ENFOQUE

Buen día, señor Intendente  

 

18052016_02isidoroEscribe:  Isidoro Knopoff

isidorokblue@hotmail.com  

 

La muerte de una niña, alumna de nuestra Escuela Normal, desnudó una vez más los aspectos dolorosos de una política decadente, destructiva, generadora de una deuda interna que mata.

Pero este Azul, señor intendente, no es una comunidad que nunca tuvo desarrollo. Este es un Azul que fue pujante, que fue puntal de evolución en nuestra pampa. Cuando la Provincia debió desarrollar una ciudad capital, se pensó en Azul, pero finalmente decidió crear la ciudad de La Plata. Pero cuando esa ciudad se inauguró este Azul ya tenía 50 años de vida.

Desde aquel fortín creado a la vera del arroyo del Río Azul creció con una dinámica casi increíble. Aparecieron industrias de todo tipo. Si hasta hicieron diques en el arroyo para aprovechar la fuerza del agua para hacer funcionar molinos. Eran otros tiempos. Eran otros hombres.

Permítame recordar un pedacito de historia. Hace unos 100 años, durante uno de los períodos en los que el doctor Ángel Pintos estuvo al frente de la intendencia, Azul padeció una epidemia por el uso de agua contaminada. El doctor Pintos decidió enviar a Buenos Aires el agua de la primera y segunda napa de agua. El resultado indicó que la primera estaba contaminada. Pintos ordenó el cierre de todos los establecimientos educacionales y no permitió su reapertura hasta que tuviesen un pozo hasta la segunda napa, además de todas las otras medidas de sanidad.

De paso: el doctor Pintos también participó en la creación de la Escuela Normal, donde también fue docente.

Si pensamos en la teoría del Big Bang como hipótesis de la formación del Universo, quisiera visualizar ese pequeño fortín, “a la vera del arroyo del Azul”, creciendo rápidamente, abriendo escuelas, desarrollando fábricas, empedrando decenas y decenas de calles, viviendo en un clima de progreso.

Pero vemos ahora un Azul que se estancó, que lentamente se va desinflando. Un amigo mío, que regresó de paseo luego de algunos años, definió nuestra ciudad como “un Azul desteñido”. Y me resisto, señor intendente, a que nuestros hijos hereden un Azul apocado y triste. Nuestras autoridades ejecutivas y legislativas deben generar urgentemente el cambio. ¿Cómo? Ahí, en los libros de actas del Concejo Deliberante está nuestra historia.

Gracias por escucharme, señor intendente. Será hasta la próxima.

¡Deja un Comentario!

1 Comment

  1. Tatiana

    mayo 18, 2016 at 9:48 pm

    Habría que precisar la diferencia entre progreso científico y social. El primero tangible, el segundo, no.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *