TORNEO CLAUSURA DE PRIMERA DIVISIÓN 

Con la ventaja de no sentirse en ventaja  

San José había ganado en la ida y, además, disponía de ventaja deportiva para definir la clasificación a cuartos. De todas formas, optó por un comportamiento (futbolístico y anímico) sin especulaciones, que le permitió superar a Independiente de Chillar en el rendimiento y alargar su estadía en el certamen. Fue empate 1 a 1 en el Waddío Hesayne.

Bonomi deja atrás a Rodríguez. Independiente se despidió del Clausura con nueve partidos jugados y ningún triunfo.Santo festejo. El partido ya terminó en River y el plantel de San José celebra la clasificación a cuartos de final. De momento, su próximo rival es Athletic.
NACHO CORREA
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Santo festejo. El partido ya terminó en River y el plantel de San José celebra la clasificación a cuartos de final. De momento, su próximo rival es Athletic. NACHO CORREA

Hizo lo que tenía que hacer San José. Y más allá del nivel con que lo hizo, más allá de la sustancia futbolística que guió su juego, lo cierto es que el equipo fidelino superó en rendimiento al de Independiente y la clasificación, al menos por lo evidenciado ayer, es meritoria. En el devenir de la crónica quizá se tenga la suerte de poder aportar las pruebas necesarias para comprenderlo, pero la clave de la superioridad santa (que no pudo ser notoria en el marcador por la falta de precisión, fue la riesgosa actitud de no renunciar nunca a la búsqueda del gol. Esto adquiere más valor se tenemos en cuenta que San José abordó esta revancha de cuartos con ventaja deportiva y siempre que estuvieron empatados, siempre estuvo el local clasificado. Así y todo, no hubo temor ni especulación.

A poco de haber comenzado el encuentro en el Waddío Hesayne, si vale la figura, la sensación era que alguien había liberado dos equipos por años encerrados y alejados del fútbol. Demostraban una intensidad inusual, como si restaran cinco minutos a un partido que ambos iban perdiendo.

Pero esa intensidad, ese frenesí, no le aportaba más que eso; Independiente pugnó por una iniciativa que dispuso pero que resultó efímera, diluyéndose cuando la pelota pasó a ser una esfera de lava.

Cuando se cumplió el cuarto de hora, San José ya registraba al menos dos ocasiones muy nítidas desperdiciadas, las únicas en el cotejo. Paulo Rodríguez, cuando decidía profundizar por derecha, desechaba cualquier resistencia y generaba, a partir de la fragilidad defensiva, la mejor alternativa para llegar al gol. El santo alejaba de Natielo al rojinegro chillarense y lo condicionaba a los arrebatos individuales muy cerca de su arco. Un signo, compartido, de la escasez de identidad colectiva de ambos, en un partido de constante desprendimiento, de lanzamientos largos y muy previsibles. En parte, el justificativo de esa conducta fue el humecido campo de juego y la, de a ratos, intensa lluvia que lo perjudicaba todo.

Cierta postal se repetía y explicaba la diferencia en cuanto al nivel y frecuencia de ataque: SJ interrumpía en zona central e iba con velocidad al espacio, ante un equipo que, a mitad de camino, flaqueaba y era superado.

El segundo tiempo tuvo un inicio alentador para los espectadores. Primero fue Rodríguez, que a esta altura ya era el mejor, el que no pudo vencer a Pereyra en el mano a mano; y en la respuesta inmediata, Daffara (extrañamente retrasado en el primer tiempo, lejos de poder asociarse con los delanteros) corrió por derecha, logró entrar al área pero culminó la acción con un remate alto. Se trató de la primera buena ocasión para los de Chillar.

Independiente asomó con otro brío al encuentro en el lapso inicial del complemento. Los Valenzuela pudieron dialogar futbolísticamente en algunas ocasiones, tratando de tornar fértil la espalda de Echeverry para hacerlo, pero se trató de un diálogo de escasas palabras. Muchos chillarenses en muy poco espacio y muy poco espacio para jugar. Claramente, el conjunto de Villa Fidelidad aguardaba que Rodríguez volviese a disponer de una nueva jugada en velocidad y con espacios. Y esa jugada llegó, por duplicado.

A los 20’, Paulo corrió por derecha, sin resistencias, y llegó cómodo y con pelota al pie a la cita con Pereyra; el 7 optó por una definición cruzada y por lo bajo que escapó del arco por muy poco. La salida inmediata de Independiente fue masoquista, pues un solo toque le permitió a Echeverry hacerse de la pelota muy cerca del área visitante; el volante abrió hacia la derecha, Rodríguez recrudeció su embestida, pero esta vez la resolvió con un toque suave hacia su izquierda, previendo la llegada al gol de un compañero. El que llegó primero fue Bonomi, el defensor rival, que en el intento agónico del despeje venció su arco.

Si acaso San José hubiera pensado en relajarse, no hubiese podido llevarlo a cabo. Dos minutos más tarde, el juez Castro sancionaba penal para Independiente (Nehuén Valenzuela recibió un agarrón cuando estaba por conectar un envío lateral). El propio delantero pateó el penal y cifró el empate.

Este súbito empate obró como resorte emocional para el visitante. Con cuatro delanteros por momentos y ante un oponente que en su afán ofensivo podía librar huecos atrás, Independiente era un remolino rojinegro a la espera de que su rival le regalara aquello que no podía producir. Como se dijo, San José no apeló a los artilugios de la especulación que le permitía utilizar el hecho de tener ventaja deportiva. Esto puede leerse como una demostración de falta de “inteligencia” o puede verse como una actitud con la cual no sólo se pretende lastimar al rival, sino también frustrarlo en cuanto a la dimensión ofensiva (“¿cómo prosperar si es mi rival el que impone casi todas las condiciones?”, quizá se haya preguntado algún chillarense).

Sin que los detalles vayan a revelarnos otra pintura, antagónica, del juego, la sinopsis del tramo final del juego describe a un equipo, el de Chillar, acuciado por el tiempo, la llave y su propia impericia, y otro equipo, el azuleño, dispuesto a no relegar metros y compenetrado en la idea de que no reciba el oponente estímulo alguno para creer posible un triunfo. Y no falló en el planteo.

 

LA FIGURA  

Paulo Rodríguez 

Prontamente se convirtió en el delantero más desequilibrante del partido. Y en el segundo tiempo, esa opinión pasó a determinarlo como el mejor jugador del partido. En el uno contra uno, en velocidad y con pelota al pie, Paulo fue determinante para que SJ lograse profundidad y ocasiones de gol, las más claras protagonizadas por

 

 

 

 

 

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