El Tiempo - El diario de Azul
Temas de Interés: #NIÑOSAC

Azul 19º

Seguinos en Twitter Seguinos en Facebook Seguinos en Instagram Seguinos en YouTube
El Tiempo - El Diario de Azul

Temas de Interés: #NIÑOSAC
18-11-2019

ENFOQUE

Las venas de América Latina siguen abiertas

El libro de Eduardo Galeano ya no es la Biblia que fue en los ’70. Sin embargo, sigue resultando esclarecedor en muchos aspectos para intentar comprender los acontecimientos que hoy nos conmocionan. América Latina se sigue desangrando y hay viejos fenómenos que se replican y otros nuevos, que agregan complejidad a la historia. Galeano aseveraba, sin margen de duda, que toda la responsabilidad de este destino aciago estaba afuera, más allá de nuestras fronteras.


Compartí la nota Compartí esta noticia en Facebook Compartí esta noticia en Twitter Compartí esta noticia en WhatsApp

América Latina se sigue desangrando y hay viejos fenómenos que se replican y otros nuevos, que agregan complejidad a la historia.

Escribe: Prof. María Liliana Christensen

“América es, para el mundo, nada más que los Estados Unidos: nosotros habitamos una sub América, una América de segunda clase, de nebulosa identificación”. Eduardo Galeano; Las Venas Abiertas de América Latina.

Este libro, cuya primera edición en México data de 1971, nos interpela.

Puede uno releerlo, revisarlo, repensarlo. Puede acordar o disentir con sus afirmaciones. Ya no es la Biblia que fue en los ’70. Sin embargo, sigue resultando esclarecedor en muchos aspectos para intentar comprender los acontecimientos que hoy nos conmocionan.

América Latina se sigue desangrando y hay viejos fenómenos que se replican y otros nuevos, que agregan complejidad a la historia.

El desarrollo desarrolla la desigualdad”

Galeano aseveraba, sin margen de duda, que toda la responsabilidad de este destino aciago estaba afuera, más allá de nuestras fronteras. “Es América Latina, la región de las venas abiertas. Desde el descubrimiento hasta nuestros días, todo se ha trasmutado siempre en capital europeo o, más tarde, norteamericano, y como tal se ha acumulado y se acumula en los lejanos centros de poder. Todo, la tierra, sus frutos y sus profundidades ricas en minerales, los hombres y su capacidad de trabajo y de consumo, los recursos naturales y los recursos humanos. El modo de producción y la estructura de clases de cada lugar han sido sucesivamente determinados, desde fuera, por su incorporación al engranaje universal del capitalismo.”

Es sin dudas la región más desigual del planeta. La brecha se extiende y como decía Galeano, el desarrollo desarrolla la desigualdad. Cincuenta años después de que estas páginas vieran por primera vez la luz, sería oportuno plantearse algunos interrogantes y tratar de asumir al menos en parte algunas responsabilidades que las sociedades tienen sobre sus propios destinos.

Desencuentros

En cinco décadas, y considerando el principio de aceleración de la Historia, es razonable preguntarse de qué modo han evolucionado estas poblaciones situadas en el extremo sur del mundo, qué han hecho por modificar sus realidades y cuánto empeño han puesto en convertirse en artífices de su destino. Algo así como hacerse cargo, replantearse las viejas premisas que nos eximían dado que las culpas siempre eran ajenas e intentar una nueva mirada. Podría ser un ejercicio saludable.

Cuando uno repasa los procesos históricos que nos han traído hasta aquí advierte que en el mismo origen de las nuevas repúblicas anidaban los desencuentros, el odio y la violencia. Las luchas intestinas, las traiciones y los brutales enfrentamientos a sangre y fuego son una constante a lo largo de la historia de nuestra región. Basta releer las dificultades que tuvieron que afrontar el Gral. San Martín, o el Gral. Bolívar, no sólo en su lucha contra la corona española sino en crueles enfrentamientos internos. Diferencias insalvables que condenaron a las nacientes naciones a padecimientos extremos y que fueron siempre un obstáculo para alcanzar el orden y la prosperidad que habían soñado. Resulta interesante reflexionar sobre éstas y otras cuestiones que tienen su raíz en la historia desde los primeros años de la lucha por la independencia de América.

