EL TIEMPO Y LA SALUD

Cómo tener un corazón saludable con pequeños cambios de hábito

Días atrás se celebró el Día Mundial del Corazón. En ese contexto, expertos brindaron consejos para fortalecer el principal órgano del cuerpo y evitar enfermedades cardiovasculares.

Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el mundo.
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Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el mundo.

Llevar una vida sana, con una buena alimentación y realizar ejercicio regularmente parece ser la clave para ser una persona saludable y con una larga expectativa de vida. Así lo aseguran la mayoría de los profesionales cuando se apunta al órgano central de nuestro cuerpo: el corazón.

Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el mundo, más que el cáncer, las enfermedades respiratorias y la diabetes. Alrededor de 17 millones de personas mueren al año por esta razón, lo que representa un tercio de la población mundial, concentrada, sobre todo, en los países de menores ingresos, como la Argentina.

Pasos para cuidar el corazón

“El primer paso para cuidar el corazón es que cada persona conozca sus factores de riesgo. Para ello es muy importante trabajar en la prevención y en la educación del paciente para que puedan hacer frente a los malos hábitos de alimentación, el estrés, el sedentarismo, el colesterol, la obesidad, la hipertensión arterial, la diabetes y el cigarrillo”, enumeró el doctor Carlos Reguera, médico cardiólogo, jefe de Cardiología y Medicina Preventiva del Instituto de Neurociencias de Buenos Aires (Ineba).

El especialista agregó: “Pequeñas modificaciones en nuestra vida cotidiana representan grandes cambios sobre los índices de muertes prematuras anuales por enfermedad cardiovascular. Se estima que si no adoptamos cambios en nuestro estilo de vida la cifra ascenderá de 17.5 millones a 23 millones para el año 2030. Hoy en la Argentina el 55% de la población es sedentaria, el 37% padece sobrepeso y el 21%, obesidad. Debemos trabajar para revertir esta situación de manera urgente”.

Actualmente las tres principales causas de muertes a nivel global son las enfermedades cardiovasculares (ocasionando el 31% de los fallecimientos en el mundo), el cáncer (produce unas 8,2 millones muertes); y las enfermedades respiratorias (otros 4 millones).

Factores de riesgo

La realización de chequeos médicos periódicos para tener certeza de que uno goza de buena salud es imprescindible ya que, por ejemplo, la presión arterial es una enfermedad que afecta a uno de cada tres adultos y es uno de los principales factores de riesgo que causa alrededor de 9 millones de muertes por año. El 45% de ellas son causadas por infartos de miocardio (IAM) y el 51% por accidentes cerebrovasculares (ACV).

En el Día Mundial del Corazón -que se celebró el pasado viernes- la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y su brazo a la comunidad, la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), se sumaron a la iniciativa 25×25 que propuso la OMS y la Federación Mundial del Corazón (World Heart Federation -WHF) para reducir un 25% la mortalidad prematura por enfermedades cardiovasculares para el año 2025.

“Cuantos más factores de riesgo existan en los hábitos de una persona, mayores probabilidades de padecer una enfermedad del corazón. El control, mediante cambios en el estilo de vida y/o medicación, puede reducir el riesgo cardiovascular”, explicó el doctor Jorge Tartaglione, médico cardiólogo, miembro titular de la Sociedad Argentina de Cardiología.

“Han adquirido el rango de pandemia”

Por su parte, el cardiólogo Juan José Camusso, de la Clínica San Camilo afirmó que “las enfermedades cardiovasculares han adquirido el rango de pandemia, cuyas causas son multifactoriales y complejas e implican a diferentes sectores de la sociedad”. Para poner un freno al aumento de su incidencia, el experto explicó que se debe actuar en la prevención mediante acciones que abarquen a toda la comunidad, implementando políticas combinadas de medidas dirigidas a los individuos que estén en riesgo.

“La cardiopatía coronaria es la consecuencia del efecto acumulativo de uno o varios factores actuando a lo largo de varios años, la cuestión de predecir la amenaza de enfermedad coronaria es el principal problema de la prevención, debido a que durante su desarrollo es una enfermedad asintomática, por lo cual adherencia al tratamiento es difícil si no se informa adecuadamente de la situación de riesgo en que se encuentra esa persona”, indicó Camusso.

Y agregó: “Estos factores de riesgo alteran el equilibrio de la pared vascular que a través de sustancias que se liberan al torrente sanguíneo desencadenan la progresión de la enfermedad arteroesclerótica, principal responsable de los procesos coronarios”.

No es un mito: la sal es peligrosa

La alimentación cumple un rol fundamental en el control de estas principales causas, sobre todo en la que más preocupa a todos: la hipertensión. La importancia de la ingesta excesiva del sodio se encuentra sustentada en numerosos estudios de investigación, ya que es uno de los grandes enemigos en el tratamiento y la prevención de la hipertensión; para darnos una idea: hasta el agua que tomamos diariamente tiene sodio.

Según los expertos, sólo al disminuir 3 gramos por día la cantidad de sal ingerida, se podría reducir la incidencia de accidentes cerebrales en un 26% y la enfermedad isquémica coronaria en un 15%. “En la Argentina, los estudios demuestran que aproximadamente el 35% de las personas son hipertensas y 1 de cada 2 personas son mayores de 50 años, pero sólo la mitad de ellos está en conocimiento de esta situación”, precisó Tartaglione.

