DESPUÉS DE QUE UN JURADO POPULAR LA DECLARÓ “CULPABLE”

Condenaron a quince años de prisión a una mujer que mató a su concubino

El hecho materia de este proceso ocurrió en septiembre de 2015 en un campo que está en el Partido de Benito Juárez. Tras dispararle con una carabina en el cuello a su pareja mientras dormía, la encausada alteró la escena del crimen para que no la descubrieran. Pero una de sus hijas se quebró y contó lo que realmente había pasado. Fue hallada autora penalmente responsable de un “homicidio calificado por el vínculo mediando circunstancias extraordinarias de atenuación”.

 

Un juicio con jurados llevado a cabo en los Tribunales de Azul finalizó con la declaración de culpabilidad y el dictado de una posterior condena a quince años de prisión para una mujer que en un campo ubicado en el Partido de Benito Juárez había asesinado de un disparo a su concubino, hecho que se produjo en septiembre de 2015, informaron ayer fuentes judiciales.

La mujer condenada en esta primera instancia había declarado que su pareja fue atacada por delincuentes en ese establecimiento rural donde ambos vivían con sus hijos.

Pero conforme avanzaba la investigación que por el hecho llevó adelante desde la UFI 2 de Azul la fiscal Laura Margaretic, esa versión quedó desvirtuada. Entre otras cosas, luego de que una hija de la pareja se quebró y relató cómo su madre había llevado a cabo el crimen.

De esa manera, once días después a ocurrido el homicidio la Policía detuvo a la mujer como la presunta autora del hecho. La misma a la que días atrás un jurado declaró “culpable” y el juez que intervino en ese debate después condenó a los ya mencionados quince años de prisión.

Cuando se hizo efectiva la medida cautelar en septiembre de 2015, los investigadores ya contaban con datos que indicaban que la mujer había matado a su concubino mientras el hombre dormía, al efectuarle un disparo en el cuello con una carabina.

También fue posible establecer que luego de asesinarlo trasladó al cadáver hasta las afueras de la casa y que limpió la escena del crimen, con la finalidad de sostener una coartada vinculada a que el hombre había sido atacado por delincuentes que ingresaron con fines de robo al establecimiento rural escenario de este hecho, una versión que luego quedó desvirtuada por los ya mencionados dichos de una hija de la pareja.

Durante el debate Graciela Durán, la Defensora Oficial de la encausada, había solicitado a los doce ciudadanos que integraron el jurado que declararan a la mujer “no culpable”, al sostener que padece un trastorno de personalidad que la hacía inimputable.

Pero el jurado no dio lugar a ese pedido, aunque consideraron que las circunstancias que rodearon al hecho sirvieron para declarar a la mujer “culpable” de un homicidio calificado por el vínculo mediando circunstancias extraordinarias de atenuación.

Eso derivó en que el viernes 14 de julio que pasó un juez la condenara a los ya referidos quince años de prisión, dando lugar así al pedido que -durante la audiencia de cesura del proceso- había formulado Laura Margaretic, la misma funcionaria judicial que instruyó esta causa penal y que después representó al Ministerio Público Fiscal en el debate.

En principio, la encausada había llegado al juicio acusada de un “homicidio agravado por el vínculo”, delito que incluye -a modo de pena- la prisión perpetua.

Pero el cambio de calificación que hizo el jurado popular con relación a este crimen derivó en que a la mujer después un juez le impusiera una pena inferior a la que contempla el ilícito que se le atribuyó cuando fue detenida y procesada.

El homicidio y el debate

Gustavo Abudarham, actual integrante del Tribunal Oral en lo Criminal número 2 de Azul, intervino en lo que fue este juicio con jurados.

Los hechos que fueron materia de este proceso se remontan a lo ocurrido entre la noche del seis de septiembre de 2015 y las primeras horas del día siguiente. Y las estipulaciones probatorias incorporadas al juicio señalaban que la mujer -identificada por voceros judiciales como Nélida Beatriz Burgos, un ama de casa oriunda de Benito Juárez que tiene 55 años- mató a su concubino de un disparo con una carabina calibre 22.

La víctima tenía 58 años. Se llamaba Mario Rubén Madrid. Y el balazo que recibió, mientras estaba durmiendo, impactó en la parte superior de su cuello.

Un establecimiento rural llamado “Palo Verde”, situado en la localidad de Tedín Uriburu, en el Partido de Benito Juárez, fue el lugar donde este homicidio se produjo.

El pasado 12 de julio el jurado popular había declarado a Burgos “culpable” del homicidio, aunque considerando que cometió el hecho “mediando circunstancias extraordinarias de atenuación”.

En su alegato, la Fiscal había sostenido que Burgos alteró la escena del crimen para ocultar el homicidio, al señalar en principio que su concubino fue atacado por delincuentes que ingresaron al establecimiento rural con fines de robo.

Volviendo a lo sostenido por el jurado popular, Burgos mató a su concubino mediando esas ya referidas “circunstancias extraordinarias de atenuación”, que en este caso concreto indicaban que entre ambos “ya no existía ese particular respeto que debe estar presente en la relación de pareja”, según se mencionó en el fallo.

“Nosotros, el jurado, encontramos a la acusada Nélida Beatriz Burgos culpable en el hecho en que fue acusada de matar a Mario Rubén Madrid mediando circunstancias extraordinarias de atenuación, que permiten sostener que, en el caso concreto, entre Burgos y Madrid ya no existía ese particular respeto que debe estar presente en la relación de pareja, en un total de 12 votos afirmativos”, sostuvo el presidente del jurado al leer el veredicto de este juicio en la sala de la Cámara Penal que está en el tercer piso de Tribunales.

Después, cuando el juez Abudarham le dictó esos ya mencionados quince años de prisión a la encausada, valoró varias circunstancias agravantes a la sanción que le impuso.

En ese contexto, mencionó el hecho de “haber provocado la muerte de Mario Rubén Madrid mediante el empleo de un arma de fuego”. También, que cometió el homicidio “aprovechando el momento en que la víctima se encontraba acostado y dormido”, es decir, en “estado de indefensión”.

El juez del TOC 2 hizo alusión, además, a que después de cometido el asesinato manipuló a una de sus hijas -que para cuando el hecho se produjo tenía 17 años-, a quien obligó “a dar una versión falsa acerca de lo acontecido a fin de lograr su impunidad”; y que alteró la escena del crimen, “tratando de borrar rastros y evidencias para desviar y dificultar la investigación” y “simulando que la muerte de Madrid era el resultado de un accidente”.

 El dato

Nélida Beatriz Burgos está presa en la Unidad 52, la cárcel de mujeres del Servicio Penitenciario Bonaerense ubicada en Azul. Voceros judiciales señalaron a EL TIEMPO que su Defensora Oficial tiene previsto recurrir el fallo ante Casación. En un juicio con jurados la única parte habilitada para apelar una resolución es la Defensa.

UNA FALSA VERSIÓN DE LA ENCAUSADA QUE DURÓ ONCE DÍAS, HASTA QUE SU HIJA SE QUEBRÓ Y CONTÓ LA VERDAD

La fiscal Laura Margaretic. La titular de la UFI 2 departamental instruyó la causa penal relacionada con este homicidio y también representó al Ministerio Público Fiscal en el juicio con jurados que por el caso se hizo. Ante la funcionaria judicial, una de las hijas de la pareja confesó que había sido su mamá la que mató a su papá en ese campo donde la familia vivía. NICOLÁS MURCIA/ARCHIVO/EL TIEMPO

Once días después a que Nélida Beatriz Burgos matara de un disparo a su concubino en ese campo en cercanías a Tedín Uriburu donde ambos vivían, la mujer condenada días atrás por ese crimen a quince años de prisión quedó formalmente acusada de ser la autora del hecho y la detuvieron.

Hasta ese momento, en el marco de la investigación por lo sucedido que llevara adelante la fiscal Laura Margaretic desde la UFI 2 de Azul, se tenía como la principal versión en torno a lo que había pasado a la que Burgos dio cuando denunció en sede policial la muerte de su concubino Mario Rubén Madrid.

Según sus dichos, entre la noche del 6 de septiembre y las primeras horas del día siguiente de aquel año 2015 todos los integrantes de la familia estaban durmiendo en el establecimiento rural cuando su pareja escuchó ruidos en el exterior de la casa.

Creyendo que podía haber intrusos en el campo, el hombre salió afuera armado con una carabina calibre 22.

En su testimonio, la mujer había dicho que instantes después escuchó una detonación y que al salir para ver qué pasaba encontró muerto a su concubino de un disparo en el cuello.

Cuando policías se hicieron presentes en el establecimiento rural, se inició un sumario penal en principio caratulado como “averiguación de causales de muerte”.

Teniendo en cuenta esos falsos dichos de la ahora declarada autora del crimen, la investigación en principio apuntó al ingreso de ladrones al campo. También, a la posibilidad de que Madrid haya muerto al dispararse de manera accidental o intencional con la carabina.

Una hija que confesó

Pero la autopsia al cadáver comenzó a plantear las primeras dudas en torno a lo ocurrido. Y esos interrogantes se potenciaron con nuevas averiguaciones que los investigadores iban haciendo.

La prueba del luminol -una técnica que permite encontrar rastros de sangre aún luego de haber sido lavados- sirvieron para que peritos descubrieran manchas hemáticas en la pared, en la cama, en las sábanas y en el baño de esa casa del campo donde la pareja vivía con sus hijos.

Una de las hijas, que para ese entonces tenía 17 años, once días después a ocurrido el crimen se quebró y confesó lo que en realidad había pasado.

Ante la fiscal Margaretic, la adolescente contó que fue su mamá quien mató a su padre mientras dormía. También, que después arrastró el cadáver hasta el exterior de la casa; que borró sus huellas dactilares de la carabina con la que le había disparado; y que intentó eliminar todo rastro de sangre que fue quedando en cada uno de los lugares y elementos anteriormente referidos.

En ese entonces, la chica había dicho que sus padres mantenían una muy mala relación, que estaban separados de hecho y que dormían en distintas camas.

Al respecto, en el juicio la Defensora Oficial de Burgos sostuvo que la mujer sufrió durante su concubinato un “largo período de padecimiento”.

Si bien el jurado popular no da los fundamentos de las conclusiones a las que arriba en un veredicto, ese “padecimiento” que mencionó la funcionaria judicial Graciela Durán se tradujo en que el hecho sea calificado como un homicidio calificado por el vínculo mediando circunstancias extraordinarias de atenuación.

IMPUTABLE 

En su alegato, la defensora Oficial Graciela Durán había pedido que declararan “no culpable” a Nélida Beatriz Burgos, ya que sostenía que cuando le disparó a su concubino había actuado “mediando insuficiencia de sus facultades mentales” o a través de una “alteración morbosa de las mismas”.

Pero el jurado no consideró inimputable a la mujer. Y después, al respecto, en el fallo el juez Abudarham mencionó que “los trastornos cognitivos y patología borderline que la Defensa sostuvo padecía su pupila procesal no resultaron debidamente probados en el juicio”.

En ese sentido, el magistrado del TOC 2 tuvo en cuenta lo que una médica psiquiatra integrante de la Asesoría Pericial departamental declaró durante el juicio, al señalar que “no advirtió la presencia de tales afecciones durante las pericias de la especialidad a las que fue sometida Nélida Beatriz Burgos”.

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