FALLO DE UN JUICIO ORAL

Condenados por incendiar una casa

A los encausados, un marplatense y un tapalquense, les impusieron respectivas penas de prisión de cuatro años y seis meses y de cuatro años y tres meses. El 15 de diciembre de 2013, después de que un hombre había sido asesinado, fueron a la casa del homicida, en el Barrio San Francisco de Asís de esta ciudad, e intentaron hacer justicia por mano propia, en medio de graves incidentes sucedidos aquel día.

Policías custodiando la casa donde el incendio ocurrió, tras un crimen que en diciembre de 2013 se produjo en Azul.
NACHO CORREA/ARCHIVO/EL TIEMPO

Un marplantese y un tapalquense fueron condenados en un juicio a respectivas penas de cuatro años y seis meses de prisión y de cuatro años y tres meses de prisión, al ser considerados coautores del incendio intencional de una vivienda en el Barrio San Francisco de Asís de esta ciudad.

El hecho que fuera materia de este debate se produjo en diciembre de 2013, cuando vecinos intentaron hacer justicia por mano propia con el autor de un asesinato que en esa zona de la ciudad había sucedido instantes antes.

Fuentes judiciales identificaron ayer a los condenados en lo que fue este juicio, desarrollado días atrás en el Tribunal Oral en lo Criminal número 2 de Azul, como Luciano Eduardo Saizar -un empleado nacido en Mar del Plata que tiene 30 años- y Federico Alejandro Gallardo -un albañil oriundo de Tapalqué y de 27 años-, los cuales figuran con últimos domicilios en Azul.

El juez Gustavo Abudarham, que en forma unipersonal intervino en este proceso, halló a ambos coautores del delito de incendio con peligro para los bienes, según se mencionó en la resolución.

La falta de antecedentes condenatorios que registra Gallardo fue valorada como atenuante a la pena que le fuera impuesta en este proceso.

En tanto, con relación a Saizar el juez que intervino en este debate sólo valoró una circunstancia, de carácter agravante, a la pena que le dictó: “los antecedentes condenatorios que registra”.

El incendio

El hecho tratado en este juicio oral que se llevó a cabo en el Palacio de Justicia local se relaciona con lo sucedido en el Barrio San Francisco de Asís de esta ciudad en las primeras horas del 15 de diciembre de 2013.

Según lo que quedó probado, ese día -cuando era alrededor de la hora dos y después de que en el barrio había sido asesinado un hombre- varias personas se hicieron presentes en la casa del autor del crimen con intenciones de hacer justicia por mano propia.

Entre ellas estaban Gallardo y Saizar, quienes al concurrir a la vivienda donde por ese entonces se domiciliaba el hombre que a balazos había matado a un conocido de ambos -una propiedad ubicado en Miñana y Calle 98- provocaron ese siniestro por el que ahora los dos fueron condenados.

Para eso -escribió el juez Abudarham en el fallo- arrojaron “al menos dos botellas con nafta en el interior de la morada”, provocando de esa manera “un incendio parcial sobre dicha vivienda”.

La madre del autor del asesinato ocurrido horas antes aquel día resultó la damnificada por el siniestro. Llamada María Delia Contreras, en ese entonces “se encontraba en el interior de la casa junto a su nieta”.

Según el juez sostuvo, la conducta desplegada por ambos encausados al provocar ese incendio -en medio de otros incidentes que habían derivado en que un policía resultara herido en un ojo- generó “un peligro común para los bienes allí existentes, así como peligro para las personas”.

“Indicio de motivación”

Además de los testimonios escuchados en el debate, el juez mencionó que existió en el hecho un “indicio de motivación”, teniendo en cuenta que “ambos imputados eran amigos de quien en vida fuera Silvano Contreras, fallecido la misma noche en que produjo el incendio a raíz de un incidente que mantuvo con Juan Alberto Sañico, apodado ‘Lovaco’, quién vivía en el domicilio siniestrado como lo afirmara su progenitora María Delia Contreras”.

