CONDENADA POR AGREDIR A SU ESPOSO

Caso Santillán: este viernes se anuncia la pena

En la audiencia de cesura del juicio, la Fiscal del debate pidió ocho años de prisión para la enfermera. La Defensa solicitó tres años de prisión, el mínimo que contempla el delito de “lesiones gravísimas calificadas por el vínculo”.

A María Cristina Santillán un jurado popular la había declarado “culpable” de causarle graves lesiones con un hacha a su esposo, hecho ocurrido en septiembre de 2014.NACHO CORREA
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A María Cristina Santillán un jurado popular la había declarado “culpable” de causarle graves lesiones con un hacha a su esposo, hecho ocurrido en septiembre de 2014.NACHO CORREA

La pena que una jueza le impondrá a María Cristina Santillán, declarada por un jurado popular “culpable” de haberle provocado gravísimas lesiones a su esposo al agredirlo a golpes con un hacha, se conocerá este viernes en horas del mediodía. Así lo anunció ayer en la audiencia de cesura Alejandra Raverta, actual titular del Tribunal 2 que está interviniendo en este debate.

Durante la misma, en horas de la mañana en la sala de debates de la Cámara Penal que está en el tercer piso del edificio de Tribunales, las partes formularon los pedidos de pena para la imputada.

La fiscal Laura Margaretic y el defensor General Diego Fernández realizaron las respectivas solicitudes teniendo en cuenta la calificación del hecho que el jurado hiciera el pasado sábado.

Ese día, poco antes de la hora una, doce ciudadanos -ninguno de ellos de Azul- declararon a la enfermera de 59 años que está presa en su casa autora del delito de lesiones gravísimas calificadas por el vínculo.

Sobre la base de lo que establece el artículo 92 del Código Penal para ese ilícito, que contempla penas de prisión que van desde los tres a los quince años, el pedido de ayer de la representante del Ministerio Público Fiscal consistió en que Santillán sea condenada a ocho años de prisión.

En tanto, uno de los abogados de la enfermera -en la audiencia estuvo presente también Mariana Mocciaro, defensora Oficial- le pidió a la jueza el mínimo de la sanción estipulada para los autores de ese delito. Es decir, tres años de prisión.

La calificación que el jurado hiciera del hecho, ocurrido en las primeras horas del 16 de septiembre de 2014 en una casa ubicada en la calle San Martín de Villa Piazza Centro donde el matrimonio vivía, se tradujo en que María Cristina Santillán no fuera condenada por el “homicidio agravado por el vínculo” que en principio le fuera imputado por la misma fiscal que ayer solicitó que le impongan esos ya referidos ocho años de prisión.

Ricardo Orlando Hernández, el esposo de la enfermera, tenía 61 años cuando falleció el 30 de mayo de 2015, mientras permanecía en un geriátrico de esta ciudad.

Más de ocho meses transcurrieron desde que el hombre resultara gravemente lesionado a golpes en la cabeza con el hacha que Santillán utilizó para agredirlo, en momentos que Hernández estaba en una de las habitaciones de la casa escenario de este hecho.

El jurado descartó considerar a la enfermera autora de un homicidio, al no dar por acreditado que la muerte de su esposo había tenido relación directa con esas gravísimas lesiones sufridas en la cabeza al momento de ser agredido, una situación que derivó en que permaneciera en un estado casi vegetativo hasta que se produjo su deceso.

Atenuantes y agravantes

Además de los ya referidos pedidos de penas, tanto la Fiscalía como la Defensa mencionaron ayer la existencia de varias circunstancias en torno a lo sucedido aquella madrugada de septiembre de 2014 en que Santillán agredió a su esposo.

A modo de denominador común, ambas partes le pidieron a la jueza Raverta que como una atenuante tenga en cuenta para la acusada su falta de antecedentes penales.

A la hora de hablar de las agravantes que tuvo el hecho, la fiscal Margaretic consideró varias circunstancias: la forma en que la agresión se consumó, que Santillán utilizó un hacha y la llamada “extensión del daño causado”, en alusión a las consecuencias sufridas por Hernández a causa de los golpes que recibió en su cabeza, los cuales lo tuvieron casi en un estado vegetativo hasta que murió.

La Defensa Oficial de la acusada, que sólo tuvo en cuenta atenuantes durante ese pedido formulado en la audiencia de ayer, se refirió a más circunstancias de ese tipo en lo sucedido.

“No se puede imponer una pena fuera del contexto de vida y situacional que tenía Santillán”, mencionó el Defensor General. Y en ese marco de violencia de género en que encuadró a lo ocurrido sostuvo que Santillán, durante esa relación que por cuatro décadas mantuvo con su esposo, vivió “una situación de vulnerabilidad”.

“El excelente concepto personal, laboral y social” fue mencionado como otra atenuante desde la Defensa, al igual que la condición de la enfermera de madre de tres hijos.

 “La pena pretendida por el Ministerio Público Fiscal es una pena irracional”, sostuvo el funcionario judicial al fundamentar su pedido para que Santillán, como máximo, sea condenada a tres años.

“Una pena justa es aquella que no supere el mínimo de la escala penal”, señaló en ese sentido. E incluso, especuló con que también lo sería que le fuera impuesta una sanción menor al mínimo de las penas contempladas por el delito que derivó en que un jurado la declarara “culpable”.

El dato

El Defensor General pidió a la jueza que se valore también que la enfermera tiene 59 años y el efecto que podría llegar a tener en una persona de su edad la imposición de un monto de pena elevado para el caso de que, aunque actualmente cumple prisión domiciliaria, tuviera que estar en una cárcel. Además, destacó que -a diferencia de lo que puede suceder con otros imputados- María Cristina Santillán no es una persona que tenga que ser resocializada, considerando así como inconveniente la aplicación de una pena que la lleve a estar en una unidad penal.

ADENTRO Y AFUERA

María de los Ángeles, hija de Cristina Santillán y Ricardo Hernández.
NACHO CORREA

La audiencia de cesura de ayer fue presenciada, tal como ha venido ocurriendo desde que este juicio comenzó, por una importante cantidad de público.

Dos de los hijos de la acusada, Julián y María de los Ángeles, estuvieron presentes. También, varias personas que apoyan la causa de Santillán y desde diferentes entidades civiles y políticas que forman parte de la Asamblea de Mujeres en Lucha de Azul (AMLA) han venido pidiendo por su liberación y absolución.

Según sostienen, la enfermera era víctima de violencia de género a manos de su esposo, en ese contexto familiar en el que convivió por más de cuatro décadas con Hernández y el matrimonio tuvo tres hijos.

Además de la presencia del público en la sala, que cuando la enfermera se retiraba del recinto ayer la acompañó una vez más al canto de “¡Libertad, libertad a Cristina Santillán…!”, en la puerta de Tribunales hubo varios manifestantes que volvieron a juntarse para pedir por su liberación.

Durante esa concentración fue María de los Ángeles Hernández, la hija de Cristina, una de las que habló.

“Hoy se me parte el corazón por mi mamá. A mi mamá la condenaron. Y ella fue víctima durante cuarenta años. Y nadie lo puede entender. Nosotros vivíamos en ese vínculo enfermizo y no podíamos salir. Y cuando pedimos ayuda nadie vino”, afirmó la joven.

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