Vale entonces aquí acudir a una fuente superlativa para echar un poco de luz sobre este tema. Domingo F. Sarmiento en el Facundo describe con precisión insuperable un rasgo que nos define:

“¡Sombra terrible de Facundo, voy a evocarte, para que, sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a explicarnos la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de un noble pueblo! Tú posees el secreto, ¡revélanoslo! Diez años aún después de tu trágica muerte, el hombre de las ciudades y el gaucho de los llanos argentinos, al tomar diversos senderos en el desierto, decían: ¡No! ¡No ha muerto! ¡Vive aún! ¡Él vendrá!”

La sombra de Guayaquil arroja su advertencia premonitoria

El afán por los conductores predestinados, redentoristas e iluminados que nunca mueren, que de manera excluyente sólo ellos pueden guiar a su pueblo, que ejercen sobre enormes sectores de la población un poder que emana de su liderazgo carismático y mesiánico, tiene indudablemente mucho que ver con los dolores antiguos y con los nuevos dolores que azotan a la región. Sarmiento al describir las luchas que enardecían los ánimos de aquellos entre quienes vivía, pintó con pasión y con soberbia elocuencia una realidad que podría darse en cualquier país y en cualquier época. Pero particularmente en esta tierra de la América Latina, desgarrada y desangrada por diferencias profundas entre hermanos, por guerras fratricidas, por brutales enfrentamientos, por feroces traiciones y por ese empeño en aferrarse con fanatismo ciego a nombres propios que se perpetúan, a liderazgos personalistas que siembran el odio y la división entre compatriotas y que muy lejos están de constituirse en una auténtica opción republicana.

La sombra de Guayaquil arroja su advertencia premonitoria: los padres Libertadores no pudieron llegar a un acuerdo, no lograron encontrar una senda común para avanzar en la construcción de la Patria Grande. Pesaron más las diferencias.

Después, siempre jugaron muy fuerte los intereses antagónicos, las miradas opuestas, las pretensiones regionales o personales. Y siguieron pesando más las diferencias.

Esta América india, esta América española, tantas veces violentada y oprimida; esta América tierra de promisión para los millones de inmigrantes que buscaron aquí su destino en los siglos XIX y XX, sigue aún atravesada por la pobreza, por la injusticia y por la ignorancia. Una vez más, ha estallado el hartazgo y se manifiesta como siempre lo ha hecho, a sangre y fuego.

un largo camino por andar. Quizá puedan transitarlo las nuevas generaciones… Esta tierra ensangrentada, con sus venas abiertas y su indignación expuesta en las calles arrasadas deberá algún día superar los viejos rencores. Este pueblo deberá mirarse hacia adentro y salvando las diferencias y los desencuentros empezar a construir el futuro que merece. Procurando la unión y desechando las rivalidades. Valorando el caudal de recursos que posee e intentando dejar atrás prejuicios, personalismos, arrebatos demagógicos y ambiciones sectoriales. Es una formidable tarea, un enorme desafío. El tiempo tendrá la última palabra.


Alarsol Mobile


Alarsol Desktop

Compartí la nota Compartí esta noticia en Facebook Compartí esta noticia en Twitter Compartí esta noticia en WhatsApp

Dejanos tus comentarios


HOTEL EMPERADOR MOBILE
HOTEL EMPERADOR PC
ROAS PC
ROAS MOBILE
Tentaciones Desktop
Neumáticos Arena Desktop
Neumáticos Arena Mobile
IMAC PC
LA CASAS DE LA BOMBA DE AGUA
Solisan Desktop
CÁMARA DE DIPUTADOS DESKTOP
Electro Respuestos Desktop
REHAB PC
PARRILLA 307 PC
OSDE PC

Tapa Impresa

Diario El Tiempo - Tapa Impresa - 04 de Diciembre de 2019 Diario El Tiempo - Tapa Impresa - 03 de Diciembre de 2019 Diario El Tiempo - Tapa Impresa - 01 de Diciembre de 2019
Physis
RCA Desktop
CASINO TANDIL PC
GUÍA DE PROFESIONALES MÉDICOS
Tentaciones Mobile
CEAL PC Y MOBILE
OSDE MOBILE
DEPORTES MOBILE