“A modo de conclusión -escribió el juez Abudarham en el fallo- la directa imputación que los testigos mencionados precedentemente le dirigen Luciano Saizar y a Federico Gallardo, a quienes no sólo los ubican en las inmediaciones del domicilio incendiado sino -además- portando botellas con líquidos inflamables y arrojar dichos elementos hacia el domicilio de María Delia Contreras; sumado a que existían motivos para que ambos imputados adoptaran una actitud agresiva debido a que momentos antes el hijo de la propietaria, Juan Alberto Sañico o ‘Lovaco’ había dado muerte a un amigo común (Silvano Contreras) configuran un plexo probatorio plural y homogéneo que conduce directa y lógicamente a vincular a Luciano Saizar y Federico Gallardo como coautores del hecho que se les imputa”, ese incendio por el que fueron condenados  las penas ya referidas.

El dato

En el mismo juicio, fue declarada en principio “prescripta la acción penal nacida contra el imputado Federico Gallardo” en una causa acumulada también tratada en este proceso. Un sumario donde había sido acusado de los delitos de “amenazas simples y daños”.

LA CALIFICACIÓN

Con relación a la calificación penal de lo sucedido, el juez Gustavo Abudarham escribió en el fallo: “En el caso no se ha logrado demostrar que mediara un peligro de muerte para las personas. Ninguno de los testigos que declararon en el juicio, incluida la propia víctima María Delia Contreras,  refirió que el incendio provocado en domicilio de la calle Miñana y 98 de Azul tuviera entidad suficiente como para causar un peligro de muerte a ella u otros ocupantes de la vivienda”.

“Sí concurrió un peligro para los bienes. Basta para sustentar tal afirmación que en empleo de botellas de vidrio conteniendo líquidos combustibles y con trapos o paños en las puntas arrojándolas hacia el interior de la vivienda configura una conducta con aptitud suficiente para genera un peligro para los bienes y que de hecho lograron dañarlos, pues esa circunstancia la han relatado los testigos, que hablaron de la ruptura de una ventana y el incendio de la misma, de una cortina y de un alero de un techo que tiene la casa, lo que demuestra que existió un peligro real, concreto y actual hacia los bienes de la casa siniestrada”, concluyó el magistrado integrante del TOC 2.

TESTIGOS

Una de las testigos que declaró en el debate refirió que los agresores concurrieron a la casa formando parte de un grupo de vecinos del barrio que ese día buscaban al hijo de Contreras para agredirlo, a causa del crimen que había cometido instantes antes.

También, que cuando se hicieron presentes en la vivienda llevaban “botellas de Gancia de color verde con trapos en las puntas. Tiraron cuatro botellas; una pegó en el techo y agarró fuego; las otras fueron hacia el patio. Mi suegra -señaló esa mujer con relación a la dueña de la casa, la ya mencionada Contreras- intentó apagar el fuego con baldes”.

“A los imputados los vi pasar, gritaban y tiraban las botellas. Los bomberos llegaron enseguida; mi suegra seguía allí. El incendio agarró bastante. Logró apagarlo mi suegra. No recuerdo si cuando llegaron los bomberos el incendio ya estaba apagado”, refirió sobre lo que observó aquella madrugada del ya mencionado 15 de diciembre de 2013.

En el juicio declaró también María Delia Contreras, la propietaria de la vivienda y damnificada por lo que había sido aquel incendio.

“Esa noche llegué a casa, entré y al rato empecé a escuchar ladrillazos en el techo. Estaba con mi nieta y el bebé de ella”, recordó.

“Cuando escuché voces, salí a mirar y los vi a Saizar y a Gallardo cada uno con una botella en la mano. Golpearon una ventana para romper los vidrios y tiraron botellas con nafta. Una tercera botella es la que prendió fuego el techo”. Y agregó: “En esa casa vivía mi hijo ‘Lovaco’, que había tenido un problema con un tal Torrilla”, tal el apellido de la víctima de ese homicidio que había ocurrido instantes antes.

“Todo el incidente fue alrededor de las dos de la mañana; escuché ruidos y al abrir la puerta lo veo a ‘Chirola’ Saizar y a Gallardo”, a quienes señaló en la sala de debates.

“Estaban muy exaltados. Yo ví sólo a ellos dos con botellas verdes en la mano con algo blanco en la punta, una mecha o trapo. Abro la puerta y siento el ruido de botellas rotas. Tiraron tres. Una explotó en el techo y se prendió fuego el alero de la casa; a la ventana que da a la calle le pegaron una patada y después se prendió fuego”.

“Los bomberos tardaron diez minutos en venir. Las llamas estaban altas. Cuando llegaron sacaron una garrafa afuera para prevenir. Yo esa noche estaba en la casa de mi pareja y volví a mi casa cuando mi hija me llamó avisándome lo que había pasado con el homicidio. Cuando llego, a mi hijo ya se lo había llevado la Policía. Él se entregó”, declaró también.

DOS TIROS Y CATORCE AÑOS DE PRISIÓN

El autor del crimen, después de que fuera detenido. La casa donde vivía, luego de ocurrido el hecho, había sido incendiada.
ARCHIVO/EL TIEMPO

 

Las condenas para Luciano Eduardo Saizar y Federico Alejandro Gallardo en ese juicio oral desarrollado días atrás por haber incendiado una casa en el San Francisco, el 15 de diciembre de 2013, fue una de las consecuencias que provocó que ese mismo día un amigo de ambos fuera asesinado en ese barrio.

En noviembre de 2015 el autor de ese homicidio había firmado un juicio abreviado donde después terminó siendo condenado a catorce años de prisión a cumplir, pena que en la actualidad todavía lo tiene preso.

Según lo que había quedado demostrado a través de ese proceso abreviado que hace dos años se tramitara en el Tribunal Oral en lo Criminal número 2 y contara con la intervención de la jueza Alejandra Raverta, el homicida se llama Juan Alberto “Lovaco” Sañico Contreras, un albañil que tiene actualmente 38 años.

En los primeros minutos del día ya referido se produjo el asesinato. Tuvo como escenario el exterior de una vivienda que está en Miñana entre Calle 98 y 99.

En ese lugar, según quedara probado, el encausado dio muerte a Silvano Horacio Contreras, que era su primo y tenía 35 años de edad.

Lo hizo -escribió la jueza Raverta en el fallo- “mediante dos disparos contra su persona de un arma de fuego, los que impactaron en su tórax, produciéndole un shock hipovolémico que le produjo su inmediata muerte”.

El arma de fuego utilizada para cometer el crimen nunca fue encontrada. Se supo que era un revólver calibre 32 de color cromado.

A tres metros de distancia

“Yo veo cuando mi hermano cae. ‘Lovaco’ estaba a tres metros de distancia de mi hermano cuando le tiró. Después lo alzamos pero ya estaba muerto, se ahogaba con la sangre”, había contado uno de los hermanos de la víctima en la Instrucción Penal Preparatoria de la causa penal que se iniciara por lo sucedido.

Según ese testigo, el homicida se guardó el arma de fuego y se dio a la fuga después de efectuar esos dos disparos contra la víctima. “En la cintura se la guardó. Dicen que esa arma se la dio el padre a ‘Lovaco’, era un 32 cromado”, afirmó también.

La jueza escribió en el fallo que el homicidio tuvo dos secuencias. “En un primer momento hubo una discusión verbal y luego Sañico fue hasta su casa, tomó un arma, regresó y arremetió contra la víctima, causándole la muerte”.

Instantes más tarde a registrado el asesinato, ese mismo día Sañico Contreras fue detenido. Además, se generaron esos incidentes ya referidos y la casa donde vivía con su mamá fue incendiada. También, a un policía lo hirieron en un ojo, cuando vecinos se enfrentaron con los efectivos de seguridad que se habían hecho presentes en el barrio.

Sañico Contreras fue hallado en ese juicio abreviado donde resultó condenado a catorce años de prisión de efectivo cumplimiento autor penalmente responsable del delito de homicidio, se mencionó en el fallo.

Y como registraba antecedentes penales computables, en aquella resolución de primera instancia fue declarado “reincidente”.

Además, la actual titular del TOC 2 valoró para el encausado, como agravantes a esa pena que le impuso, las siguientes circunstancias: “La corta edad de la víctima, el haber empleado un arma de fuego para cometerlo y los antecedentes penales que registra”.

 

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