TORNEO CLAUSURA DE PRIMERA DIVISIÓN

Chaca hizo “sonar” a la banda y clasificó

El tricolor le dio vuelta el cotejo a River y con el triunfo llegó a cuartos, propiciando que su rival quede imposibilitado de correr la misma suerte. Ante Alumni, el próximo domingo, Chacarita intentará terminar en el segundo puesto de la Zona B.

Centurión en una de sus tantas intervenciones en el resguardo del arco riverplatense. La derrota dejó a la banda roja sin clasificación.

El “Tanque” apunta y dispara. Chacarita venció a River y llegó a cuartos.
FOTOS NICOLÁS MURCIA
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Centurión en una de sus tantas intervenciones en el resguardo del arco riverplatense. La derrota dejó a la banda roja sin clasificación.

Estaba el futuro en juego, no obstante los 3 puntos. En pugna se disponía una clara oportunidad de asegurarse, pese a restar una fecha, un cupo en cuartos. Que tanto Chacarita como River necesitasen del triunfo, agregaba un buen matiz a este mano a mano al que la visita arribaba con mejor ubicación.

El tricolor ganó muy bien su derecho a festejar. Trabajó un partido en el que, inicialmente, su rival lo superó, lo desactivó y lo apartó mucho de la posibilidad de gol. Cuesta arriba en lo futbolístico, que luego fue cuesta arriba en el resultado, Chaca supo optimizar su rendimiento y dar forma a un buen triunfo.

Hasta que debió ser reemplazado, en el ocaso del primer tiempo, Alexis Rodríguez fue siempre el gran artilugio ofensivo de la banda roja y, por eso mismo, la continua tentación de sus compañeros, fundamentalmente los defensores y su frontalidad en la cesión. Por esa vía, en la mayoría de las ocasiones River proponía la segunda jugada y una vez que se hacía de la pelota, ya más adelantado, recurría a los pases profundos, a las espaldas de una defensa que se alineaba lejos de Cáceres y que se veía sorprendida y vulnerada. Lo de Chacarita requería de más etapas, más jugadores y de otros caminos, generalmente externos.

El millonario conseguía interrumpir prematuramente los intentos sureños, pero cometía el desatino de dejarse llevar por la ansiedad al intentar acertar en un receptor a la carrera. Sabía que tenía con qué, pero le era fundamental mejorar la precisión. El funebrero prefería su habitual construcción abierta, desde los laterales y eligiendo llegar hasta el fondo, abriendo la defensa y recurriendo al centro. Aunque previsible por su recurrencia, esa metodología de ataque activaba una notoria incomodidad para el fondo visitante: los balones que, por alto, cruzaban sobre el área y, teledirigidos, llegaban a Raidigos, la opción de toda vez.

El gol de Luciano Morales, en una segunda jugada luego de que Duarte despejara con agonía sobre la línea y el esférico volviese a ser colocado en al boca del arco, marcaría el último momento de felicidad de River en el encuentro, acompañado con cierta bonanza futbolítica. Ya había sido sustituido Acuña por lesión y lo sería, en el cierre de la etapa, Rodríguez, dos intérpretes imprescindibles del ataque riverplatense, con igual relevancia para recepcionar la pelota en tanto todo el equipo se adelanta y recompone.

El final de los 45 minutos iniciales ya adelantó algo de lo que avistaríamos más tarde: Chacarita con la tenencia y el dominio territorial, ante un oponente retraído que buscaba sentirse seguro frente a la reacción rival.

Y si de reacciones hablamos, el tricolor desplegó la suya con mayor énfasis no bien se descorrió el telón del complemento. Mientras, la banda roja se esforzaba por asimilar las ausencias y reacomodar algunas piezas: Lupo pasó al sector derecho de la línea de volantes, mientras que De Urraza se soltaba de allí para acompañar a Carrizo en la delantera.

Los centros se mantenían como piedra en el zapato de la visita, y necesitaban de mucha intervención de Centurión para neutralizarlos. Y a veces de otros también. A los 12’, Raidigos no llegó a cabecear el centro-pase de Mingochea desde la derecha debido a que Lupo desvió la pelota con una de sus manos. Penal bien sancionado y gol de Marcelo Miglino.

Y como si el empate no hubiera golpeado duro el mentón albirrojo, dos minutos más tarde Luis Paz golpeó fuertemente a Duarte y se fue expulsado con roja directa. Todo en River decaía, cada unos pocos minutos recibía malas noticias y, en correlato, Chacarita comenzaba a lucir otra versión futbolística, sin grandilocuencia pero con méritos cada vez más constantes. La visita, a poco menos de media hora del cierre, ya se había quedado sin poder ofensivo, sin referencias en ese sector y con la mayoría de sus jugadores aplicados en refrenar al sureño. Anímicamente ya ganaba el tri.

Otro centro propició el 2 a 1 para Chaca. Desde la izquierda arribó al arco un balón a media altura, que pareció ser mínimamente desviado en el primer palo antes de llegar, manso, a la pierna derecha de Aldo Gómez que convirtió desde muy cerca.

El desconcierto de River era uno de esos de los que suele ser muy difícil salir ileso. El juego le era esquivo y el control de las emociones le resultaba cada vez más difícil, razón por la cual Chacarita disponía de muchos tiros libres no lejos del área millonaria.

El tiempo se extinguió y con él la chance de River para clasificar. En cambio, el equipo del sur se instaló en instancias decisorias, una costumbre que no mengua. Ayer, en el segundo tiempo, volvió a acercarse al que goleó a Cemento cuatro fechas atrás. Alumni, en la fecha 7, será su mejor medida.

LA FIGURA

Joaquín Centurión

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En parte, Chacarita no engrosó la diferencia de su victoria gracias a las atajadas de Centurión. El arquero de River intervino con mucha relevancia, incluso cuando el 0 a 0 cifraba el resultado. Después, cuando el tri jugaba a merced, la frecuencia de sus intervenciones se multiplicó.

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