FORMA PARTE DEL CONICET

Bióloga azuleña fue convocada a Francia por su investigación 

Melanie Genoula es beneficiaria de una beca doctoral. Sus estudios se basan en analizar células que alojan a la bacteria de la tuberculosis. En Francia están desarrollando una experiencia similar y por eso forma parte del intercambio científico entre ambos países.

La investigadora del CONICET brindó una nota a este diario y explicó los alcances de su trabajo. JOSÉ BERGER
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La investigadora del CONICET brindó una nota a este diario y explicó los alcances de su trabajo. JOSÉ BERGER

EL DATO:

Su vida cotidiana transcurre en un laboratorio donde, según lo expresó en la nota que brindó a este diario, “a mí me vas a encontrar trabajando con las células”.

Ella trabaja con los macrófagos que los consigue con sangre que dona el Hospital Garrahan. Esa sangre es purificada y se utiliza para hacer ensayos.

Su materia prima es la sangre, muestras humanas, no trabaja con animales.

Melanie Genoula es una bióloga azuleña que se desempeña como investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET ) y trabaja en el Instituto de Medicina Experimental que está bajo su órbita

Es licenciada en Ciencias Biológicas y beneficiaria de una beca doctoral en la disciplina Ciencias Médicas, en el área Biología-Inmunología.

Su investigación está basada en la manipulación del metabolismo del macrófago como estrategia de evasión de la respuesta inmune frente a mycobacterium tuberculosis.

Cursó sus estudios en el Colegio Sagrada Familia de Azul y se recibió de Bióloga en Mar del Plata.

Una vez recibida, orientó su búsqueda a la biología aplicada a la medicina, se presentó y en 2016 ganó una beca en el CONICET.

Por su investigación fue convocada a Francia, a Toulouse,  por un convenio que la institución argentina tiene con su par francés.

Genoula estuvo estos días en Azul, habló con este diario y contó que “recientemente había una pasantía vacante, mi jefa me dijo ‘quiero que vayas vos’, que sigamos trabajando tu proyecto, pero allá, y fui y estuve un mes, y posiblemente en noviembre viaje de vuelta”.

Su investigación     

Particularmente, sobre su investigación, especificó que “tengo algunos resultados que ya presenté en un congreso el año pasado” y luego delineó los alcances que tiene la misma.

“Nosotros tenemos un sistema inmune que está formado por el innato y el inmune adquirido o adaptativo. El primero lo adquirimos ni bien nacemos, y el otro se va desarrollando mientras vamos creciendo. La primera barrera que tenemos es la piel y luego el sistema inmune innato, dentro de ese sistema tenemos distintos tipos de células, una de ellas son los macrófagos”, indicó la investigadora azuleña.

También detalló, al brindar algunas especificidades de su investigación, que “los macrófagos tienen muchas funciones, una de ellas es ir al sitio de la infección y atacar al agente infeccioso ya sean virus, bacterias, y eliminarlas. Si no puede, se las lleva al sistema inmune adquirido y le hace como una presentación a otras células que se llaman linfocitos que se encargan de resolver la infección, aunque sea más tardíamente”.

Para graficarlo con un ejemplo: “Una gripe dura determinados días, si se resuelve rápido el sistema inmune innato fue el encargado, si te lleva una semana, se está encargando el sistema adaptativo. Este sistema lo que hace es generar memoria, como lo hacen las vacunas”

“Uno cuando se enferma o ya fue vacunado una vez, a la siguiente vez que tenés la bacteria o el virus, el cuerpo tiene memoria”, amplió sobre este punto.

Ciencia aplicada a la salud   

La investigadora lo que hace entonces es trabajar con los macrófagos y la tuberculosis.

“Lo que hacen los macrófagos durante la infección con tuberculosis es hospedar a la bacteria durante mucho tiempo. Una persona infectada capaz que tiene síntomas durante un tiempo que los confunde con una gripe, después piensa que se resolvió y la bacteria sigue latente y luego de muchos años, se reactiva o puede estar dormida durante toda la vida de la persona, pero contagia”, indicó Genoula.

De este modo, puntualizó que “lo que queremos saber es cómo la bacteria hace para convivir con una célula cuya función es eliminarla”.

En este punto, la bióloga explicó que ella lo que hace es ciencia básica, para que luego otros científicos la apliquen a la salud.

“Lo que hace la ciencia básica es buscar resultados que luego la medicina puede tomar”, aclaró.

El trabajo internacional    

En Francia “están trabajando en un proyecto similar con una chica que estuvo en Argentina, pero su proyecto está más orientado a vincular la infección con Tuberculosis con el HIV”.

Es que “no cualquier persona se infecta de Tuberculosis, tiene que tener las defensas bajas. Ellos están investigando cómo nuestra investigación aportaría al HIV”, contó sobre el trabajo conjunto entre ambos países.

A propósito de esto, evaluó que “las ganas son las mismas de ambos países, la formación de los investigadores es la misma, lo único que tienen ellos de bueno es que tienen más facilidades económicas, y por ende, tienen más herramientas tecnológicas y mejor aparatología”.

Incluso relató que cuando los franceses han venido a Argentina “admiran mucho cómo trabajamos en las condiciones que trabajamos. Cómo trabaja el investigador de toda Sudamérica con lo poco que tiene e igual obtiene resultados”.

De esta forma y en su paso por su ciudad de origen, Genoula accedió a hablar con este diario y contó sobre la investigación que está realizando y los alcances que tiene que incluso hizo que fuera convocada a Francia.

“AHORA SE RETROCEDIÓ UN POCO”

Como investigadora del CONICET se refirió por otro lado a las condiciones actuales que el organismo posee para los investigadores.

“La condiciones no son muy buenas. Hubo mucho progreso durante el gobierno anterior, la verdad es que se hicieron un montón de cosas y ahora se retrocedió un poco”, consideró.

Aseguró que “en la última apertura a investigadores hubo menos ingresos. Antes entraban 900 personas, y el año pasado, 300 y muchos compañeros se quedaron afuera. No ingresaron, les extendieron las becas, que es una solución provisoria, y muchos de ellos, tienen 30 años y una familia que mantener y no te aseguran un trabajo estable”.

Genoula advirtió que “el problema radica en qué hace una persona que desde los 18 años se dedica a la ciencia y no se dedicó a otra cosa, no es fácil. Nadie quiere terminar en otro lado, luego de hacer una carrera y los doctorados”.

“Los que tienen vocación de investigación, quieren seguir en eso, son personas muy formadas”, destacó para luego enfatizar que es un tema que se deberá resolver.

Además, indicó que “los becarios doctorales, como yo, trabajamos 8 horas, cumplimos un horario de trabajo, no estamos relación de dependencia y es como estar en negro,  sin aportes jubilatorios y así empezamos a aportar a los 30 y pico de años. Estamos reclamando que se tengan en cuenta los derechos de los becarios”.

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