OPINIÓN

Caso Cristina Santillán: El femicidio que no fue

Nos hayamos bombardeados de noticias alusivas al femicidio todos los días, cuestión que podría traducirse como un genocidio inminente de mujeres y niñas, entendiendo a su muerte no sólo física sino también emocional, una eliminación del amor propio, de la seguridad, de la autoestima y en los casos más extremos de la voluntad de seguir con vida. Este deceso habla de la no posibilidad de desarrollo pleno de la persona, habla de: Abuso sexual infantil, Violencia obstétrica, Acoso sexual en el ámbito público y privado, violencia en el noviazgo, Trata de personas para la explotación sexual y todos los tipos de violencias a las que nos encontramos sometidas las mujeres. Ante este contexto alarmante cuestionamos cuál es el rol del Estado y de nuestros representantes políticos y consideramos que dentro de las políticas educativas podrían incluirse programas de prevención y concientización acerca de esta problemáticas, podrían abogar por una mejor comunicación social y una distribución responsable de la información, campañas barriales, talleres, etc.

Ante esta incomprensión y complicidad estatal ¿Qué pensamientos caben? ¿Cuál debe ser nuestra reacción? ¿Poseemos herramientas para la reflexión, la argumentación y la defensa?

El femicidio que fue, que no es ni será trata sobre la inmutabilidad, lo eterno de nuestra situación y de la poca capacidad de cambio, del hedonismo masivo que abunda, la eternidad podemos observarla en nuestra lucha cada vez que nos defendemos, gritamos, golpeamos, cada vez que debemos marchar para pedir que “dejen de matarnos”, marchas que son cuestionadas de manera negativa y tildadas de incoherentes.

Entonces… ¿Cuáles son las reacciones “ideales” que propone esta cultura?¿Denunciar, “bancársela” por salir a la calle de short o minifalda, saber perdonar y poner la otra mejilla?¿Avisar cada vez que llegamos vivas a nuestras casas, tener botones anti-pánico, gas pimienta o armas blancas para la autodefensa?

Cuando pedimos por la igualdad nos referimos, por citar un mínimo ejemplo, poder caminar tranquilas por la vía pública, sin horarios que sean “riesgosos” y sin tener que prevenir constantemente el riesgo de ser violadas o perder la vida en manos de hombres inseguros deseosos de poder de dominio sobre las mujeres. ¿De dónde emerge el monstruo social que justifica estos actos alegando responsabilidad sobre la ropa que usamos o nuestra personalidad? Esta cadena de pensamientos es la que nos termina condenando al genocidio, condenando como negativa la auto-defensa y justificando la de los hombres violentos como parte de su sistema psico-bio-fisiológico.

El femicidio que no fue en nuestra ciudad de Azul remite al caso de Cristina Santillán, el cual representa varios tipos de violencia institucionales: estatal, judicial, policial, hospitalaria y familiar, y queremos hacer hincapié sobre todo en el funcionamiento del aparato judicial, ya que cuenta con enormes falencias en cuestiones de violencia de género, sobre la consciencia del mismo y sus consecuencias, este lugar que deja vacío la justicia, se completa con desigualdad punitiva (al momento de dictaminar una sentencia) que es irrisoria y vergonzosa.

Durante los días 22 y 23 de agosto se llevará a cabo su juicio (por jurado) en nuestra ciudad de Azul.

El femicidio que no fue nos lleva al lugar de la legítima defensa de parte de una mujer, que bien podría no estar contando su historia, y que como tantas otras podría haber muerto en manos de un hijo perfectamente sano del patriarcado y no de un “enfermo mental” como a tantos les conviene decir ocultando la responsabilidad sobre hechos individuales declarados hoy de emergencia nacional.

Con esta nota pretendemos posicionar al lector de manera empática con la causa de Cristina, así como también con todas las causas que implican a víctimas de violencia de género, aunque reconocemos que tal capacidad es bastante limitada. Se ve que no es fácil posicionarse desde los sectores más vulnerables de nuestra sociedad y no es inocente que la votación del gobierno vigente haya lanzado resultados muy positivos favoreciéndolos en las últimas elecciones del día domingo 13 de agosto, muestra de la falta de empatía social de la que somos gestores y reproductores.

Invitamos a la actitud solidaria con cada mujer, cada causa y cada reacción de evidente defensa, invitamos también a acompañar estas luchas sociales ante actos de injusticia y desigualdad. Involucrémonos generando sentido comunitario, abramos los ojos que están siendo vedados por los medios masivos y pensemos en la posibilidad de ayudar a un otro.

¡¡Exigimos la libertad y absolución para Cristina Santillán y todas las mujeres condenadas injustamente!!

Mala Junta – Patria

Grande-Azul

 

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