Si bien la OMS recomienda consumir 3-6grs. de sal por día, los argentinos consumen alrededor de 12. Es por ello que es de vital importancia controlar el contenido de sodio oculto en los alimentos consumidos diariamente, ya que la mayoría del sodio que se consume proviene de los alimentos procesados o industrializados, donde por lo general los consumidores no tienen conocimiento de las cantidades.

Incluso el agua tiene sodio, y el mercado ofrece aguas con alto y con bajo contenido de sodio, por lo que es recomendable reducir los niveles ingeridos en todos los alimentos y bebidas, para reducir la carga total de sodio consumida.

“Nuestra recomendación es, además de quitar el salero de la mesa y no añadir mucha sal a las comidas, no abusar de productos ricos en sal. Es preferible cambiar los alimentos precocinados por productos frescos, beber agua con bajo contenido en sodio y utilizar otros condimentos para realzar el sabor. Además, hay que leer las etiquetas para aprender qué productos contienen menos sodio, para evitar así la sal invisible”, concluyó el especialista.

La realización de chequeos médicos periódicos para tener certeza de que uno goza de buena salud es imprescindible ya que, por ejemplo, la presión arterial es una enfermedad que afecta a uno de cada tres adultos y es uno de los principales factores de riesgo que causa alrededor de 9 millones de muertes por año. El 45% de ellas son causadas por infartos de miocardio (IAM) y el 51% por accidentes cerebrovasculares (ACV).

“La prevalencia de la hipertensión se ha acrecentado”

El doctor Hernán Provera, jefe del Área de riesgo Cardiovascular y tabaquismo en Ineba también coincide con el aumento de la hipertensión como riesgo en la salud de la población: “La prevalencia de la hipertensión se ha acrecentado a causa de la mala alimentación, el consumo excesivo de alcohol, el sedentarismo, el sobrepeso u obesidad y el estrés, entre otras cosas”.

“La hipertensión afecta a más de mil millones de personas en el mundo. Las medidas preventivas que adoptemos para evitarla repercutirán en forma directa y lineal en nuestra calidad de vida”, enfatizó el especialista.

“El corazón es como el motor de un auto”

“El corazón es como el motor de un auto, la forma en que se trate determinará cuánto tiempo funcionará y de qué manera. Por este motivo, los factores de riesgo deben ser controlados; es necesario mantener una dieta baja en grasa y colesterol, reducir el consumo de sal, evitar el tabaco, realizar ejercicio, mantener un peso saludable y controlar la presión arterial”, destacó el doctor Silvio Aguilera, emergentólogo y Director Médico de Vittal.

El experto destacó los ocho puntos para tener un corazón saludable:

Ejercicio: es necesario hacer ejercicio aeróbico (caminatas rápidas, trote, ciclismo), por lo menos tres veces por semana durante 30 minutos para fortalecer el corazón. Períodos cortos de ejercicio físico que sumen 30 minutos por día son tan beneficiosos para la salud como lo son 30 minutos continuos de ejercicio.

Dieta: debe incluir frutas, verduras, cereales, carnes magras y pescado. Se aconseja reducir el consumo de grasa, reducir el colesterol y limitar el consumo diario de sal. De este modo se reducen tres de los principales factores de las enfermedades del corazón: colesterol elevado, hipertensión arterial y exceso de peso.

Colesterol: el exceso de colesterol en sangre se acumula en las paredes de las arterias, contribuyendo al proceso de arterioesclerosis. Se considera hipercolesterolemia a los niveles de colesterol total superiores a 200 mg/dl; éste es un factor determinante en la aparición de la enfermedad cardiovascular. Las personas con niveles de colesterol en sangre de 240 tienen el doble de riesgo de sufrir un infarto de miocardio.

Consumo de alcohol: excederse de un consumo moderado de alcohol puede ocasionar problemas relacionados con el corazón tales como presión arterial alta, accidentes cerebrovasculares, latidos irregulares y cardiomiopatía (enfermedad del músculo cardíaco). Las calorías del alcohol a menudo aumentan la grasa corporal, lo cual puede aumentar el riesgo cardiovascular.

Estrés: en los momentos de estrés, el corazón se acelera y aumenta la presión arterial. Cuando esto sucede, el corazón necesita más oxígeno. El estrés también puede dañar las arterias debido a una mayor producción de hormonas y a un aumento del flujo sanguíneo durante la respuesta al estrés, empeorando las enfermedades del corazón.

Descanso: las personas que no logran conciliar bien el sueño tienen un alto riesgo de sufrir taquicardias. A este problema hay que prestarle especial atención ya que, el hecho de no dormir bien, puede producir una sensación de ansiedad que puede conducir a malos hábitos alimenticios.

Presión arterial: la hipertensión arterial es la elevación, sostenida en el tiempo, de la presión arterial sistólica (que se conoce como la máxima, por encima de 140/90mmHg) y/o de la diastólica (conocida como la mínima). Habitualmente no da ningún síntoma, pero es importante detectarla y tratarla porque está relacionada con enfermedades cardíacas graves como la insuficiencia cardíaca y el infarto de miocardio.

Revisiones médicas: a partir de los 40 años es recomendable realizar revisiones médicas de forma periódica. Especialmente en personas con antecedentes familiares de enfermedad cardiaca, hipertensión, colesterol, diabetes, obesidad y tabaquismo.

 

 

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