TORNEO APERTURA DE PRIMERA DIVISIÓN 

Chaca con el resultado, Alumni con el juego 

Fundamentalmente en el complemento, la visita dio forma a un rendimiento al que le es injusto el 2 a 1 que cifró el triunfo del elenco del sur. Dos minutos en la primera etapa fueron suficientes para producir la ventaja que, a lo largo de casi 60, la escuadra alumnista no pudo revertir. En siete días, el Emilio S. Puente verá cómo uno de los dos clasifica a la final del certamen.

¡Vos no vas a ninguna parte! Di Cataldo sujeta a Pouyannes sobre el lateral. 2 a 1 inicial para una serie que aún puede deparar muchas posibilidades.
FOTOS NICOLÁS MURCIA 
La conciencia social no es un juego. Julio Gardino, a cargo de una campaña personal en pos de la donación de órganos, flanqueado por sendos equipos, previo al inicio del partido en el sur.
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La conciencia social no es un juego. Julio Gardino, a cargo de una campaña personal en pos de la donación de órganos, flanqueado por sendos equipos, previo al inicio del partido en el sur.

Chacarita ganó pero no tuvo el alimento suficiente como para envalentonarse demasiado con un alocado festejo. Y Alumni, que perdió, no sólo se alejó del sur amargado por la caída, sino también por no haber consumado lo que mereció, el empate. Esa suerte de paradoja signó el cierre de esta ida de semifinales, con un vencedor alegre por el resultado pero incómodo con un segundo tiempo donde pocas veces tomó el centro de la escena, y con un derrotado que en esto mismo puede hallar fortalezas de cara a la revancha, aunque la desazón por el 1-2 tenga su peso.

De las cuatro veces que se han enfrentado en 2016, puede que la de ayer haya sido una de las mejores versiones de este enfrentamiento entre dos de los mejores equipos de la liga. Pero hasta ahí nomás. El par de minutos donde el local sorprendió a un rival que en ese momento lucía más incisivo, fue el punto fundamental de éxtasis del cotejo que jamás perdió la intensidad, pero que pocas veces brilló.

Ese vigor se manifestó desde el albor del encuentro, una estrategia en viceversa de acuciar al oponente, de restringirle al máximo la posibilidad de salida limpia desde el fondo. Esto puede parecer una obviedad, pues ningún equipo acepta que el rival juegue cómodo; pero no en todos los casos preocupa que una defensa sostenga la pelota. En el caso de Chacarita y Alumni, la germinación desde atrás implica riesgos. No renunciaban a producir alianzas, y fomentar el sentido colectivo, pero era tanta la asfixia inicial que empezó a tonarse más viable el envío largo.

El albinegro salió a jugar hondo y ancho. Tenía éxito al lograr que el local saltease líneas con pelotazos (el juego aéreo de Escribano y la velocidad de Zirilli tentaban mucho) y que la tenencia sea dirimida en segundas jugadas. Mazzante era el intérprete más idóneo para generar mecanismos ofensivos.

Pero pudo Chaca mostrar atenuantes ante este panorama, en particular uno muy efectivo: la arista izquierda de su ataque. Olivera, Gorosito y Zirilli se sucedían en avances largos, en pequeñas sociedades y algunos desbordes, ante un Garay que, adelantado, se mostraba vulnerable y reiteradamente auxiliado por De la Canal, movimientos que propiciaban espacios para atacar.

En torno a la media hora de juego, Alumni –en un rol que muy bien sabe desarrollar– hacía pie en su propio campo, ante un rival que poseía la pelota a la par de la incertidumbre, y a partir de Mazzante y Borda iba por Cáceres con pocos pases, sin distracciones y algo de riesgo para el arco sureño, con Pouyannes y fundamentalmente Ridao (de muy buen segundo tiempo) como mascarones de avanzada. De mantenerse esa inercia, algún fruto alumnista podría caer de maduro. ¿Qué hizo el tri para desbaratar esto? Dos goles en dos minutos.

El primero, a los 35’, recibió la ayuda de la fortuna: Ibáñez descolgó de excelente manera un centro alto de Zirilli, de derecha a izquierda, pero al caer al piso, increíblemente la bocha huyó de sus manos y derivó a un toque final, en la boca del arco y entre unos cuantos pares de piernas, de “Petaca” Palermo (esta autoría como la del segundo gol, fueron confirmadas anoche a EL TIEMPO por Claudio Elichiri, árbitro del partido).  El segundo tanto funebrero llegó casi inmediatamente: nueva aventura ofensiva por izquierda, con Zirilli y Miglino, pase por lo bajo hacia el primer palo y fue Gonzalo Raidigos el que cruzó el esférico a ras del piso, envío que Guevara buscó corregir y que terminó colando contra el poste diestro de Ibáñez. Elichiri se lo otorgó al “Mula”. Excesiva ventaja en la cifra del triunfo parcial.

El complemento le perteneció casi en su totalidad a Alumni. Los primeros 10 minutos fueron muy elocuentes de ese dominio visitante. Pelota, territorio y alguna ocasión para el conjunto de Mariani. Para el tricolor quedaba la resistencia efectuada directamente por su defensa, sufriendo una exposición de relieve (y si Castañares había dado forma a un buen primer tiempo, su rendimiento del segundo fue descollante); la cebra entramaba caminos con la pelota al pie a espaldas de Palermo, a quien veíamos desbordado y poco auxiliado.

El gol de Ridao llegó casi por decantación. El albinegro se repetía en acciones donde un delantero jugaba pie a pie con el último hombre de la defensa, al filo de la posición adelantada, y fue así que Ridao se fugó de toda marca, llegó hasta Cáceres y lo dejó sin efecto con una notable definición por sobre su achique.

Alumni venía desarrollando su empresa con mucho aplomo y, principalmente, tranquilidad. No evidenciaba en sus signos los males de la derrota y nos llevaba a elucubrar si su pensamiento (más aún a partir del descuento) ya no estaba posado en el Emilio S. Puente, siete días por delante. En tanto, Chacarita no hallaba la vuelta a un cotejo a contramano; no podía escabullirse del condicionamiento de tener que permanecer retraído, improductivo y sometido a los gustos alumnistas. Le costaba demasiado contener el balón en la mitad rival, aliviar a su acometida defensa.

 LA FIGURA   

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Esteban Castañares

El defensor que es de Alumni y está a préstamo en Chacarita, ayer jugó un partido enorme. Fue auxilio de todos, mostrando una asombrosa facilidad y recursos para cruzar hacia ambos laterales, como también en los avatares por alto. Con un aplomo digno de veteranos,  “Keco” no dio tregua y sostuvo firme a una defensa que recibió demasiado ajetreo.

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