COLUMNA DE LA JUVENTUD RADICAL DE AZUL

Cambiaron los objetivos de los partidos socialdemócratas

La crisis de la socialdemocracia tiene origen en la incapacidad de reformar las transformaciones en las preferencias sociales, el nacimiento de los valores post-consumistas, en las sociedades modernas y globalizadas, preponderantemente capitalistas, hace que los postulados históricos de la democracia social, se encuentren en conflicto.

No es de otro modo, como los partidos políticos europeos- algunos de ellos centenarios en la proclama de las democracias sociales- han devenido no ya en discutir los modelos productivos, sino más bien, en intentar una suerte de reformismo, de conciliación entre los valores de las democracias liberales y los derechos sociales. Resulta así pues, afirmar que el reformismo gradual que han adoptado estos, da nacimiento a una nueva concepción de la lucha por la consecución de una sociedad igualitaria. La puja por persuadir a las sociedades a  tomar el camino del bienestar general por sobre el individual, ha llevado a una nueva re categorización de los postulados democráticos sociales.
Seguramente, el principio que aspira a la búsqueda de la justicia social por la vía de la redistribución de la riqueza, no se hace ya por el camino de una reforma fiscal en los estados,  sino por el contrario, se pretende lograr valiéndose del crecimiento económico; este puede ser uno de los mejores ejemplos de cómo los partidos que defendieron históricamente aquellos preceptos, van moderando su estrategia de cara a la sociedad globalizada.
Así es como  el modelo socialdemócrata que esencialmente implica el crecimiento y la redistribución, en la búsqueda del pleno empleo y del estado de bienestar, se esgrime más como postulado moral, que como resultante de los programas de gobierno que efectivamente se pretenden implementar.
Por otro lado, los surgimientos de nuevas contradicciones en la discusión democrática -vale aclarar, el problema de alianzas y conformación de frentes de gobierno, hacen que se profundicen las contradicciones, entre partidos con postulados históricos y nuevos de corte más liberal- pero que para nada vuelve irresoluble la continuidad en la consecución de los fines que atañan a la búsqueda de sociedades más igualitarias.
Vale aclarar en este punto, la crisis que en la que se encuentran las democracias sociales europeas y los partidos políticos de mismo corte, lejos dejaron atrás aquellos gobiernos de la década del 70 en Europa, que supieron construir un espacio intermedio entre EEUU y la URSS, en procura de un estado de bienestar.
Después de casi cuatro décadas, ni el PSOE español, ni el SPD alemán o por el contrario el Socialista francés, son capaces de hacer confluir en sus lineamientos programáticos de gobierno o sus alianzas de poder, los fundamentos que dieron su origen. Un tanto como consecuencia de la crisis del capitalismo y en particular de sus economías, que imposibilita los postulados económicos de la socialdemocracia y otro como derivado de la federación del continente que trae aparejado el establecimiento de políticas de ajuste, en momentos de crisis, que dejan poco margen a los gobiernos de la zona euro para la protección social de sus habitantes. No podemos tampoco dejar de mencionar, la crisis de identidad que sufren estos partidos, en particular, el caso del PSOE español, su imposibilidad de conformar gobierno, por ser segunda minoría en el parlamento hace entablar una coalición de gobierno con partidos como ciudadanos, un partido de corte liberal, que más se asemeja al Partido Popular que a Podemos. Mismo ejemplo es válido para el Partido Socialista francés, que veía apenas 3 años atrás a Hollande hacerse del gobierno, hoy con la pérdida de identidad izquierdista, se encuentra atravesado por una crisis, donde diputados y senadores votan en contra de las medidas de su propio gobierno. Esta crisis de identidad, a la que la UCR no escapa, se vio reflejada en la suspensión de la Juventud Radical de la IUSY (Unión Internacional de Juventudes Socialistas) –órgano internacional que nuclea a todos los partidos políticos de izquierda, socialistas y sociales demócratas- de la cual nuestra organización formo parte durante 40 años.
No es sino, de esta manera que la caracterización moderna en nuestro país, de la democracia social, emprendida por la Unión Cívica Radical, en la década de los 80´ y extinta,  hace reflexionar planteándonos la responsabilidad de resignificar en los tiempos en que nos encontramos el sentido y razón de ser de la misma. Ya no, pretendiendo discutir la economía de mercado, el avance del capitalismo financiero y de las corporaciones económicas, por un lado, y las contradicciones electorales por otro – nuestros votantes posiblemente, preponderen el bienestar individual por sobre el colectivo-  sino por el contrario,  amalgamando las necesidades sociales de los sectores mas postergados con el crecimiento de las economías concentradas, replanteando la igualdad de oportunidades de origen y no de consecuencias, haciendo mella en la necesidad de renovar el sentido y razón de ser de la Unión Cívica Radical, en la construcción de una sociedad más libre, pero más solidaria e igual. Juventud Radical de Azul.    

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