FALLO DE UN JUICIO ABREVIADO

Condenado por una pericia de ADN en un destornillador

Un robo bajo la modalidad “escruche” que había ocurrido en marzo de 2015 en una vivienda de esta ciudad derivó en la condena para un azuleño. Al encausado, un juez le impuso una pena de tres años de prisión de efectivo cumplimiento y lo declaró “reincidente por segunda vez”. Una pericia de ADN en el destornillador que el acusado utilizó para forzar una ventana e ingresar a la casa a cometer el robo fue la prueba fundamental para dar por probada su autoría en el ilícito.

Una pericia de ADN realizada en un destornillador que fue utilizado para forzar la ventana de una casa donde se produjo un robo se convirtió en uno de los elementos de prueba fundamentales para condenar al autor de ese ilícito, a quien en un juicio abreviado le fue impuesta una pena de tres años de prisión de efectivo cumplimiento.

En ese mismo proceso judicial, los antecedentes penales computables que el encausado registra derivaron -además- en que fuera declarado reincidente “por segunda vez”.

Dicho proceso se había tramitado días atrás en el Tribunal Oral en lo Criminal número 2, recayendo a modo de condena el dictado de la ya referida pena en un azuleño al que voceros judiciales identificaron como José Augusto Bosso Toledo, de 34 años.

Bosso Toledo fue hallado en el juicio abreviado autor penalmente responsable del delito de robo calificado por escalamiento, un hecho que en esta ciudad había ocurrido el 16 de marzo de 2015.

Además, esa declaración de reincidencia por segunda vez obedeció -según se mencionó en la resolución- a que con anterioridad al ilícito por el que fue condenado ya había estado preso por otros delitos.

“Corresponde la declaración de reincidencia por segunda vez por cuanto se desprende que el encausado cumplió pena privativa de la libertad contando con pena de prisión (de 2 meses) y declaración de reincidencia firme (con fecha 21/5/14), habiendo vencido la pena impuesta el día 20/6/14, esto es, un mes más tarde de que la pena adquiriera firmeza y estando el encausado privado de su libertad”, señaló Carlos Pagliere (h), el juez que en representación del Tribunal Oral en lo Criminal número 2 intervino en este proceso judicial. Teniendo en cuenta esa misma situación, el magistrado consideró que la sanción impuesta al encausado debía ser a cumplir, “por cuanto la presente no se trata de primera condena a pena de prisión”.

Un “escruche”

Según lo que quedara probado en este juicio abreviado, Bosso Toledo cometió un robo bajo la modalidad “escruche” en una casa situada en cercanías al Parque Municipal “Domingo Faustino Sarmiento” de esta ciudad.

En esa vivienda, ubicada en Burgos entre Falucho y Miñana, los elementos reunidos en la Instrucción Penal Preparatoria sirvieron para dar por demostrado en este proceso judicial que el 16 de marzo de 2015, aprovechando que no había nadie, el encausado cometió el ilícito entre las 7.30 y las 12.30 horas de ese día.

“Previo escalar un paredón de dos metros de alto y forzar con un destornillador la celosía de la ventana de la morada, provocando la rotura de la madera y la torcedura de la traba de la abertura antes mencionada, ingresó al interior de la vivienda y se apoderó ilegítimamente de una notebook, una consola de video juego Play Station 2, una potencia de sonido, un celular marca Samsung, un par de zapatillas marca Adidas, un par de sandalias, dos mochilas, una plancha de cabello, una cámara de fotografías marca Nikon y un estéreo color negro de camioneta”, señaló el juez en el fallo con relación a las características que tuvo el robo y a los elementos de los que el autor del ilícito se apoderó.

La propietaria de la vivienda, una mujer llamada Viviana Paola Provenzano, se convirtió en la damnificada por el robo y en la misma que después radicó en sede policial una denuncia por lo sucedido, presentación que dio lugar al inicio de esa investigación penal convertida días atrás en el juicio donde Bosso Toledo fue condenado como el autor del hecho.

“La fuerza en las cosas se encuentra acreditada a través de la declaración de la víctima, que constató que habían accedido al interior de la morada previo violentar los postigos de una ventana”, abertura que -según lo que un perito señaló-  fue forzada en la parte inferior derecha de la celosía.

“El escalamiento -agregó el juez del TOC 2- se encuentra probado mediante la inspección ocular y croquis ilustrativo donde se corrobora que la morada se encuentra cercada por un paredón de dos metros de alto, elementos que acreditan la agravante que se le imputa al encartado de autos”.

Según el Dr. Pagliere (h) señaló en la resolución, la autoría de Bosso Toledo en este robo quedó demostrada “mediante el indicio” surgido de una pericia de cotejo de ADN.

Ese estudio, teniendo en cuenta un levantamiento de rastros que se realizara en la vivienda donde el hecho se produjo, había sido realizado en la Asesoría Pericial con sede en La Plata. Y la perito que lo llevó a cabo concluyó que “no se puede excluir a José Augusto Bosso Toledo como generador del material detectado en el hisopo, es decir en la muestra obtenida en el destornillador utilizado por la persona que cometió el hecho denunciado en autos para forzar, romper y abrir la ventana de la vivienda y así poder ingresar a su interior y apoderarse de los objetos que allí había”.

Ese destornillador fue encontrado cuando, una vez denunciado el ilícito,  efectivos de la Policía Científica concurrieron al lugar. Concretamente, los policías lo hallaron al costado de la ventana por la que el autor de este hecho ingresó a la casa aquella mañana del 16 de marzo de 2015, aprovechando que en ese entonces en la propiedad no había nadie.

Otro “indicio vinculante” de la autoría del encausado en el hecho estuvo relacionado a que -según citó el juez en el fallo- un policía que investigó el robo pudo confirmar que Bosso Toledo había sido visto “en las cercanías” de la vivienda el día de ocurrido el ilícito, cuando se movilizaba en una bicicleta playera.

El dato

Las características del hecho, la calificación otorgada al mismo y el acuerdo de pena celebrado entre las partes -“por el que el suscripto no puede imponer una pena superior a la solicitada por el Fiscal, en virtud de lo establecido por el Artículo 399 del Código Procesal Penal”, aclaró el juez Pagliere (h) en el fallo- derivaron en que el encausado fuera condenado por este robo a esos ya referidos tres años de prisión. Dicha sanción había sido acordada por las partes en la previa a que el representante del Ministerio Público Fiscal solicitara la realización de este juicio abreviado.

¡Deja un Comentario!

1 Comment

  1. car10

    abril 8, 2017 at 5:54 pm

    La segunda ves q roba y preso jajaj hay q matarlo hdp q hay q esperar q salga de nuevo y robando mate a alguien rata imunda debería ocurrir un “accidente” en la cárcel y chau y hdp menos para alimentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *