aclarar la relación entre las siestas y la enfermedad metabólica podría ofrecer una nueva estrategia de tratamiento, especialmente ya que la enfermedad metabólica ha ido aumentando constantemente en todo el mundo”.

Este meta-análisis evaluó datos de 21 estudios observacionales que implicaron a 307.237 sujetos asiáticos y occidentales y se basó en un trabajo previo que relacionaba largas siestas y somnolencia durante el día a una mayor prevalencia de enfermedad cardiaca y diabetes tipo 2.

Los participantes informaron de su somnolencia durante el día, respondiendo a preguntas como: “¿Tiene un problema de somnolencia durante el día”, y sus hábitos de siesta, respondiendo a cuestiones como “¿Hace una siesta durante el día” o “¿duerme durante el día?”. Los investigadores compararon las respuestas de los participantes con su historial de síndrome metabólico, diabetes tipo 2 y obesidad.

Los resultados mostraron que los sujetos que dormían siesta durante menos de 40 minutos no mostraron ningún incremento en el riesgo de este trastorno, pero más allá de 40 minutos, el riesgo se elevo significativamente.

Dormir la siesta durante 90 minutos parecía aumentar el riesgo de síndrome metabólico en hasta un 50 por ciento, al igual que estar excesivamente cansado o somnoliento durante el día. Curiosamente, había un ligero descenso o disminución del riesgo de síndrome metabólico entre los que echaban una siesta durante menos de 30 minutos.

Un estudio anterior, publicado en junio de 2015, relacionó siestas de más de una hora a un aumento del 82 por ciento de enfermedad cardiovascular y un aumento del 27 por ciento en todas las causas de muerte. Esos datos se presentaron en la Reunión Anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes el pasado septiembre, mostrando que el riesgo de diabetes se elevaba en un 56 por ciento si los sujetos estaban fatigados y un 46 por ciento si dormían siestas de más de una hora.

Curiosamente, los tres trabajos mostraron una ligera disminución en el riesgo de sus respectivos trastornos cuando los sujetos echaban una siesta por debajo de una media hora, aunque estos profesionales consideran que se necesitan más estudios para confirmar este hallazgo. La Fundación Nacional del Sueño aboga siestas de entre 20 y 30 minutos para mejorar el estado de alerta sin dejar a las personas aturdidas cuando se despiertan. (Fuente: Clarín Salud)

ASEGURAN QUE DORMIR SEIS HORAS AL DÍA ES IGUAL A NO DORMIR

El tiempo se escurre. No se detiene por nada ni para nadie. No importa la religión, la raza o el poder que se tenga, es igual para los 7 mil millones. Es invaluable. Y en esta época que nos toca atravesar, cuando todo se quiere ahora mismo, pareciera incluso que se diluyera más rápido aún. O, al menos, esa es la impresión que da a la vida en las grandes ciudades.

Por lo tanto, cuando se necesita más tiempo (porque siempre se necesita más tiempo) no queda otra que apelar a las horas “muertas”, esas que no “rinden”, las del descanso. En definitiva, dentro de esta vorágine citadina, las horas de sueño son las “que se puedan”. No hay aquí nada más que aportar.

Lo que no sabíamos era que dormir seis horas es lo mismo que estar dos días despierto

Pero, o nos mudamos o buscamos la manera de ordenar los tiempos. Porque recortar las horas de sueño no es una buena opción, y eso lo sabíamos bien. Lo que no sabíamos era que dormir seis horas es lo mismo que estar dos días despierto. Eso es lo que asegura un estudio elaborado por la Escuela de Medicina de la Universidad de Pensylvania, en Estados Unidos.

¿Cómo? Sí, el estudio decreta: descansar seis horas es sinónimo de no haber dormido. Agotamiento, mal humor pero sobre todo déficits en el rendimiento. Estos son algunos de los síntomas de no haber descansado lo suficiente.

El estudio sostiene que los déficits cognitivos y de rendimiento en aquellos que duermen seis horas son muy similares a los de personas que no pegan ojo durante dos días seguidos.

Para el trabajo, los investigadores estudiaron los hábitos de sueño de 48 participantes, de entre 21 y 38 años, que se dividieron en cuatro grupos de sueño. Además monitorearon el comportamiento físico y también psicológico. Un grupo durmió las recomendadas ocho horas durante dos semanas; el segundo descansó seis horas también durante dos semanas; al tercero le asignaron tan solo cuatro horas de sueño; y al último se les privó de dormir durante dos días seguidos. Los resultados arrojaron algunas sorpresas.Los participantes que rindieron con más normalidad fueron los del grupo que había descansado las ocho horas reglamentarias. Los del grupo que había dormido seis horas bajaron su rendimiento pero no mucho hasta el décimo día de trabajo, cuando la cosa cambió y el resultado evidenció que los que habían descansado seis horas rendían igual de mal que los que no pegaron ojo durante dos días y su “comportamiento cognitivo fue igual de pobre”, apunta el estudio.

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