Centenario del Parque Municipal

ARTE, NATURALEZA Y TRABAJO MANCOMUNADO

Hoy el paseo arriba a su primer siglo de existencia. Justamente, en esta ocasión tan especial, resulta interesante resaltar algunas “pinceladas” de la historia de un verdadero ícono azuleño.

En 1937, durante la administración del intendente Agustín Caruso, se decidió la construcción de una portada para el Parque. El ingeniero y arquitecto Francisco Salamone donó el proyecto a la Comisión del paseo y la obra se inició en breve quedando concluida en 1939.

Por Eduardo Agüero Mielhuerry

El día 10 de octubre de 1918 se inauguró el Parque Municipal de Azul. En la oportunidad el intendente José María Lier rescató diversos aspectos del trabajo realizado y resaltó: “…No es esta la obra de un hombre ni de una administración, es la obra del vecindario del Azul….

La Comisión Pro Parque estuvo integrada por renombrados vecinos de nuestro medio. Fue presidida por Antonio Esteban Aztiria, secundado por Ángel Sala, Enrique Squirru, Emilio Vázquez, Constantino Fernández, Bartolomé J. Ronco, Félix Etchepare, Saúl Ruda, Bernardo Naulé, Luis Robín y Lisandro Salas, quien como Comisionado Municipal había dado el puntapié inicial para su conformación.

Durante los primeros años de vida del Parque, muchos azuleños donaron diversas obras de arte que fueron emplazadas en diferentes “rincones”, pergeñados por el laborioso Ángel Sala. La gran mayoría han sobrevivido al paso del tiempo, mientras que otras fueron dañadas severamente o destruidas totalmente. Las más destacadas fueron: “El Ciervo” (donado por Emilio Pourtalé en 1918); “El Negrito” (fuente de los sapitos, desaparecido) y “El tañedor de Címbalos” (donados por Pedro y Héctor Pourtalé); “El León” y “La Tigresa” -mal llamada “La Leona”- (donados por Liborio y Tomás De la Torre en 1919); y “El Segador” (donado por Germán Louge en 1923).

También se destacan estatuas o bustos, como así también monolitos y placas, que rinden homenaje a personalidades locales y nacionales, siendo los más destacados los bustos de Manuel Belgrano (trasladado a su plaza homónima fuera del Parque), José Gervasio Artigas, Domingo F. Sarmiento, Mariano Moreno (sumado hace apenas unos años), el monumento al Dr. Ángel Pintos (inaugurado en 1952) y el monumento a la “Mujer”, obra del Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel. Sin embargo, la esencia misma de la escultura, la poesía y las bellas artes se encuentra homenajeada en la icónica “Isla de los Poetas”, llamada formalmente “Alfredo Rafaelli Sarandría”.

Replicando la naturaleza…

En 1918, la señora Germana Picot de Louge donó un amplio terreno el cual contaba con un frondoso bosquecillo (sector de las compuertas). Así, el Parque logró tener una salida por la costanera (conocida como avenida Cacique Catriel desde 1942), y, entretanto, Félix Etchepare donó el importante portón del sector.

Sendas compuertas elevaron el cauce del arroyo formando lo que se denominó “El lago”, donde había un embarcadero desde el que comenzaba su marcha el famoso y recordado “Vaporcito”.

Al momento de realzar los diversos rincones del Parque, en varios sectores se optó por un estilo rústico, imitando la belleza de la naturaleza, siguiendo los diseños del virtuoso Ángel Sala. De hecho, se erigió una empalizada en material imitando troncos para bordear el arroyo; asimismo, la Confitería (que concesionara Generoso Gil y cerca de la que estaban las canchas de tenis –donde hoy se hallan los juegos infantiles), y numerosos bancos –“El Caracol”, “Árbol Californiano” y “Confidente”, siendo este último también conocido como “de los enamorados”-, se hicieron siguiendo el mismo criterio.

