Concientización Vial

El comportamiento humano es un factor de riesgo en accidentes de tránsito. La formación teórica y práctica de los conductores contribuye con la construcción de hábitos seguros que posibiliten una mejora social del tránsito. En este sentido es indispensable analizar las distintas características y situaciones que se pueden presentar durante la conducción.

Hay que entender la complejidad del tránsito, como un sistema dinámico en grado sumo, nunca igual, de cambios permanentes del que surgen exigencias continuas para sus protagonistas que el conductor debe satisfacer con su desempeño.

El desempeño es el resultado de la interrelación entre el conductor, su vehículo y la arteria por donde circula. Se trata de la forma de conducción de ese conductor particular. Su desempeño debe superar las demandas que recibe del sistema para que los resultados sean adecuados. Lo que exigirán al conductor un continuo accionar para mantener ese margen de seguridad. Es decir deberá adaptar su desempeño a las demandas que recibe.

Por otro lado, su desempeño debe compensar la disminución del margen de seguridad, como consecuencia de las demandas del sistema. Cuánto más se acerquen las demandas y el desempeño del conductor, como consecuencia de disminuir el espacio intermedio que las separa (margen de seguridad) aumentan las posibilidades de que ocurra un accidente.

Otro aspecto a tener en cuenta cuando se maneja es el campo visual, que es la zona abarcada por la vista. Del mismo proviene el 80% de la información que recibe quien maneja. Por ello una conducción segura requiere un adecuado campo visual.

Se debe utilizar la zona de visión más amplia que es aproximadamente de unos 170 grados. Si bien la luz diurna facilita un gran espacio a los ojos en todas las direcciones por la utilización de espejos o el giro de la vista, existen varios factores que pueden limitar el campo visual.

Durante la conducción es de gran importancia mantener un adecuado campo visual ya que permite la observación circundante mediante la mirada hacia delante a suficiente distancia. La modificación constante del punto visual, mirando detrás del vehículo, por los espejos retrovisores interiores y exteriores. Por eso se debe mantener una posición adecuada, tanto de los espejos retrovisores como de los asientos del vehículo y es recomendable no obstaculizar la visión con diversos elementos o vidrios que impidan visual a los automóviles que circulan detrás.

Los puntos ciegos son las áreas de visión no cubiertas por la visión directa. Esto significa que hay una zona que el conductor no visualiza.

Existen conductores que hace muchos años manejan en rutas y no mantienen la velocidad de circulación lo más uniforme posible y no tratan de evitar las frenadas innecesarias que conllevan luego sus correspondientes aceleraciones. Esto sucede por la sencilla razón de que no han tomado conciencia del peligro que significa la conducción de un vehículo.

El tránsito es muy complejo, porque ya no depende de uno sino también de los demás. Una mala maniobra de los demás puede perjudicarlo a uno.

Por eso, además de estar concientizado de lo que hace es necesario tener una formación teórica y práctica para contribuir a la construcción de hábitos seguros que posibiliten una mejora social del tránsito.

 

 

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