CONDENARON A SIETE AÑOS DE PRISIÓN AL “PARTÍCIPE NECESARIO” DE UN ROBO

Alejandra Raverta, la jueza del Tribunal 2 que intervino en este debate.

ARCHIVO/EL TIEMPO
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Alejandra Raverta, la jueza del Tribunal 2 que intervino en este debate. ARCHIVO/EL TIEMPO

Un comerciante rosarino fue condenado a siete años de prisión en un juicio realizado días atrás en un Tribunal local, al ser considerado “partícipe necesario” de un robo de maquinarias que en junio de 2012 se produjo en un campo del Partido de Azul.

Durante el hecho, el puestero del establecimiento rural y su esposa habían resultado víctimas del accionar de los delincuentes, según lo mencionado en el fallo relacionado con este juicio que se llevó a cabo en el Tribunal Oral en lo Criminal número 2.

El hombre condenado en esta primera instancia fue identificado por voceros judiciales como Manuel Carbone, oriundo de la ciudad de Rosario y de 69 años.

La jueza Alejandra Raverta -quien en forma unipersonal intervino en este proceso- consideró al encausado “partícipe necesario” penalmente responsable del delito de robo agravado por cometerse en despoblado y en banda, en concurso real con privación ilegal de la libertad.

En ese contexto, en el fallo la magistrada concluyó que el hombre fue quien, después de ocurrido el ilícito y una vez que la maquinaria robada fue trasladada a la provincia de Santa Fe, en la ciudad de Rosario realizó “un auxilio sin el cual el hecho no habría podido cometerse, al contratar transportistas y predios para guardar las máquinas que acababan de ser sustraídas del establecimiento rural”.

El episodio delictivo tratado en este juicio había ocurrido en horas de la mañana del 24 de junio de 2012.

Aquel día, sos sujetos que andaban en un auto irrumpieron en el establecimiento rural ‘Santo Domingo’, sito en el cuartel XV de Azul, propiedad de la firma ‘Moscardi & Mariño e hijos’”.

Armados, en el lugar intimidaron al puestero, llamado Alejandro Gabino Grosso, y a su mujer, Susana Mabel Balda.

Después, llevaron a ambos al interior de la casa y los ataron de pies y manos, privándolos así de la libertad “por más de cinco horas”.

Instantes más tarde, al menos cuatro personas más se hicieron presentes en el campo y les sustrajeron dinero y diferentes elementos de valor a los puesteros.

Esos sujetos fueron los mismos que también “se apoderaron de diversas maquinarias y herramientas propias de la actividad rural pertenecientes a la firma damnificada”, las cuales trasladaron en dos camiones.

Policías de la DDI Azul que trabajaron en la investigación del robo fueron quienes meses después hallaron algunas de las maquinarias robadas en Rosario.

Allanamientos mediante, los efectivos de seguridad recuperaron un tractor, una embolsadora y un taller móvil en esa ciudad de la provincia de Santa Fe.

También, se comprobó que las demás maquinarias sustraídas en ese campo -ubicado a unos 15 kilómetros de Ariel y al que se accede desde la Ruta 51- ya habían sido vendidas.

Al momento de evaluar el rol del encausado en el robo cometido por los demás sujetos que nunca pudieron ser hallados, en el fallo del juicio la Dra. Raverta concluyó que “para perpetrar tal ilícito los coautores contaron con la participación necesaria del aquí imputado”.

En ese contexto, la funcionaria judicial del TOC 2 sostuvo que el encausado “contrató el transporte, a fin de trasladar parte de las maquinarias -objeto del ilícito- a la ciudad de Rosario, en donde alquiló predios en los cuales las mismas fueron depositadas hasta el momento de su venta”.

En otro tramo de la resolución, agregó: “Puedo concluir que quien viene imputado ha realizado un auxilio sin el cual el hecho no habría podido cometerse, al contratar transportistas y predios para guardar las máquinas que acababan de ser sustraídas del establecimiento rural ‘Santo Domingo’, por lo que resulta partícipe necesario del delito de robo agravado en despoblado y en banda y privación ilegal de la libertad”.

“Ha sido el imputado quien ha prestado un auxilio sin el cual el hecho no habría podido cometerse, al contratar a (una persona) para el traslado de parte de las maquinarias sustraídas desde el campo de Moscardi hasta Rosario y guiarlo para llegar al mismo y, a su vez, al contratar predios en esta última ciudad para guardar las maquinarias hasta el momento de su venta”, afirmó también, teniendo en cuenta para eso los dichos de testigos escuchados en lo que fue este juicio.

“Este aporte esencial que efectúa el imputado para la comisión del hecho impide enrostrarle la figura del ‘encubrimiento por receptación dolosa’ que pretende la Defensa”, agregó la jueza del TOC 2.

A modo de agravantes, “el alto valor de lo sustraído y la compleja logística que se realizó para perpetrar el hecho, ya que se debió contar con automóviles, transportes y predios para poder trasladar las maquinarias sustraídas y poder guardarlas hasta su posterior venta”, fueron consideradas en el juicio circunstancias potenciadoras de la sanción impuesta al encausado.

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