La ejecución de los trabajos estuvo a cargo de “Emilio Bernaschina e Hijos”, siendo la obra más destacada y aún preservada prácticamente intacta, el puente peatonal de la Isla de los Poetas, el cual fuera donado en 1918 por Cantalupi y Borzani.

La “Fuente del Trébol” fue donada y construida en 1918 por Gerónimo Franchini, ubicada frente a los actuales juegos infantiles. En 1965 se le incorporó la escultura de Afrodita que fuera robada años después.

La Loma

En 1921 las señoras Adela Dhers de Laclau, María Teresa Dhers de Fitte y Matilde Dhers donaron una interesante porción de terreno que hoy conocemos como “la loma”, aunque formalmente recibiera el nombre “Blas Dhers”.

Unos años después, en 1925, se construyó “el torreón”, diseñado por Sala, obra que en verdad esconde un considerable tanque de almacenamiento de agua para el riego del paseo -sistema que actualmente está en desuso-. Asimismo, poco después se arrimó al entorno del mismo el cañón, que había sido hallado en 1919 (en la esquina de Belgrano y Burgos mientras se construía el asfalto) y que se había colocado originalmente cerca de los tranquerones de acceso al Parque.

En 1941, en el sector fue plantado un retoño del célebre Pino de San Lorenzo y fue declarado “Árbol de Azul”, durante la gestión del comisionado Alfredo Pascual Ferro, por iniciativa de varios vecinos encabezados por la Asociación Cultural Sanmartiniana.

“Puente amarillo”

En 1927 Celedonio Pereda, propietario de la afamada “Casa Pereda”, realizó la donación de un puente para unir las márgenes del Callvú Leovú y agilizar el tránsito peatonal hacía el sector denominado “Stadium”, es decir, donde estuvieron la cancha de futbol, la pista de atletismo y la de ciclismo, terrenos que Enrique Loustau le había vendido a la Municipalidad a finales de 1922.

El 20 de agosto de 1927 comenzó a erigirse aquel puente que la tradición quiso llamarlo “Puente Amarillo”, obra encomendada a los Constructores Mezzera y Conte (maltrecho, la inundación de 1980 lo terminó destruyendo, siendo construido uno nuevo en 2011).

El Patio Andaluz fue inaugurado el 21 de marzo de 1942 por el Comisionado Municipal, Mariano Berdiñas, con la presencia del Vicepresidente de la Nación en ejercicio del Poder Ejecutivo, Dr. Ramón S. Castillo, el Gobernador de la Provincia, Dr. Rodolfo Moreno y otras autoridades.

Tal vez el mayor tesoro… y el monumentalismo de Salamone

Por sus dimensiones y su manufactura en mármol de Carrara, el Patio Greco-romano, donado en 1933 por Severo Pizarro Almagro, es tal vez el mayor tesoro que se preserva desde entonces en el Parque Municipal.

Su elemento principal es una espléndida fuente, copia de la existente en el renacentista Palacio Pitti (Florencia, Italia), acompañada por dos esculturas femeninas, un banco y dos jarrones, todo en estilo florentino.

En 1937, durante la administración del intendente Agustín Carús, se decidió la construcción de una portada para el Parque. El ingeniero y arquitecto Francisco Salamone donó el proyecto a la Comisión del paseo y la obra se inició en breve quedando concluida en 1939.

Del “zoo” y los juegos a la belleza andaluza

El Patio Andaluz fue inaugurado el 21 de marzo de 1942 por el Comisionado Municipal, Mariano Berdiñas, con la presencia del Vicepresidente de la Nación en ejercicio del Poder Ejecutivo, Dr. Ramón S. Castillo, el Gobernador de la Provincia, Dr. Rodolfo Moreno y otras autoridades.

El espacio se había comenzado a construir en 1941, siguiendo el proyecto del arquitecto Blas J. Dhers para el cual también había colaborado Ángel Sala. En el sector, primigeniamente se encontraban el zoológico (donde en verdad predominaban las aves de corral) y los juegos infantiles, los cuales fueron trasladados al espacio actual, donde antes supieron estar las canchas de tenis que para entonces ya no se usaban. Sólo sobrevivió un antiguo puente rústico que conectaba los sectores (devenidos en dos partes del mismo Patio Andaluz), el cual fue refaccionado y suavizado en sus líneas, homogeneizándolo con el resto del mobiliario construido.

Cuestión de nombres…

El intendente Dr. Ernesto María Malére planteó la ampliación del Vivero Municipal que se hallaba en el Parque y la reforestación de algunos sectores del paseo. También propició la instalación del trencito “El Pampita” en el Parque Municipal.

A través de la Ordenanza N° 20, promulgada el 11 de julio de 1953, Malére le impuso el nombre de Eva Perón a la calle Colón y también al Parque Municipal. Un detalle curioso: se disponía específicamente que el cambio entraría en vigencia a partir del 26 de julio de dicho año, a las 20:25, hora en la que, un año antes, Eva Duarte de Perón “había pasado a la inmortalidad”.

Tras los sucesos de la “Revolución Libertadora”, siendo comisionado de Azul el teniente coronel Guillermo Rodolfo Sarmiento, mediante el decreto 24.423/56 del 10 de enero de 1957, se le impuso al Parque el nombre de Domingo Faustino Sarmiento.

Sarmiento y Afrodita

El martes 29 de abril de 1958 se descubrió el busto realizado en bronce de Domingo F. Sarmiento. Al frente del acto estuvo el por entonces comisionado Pedro Luis Gregorio Ramírez Drake, quien junto a la Comisión del Parque y familiares, homenajeó a los fundadores del Parque, Dr. Lisandro Salas, Antonio Aztiria y Ángel Sala, descubriendo, respectivamente, placas en los espacios que, otrora fueran Plaza Marte, el Rosedal y el Patio Andaluz, rebautizados desde entonces.

Aquel monumento fue sustraído y posteriormente reemplazado por una obra que había realizado el artista azuleño Francisco Ingrasiotano (donado por su hija Cecilia e inaugurado el 12 de diciembre de 2007).

En 1964, la Comisión del Parque adquirió una estatua de Afrodita en mármol de Carrara, reproducción de una antigua imagen romana. La misma fue incorporada al año siguiente en la “Fuente del Trébol” (donada y construida en 1918 por Gerónimo Franchini), ubicada frente a los actuales juegos infantiles. Lamentablemente, la misma fue robada por manos desconocidas en 2003.

En 1978, José y René O. Paggi, y Nélida Barreneche, donaron al Museo Etnográfico “Enrique Squirru” una antigua carreta. La misma, con la leyenda “Tras el milico y el malón, el colono. Este carro es su símbolo. Homenaje a la Conquista del Desierto”, fue colocada en el sector popularmente conocido como “La loma”.

Azul pensando en verde…

Mediante el Decreto N° 721/88, el intendente Rubén César De Paula, promulgó la Ordenanza N° 683/88, con sanción del Concejo Deliberante y por la cual se declaró al Parque, Patrimonio Cultural Natural de la ciudad y Partido de Azul.

El Parque Municipal de Azul “Domingo F. Sarmiento” es la prueba cabal de lo que los azuleños podemos hacer si decidimos trabajar mancomunadamente sin banderías políticas, religiosas o de cualquier otro tipo, pensando sencillamente en el prójimo.

  Donde hoy se halla el Patio Andaluz supo haber un “zoológico”, donde en verdad predominaban las aves de corral. Sólo sobrevivió a la remodelación un antiguo puente rústico el cual fue refaccionado y suavizado en sus líneas, homogeneizándolo con el resto del mobiliario construido.

 

 

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1 Comment

  1. Yoli

    10 de octubre de 2018 at 10:12 pm

    Ojala le dedicarán al parque in mes intenso como este…todos los años!!tendríamos flor de parque…lastima que los políticos se olvidan en las gestiones y lo usen en campañas.. Y los empleados..ven leña

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