PANORAMA ECONÓMICO

Cambiemos el absurdo

El tarifazo eléctrico, sumado a las subas en los costos de logística -combustibles y peajes-, y los aumentos en los impuestos y tasas de provincias y municipios, configuran gran parte de la política de shock que busca aplicar la casta política a la población, uno de los tantos ajustes tan tradicionales como fracasados.

 

Por Miguel Ángel Rouco. Agencia DyN

 

¿Cuál es el resultado de aplicar políticas de shock en los ingresos y gradualismo en los gastos? Seguramente, un escenario cercado por una caída del nivel de actividad y una inflación estancada, con pérdida del poder de compra de los salarios y aumento del desempleo. El peor de los mundos.

Hacia esa estación marcha el tren del oficialismo tras las decisiones adoptadas hasta ahora y que amenazan con desencadenar un torbellino social cuando se encaminen las discusiones paritarias.

El tarifazo eléctrico, sumado a las subas en los costos de logística -combustibles y peajes-, y los aumentos en los impuestos y tasas de provincias y municipios, configuran gran parte de la política de shock que busca aplicar la casta política a la población, uno de los tantos ajustes tan tradicionales como fracasados.

Las medidas adoptadas por la Casa Rosada van en sentido opuesto    

A esta altura, no se entiende por qué eligió la administración Macri este camino.

Si como dijo el Presidente de la Nación en reiteradas oportunidades, el foco central es pobreza cero, bajar la inflación se convierte en el instrumento para alcanzar ese objetivo.

Pero las medidas adoptadas por la Casa Rosada van en sentido opuesto porque el germen de la inflación permanece intacto. Mientras el gobierno no ataque el gasto público, la inflación permanecerá en niveles altos, alejando la ansiada pobreza cero.

El gobierno va por la periferia y no ataca el núcleo del gasto público que son los gastos corrientes y de funcionamiento, en especial, los gastos en salarios.

Es el exceso de personal lo que provoca déficit en la Tesorería que luego debe recurrir al financiamiento vía emisión monetaria o vía endeudamiento, con un alto costo para los contribuyentes.

Los aumentos en combustibles, peajes y tarifas eléctricas son usinas generadoras de inflación   

Pero en la remisión a la política de ingresos, los aumentos tarifarios en combustibles y en electricidad juegan con la complicidad del Fisco debido al alto componente impositivo. En este sentido, el Fisco es socio y se beneficia de los incrementos tarifarios. De allí que la administración Macri se muestra tan vehemente en la aplicación de ajustes tarifarios. ¿Por qué no aplica ese shock sobre el gasto? Pero a no cantar victoria. El aumento en los combustibles, en los peajes y en las tarifas eléctricas son otras de las usinas generadoras de inflación y van a provocar una caída en la demanda global, por lo cual la situación fiscal no mejorará.

Está claro que hay que terminar con los subsidios, en especial, en sectores de ingresos medios y altos que no los necesitan. Más claro aún aparece que los ajustes tarifarios no son otra cosa más que una gran transferencia de recursos del bolsillo de la población al Estado y el Estado no contribuye en nada a moderar el efecto del recorte de subsidios sobre el bolsillo de la población. Al contrario, lo agrava.

La persistencia de los subsidios -tal como la ejecutó el kirchnerismo-, no sólo genera distorsiones en el sistema de precios relativos y perjudica la inversión en capital, sino también produce desigualdades irritantes.

Algunas cosas sin explicación

No se entiende tampoco el afán de corregir algunas distorsiones en las tarifas y dejar indemnes otras.

Dicho de otro modo, se recortan subsidios al consumo en las tarifas eléctricas y próximamente en el gas, y se mantiene las prebendas al transporte de pasajeros, a la explotación de petróleo o el absurdo de mantener actividades que rozan lo delictiva como el sistema del fútbol o de los juegos de azar.

Se subsidia la producción láctea pero no se subsidia a los productores frutihortícolas, a los ganaderos o a las economías regionales.

Siempre, en una punta del subsidio hay alguien que lo cobra, pero en la otra hay alguien que lo paga. Y hasta ahora, los subsidios los pagó la población directa o indirectamente a través de la inflación.

 

 

 

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *