FALLO DE UN JUICIO ABREVIADO

Condenaron a tres años de prisión a un azuleño por un asalto en una rotisería

 

La pena, de efectivo cumplimiento, fue el resultado de un proceso judicial que días atrás se tramitó en un Tribunal de esta ciudad. En mayo de 2014, quedó probado que el encausado -que tiene 24 años- cometió un robo en un negocio que está en Burgos y Guido Spano. Mientras un cómplice lo aguardaba en una moto, el joven ingresó al comercio portando un arma de fuego y se apoderó de unos cuatro mil pesos en efectivo.

 

Un juicio abreviado tramitado en un Tribunal de esta ciudad había finalizado con la condena para un joven a una pena de tres años de prisión de efectivo cumplimiento, después de que en ese proceso fue hallado autor de un robo a mano armada que en mayo de 2014 se produjo en un comercio local.

El encausado fue identificado por voceros judiciales como Timoteo Roberto Andrés Farías, un changarín de 24 años oriundo de esta ciudad, a quien por lo sucedido lo condenaron por el delito robo agravado por el uso de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no ha podido acreditarse.

Fuentes judiciales señalaron que el juicio abreviado se había tramitado antes de la Feria de Invierno en el Tribunal Oral en lo Criminal número 1 y que en el mismo había intervenido el juez Martín Céspedes.

A mano armada

El hecho materia de lo que fue este proceso judicial sucedió al 31 de mayo de 2014, cuando en horas de la noche de ese día dos sujetos que se movilizaban en una motocicleta y estaban armados llevaron a cabo el ilícito en una rotisería que está en una de las esquinas de las calles Burgos y Guido Spano de esta ciudad.

De acuerdo con lo investigado y referido en el fallo de este proceso abreviado, era aproximadamente la hora 23 del día mencionado cuando Farías y “otro sujeto de sexo masculino aún no identificado” se dirigieron con fines de robo al local de venta de comidas.

Víctimas del robo resultaron los propietarios del comercio, llamados Luciana Belén Tapia y Guillermo Daniel Arias.

Mientras que uno de los asaltantes aguardó el desenlace del robo en la moto en la que se movilizaba junto con su cómplice, el otro -que resultó ser Farías- ingresó al lugar con su rostro parcialmente tapado y portando un arma de fuego cuya aptitud para el disparo nunca pudo ser demostrada.

Ese arma de fuego resultó ser un revólver con el que, en principio, le apuntó a la mujer, a quien le exigió la entrega de dinero.

Aquella noche, los autores de este robo se apoderaron ilegítimamente de unos cuatro mil pesos en efectivo con los que huyeron, después de que Tapia fuera encerrada en el baño del local y que el otro propietario del comercio fue obligado por uno de los autores de este hecho a dirigirse a la caja registradora, de donde tomó el dinero que después se llevó el ladrón.

Una vez consumado el robo, quedó demostrado en el proceso que Farías se retiró del local en la moto en la que lo aguardaba su cómplice, huyendo en el vehículo por Guido Spano, en contramano hasta Colón, desde donde ambos giraron en el vehículo en dirección hacia el Balneario.

El conductor de la motocicleta, mientras aguardaba el desenlace del robo, protagonizó un incidente con la pareja de la dueña del local, quien aguardaba afuera en un auto a que la joven cerrara el negocio.

Llamado Juan Ariel Camaranza, mientras esperaba en el auto a su mujer observó a los dos autores del robo llegar al lugar en la moto.

Cuando intentó bajarse del rodado, al ver cómo el sujeto que ingresó al local pasaba hacia la parte de atrás del mostrador para llevar a cabo el ilícito, el cómplice de Farías, es decir, el que guiaba la moto, le exhibió un arma de fuego con la que intentó sustraerle el auto, por lo que se dio a la fuga para evitar que le robaran el vehículo.

En Burgos y Guido Spano, el auto que Camaranza guiaba rozó a otro. Y al bajar del rodado, le pidió al conductor del otro vehículo que le prestara un teléfono para llamar a la Policía y así informar del asalto que en ese entonces se estaba produciendo en el local y del cual estaban siendo víctimas su pareja y el otro propietario del comercio.

Ya para cuando el hombre regresó al negocio en busca de su mujer, los autores del robo se habían dado a la fuga en la moto.

Ambos propietarios del comercio, posteriormente, identificaron a Farías como el mismo sujeto que ingresó al local a cometer el robo, cuando el condenado en este juicio abreviado había sido sometido a una rueda de identificación de personas en sede policial.

En esa rueda -escribió el juez Céspedes en el fallo con relación a lo señalado por las víctimas de este robo- “categóricamente identifican a Timoteo Roberto Andrés Farias como la persona que ingresara al comercio y, previo a exhibirles un arma de fuego, les exigiera la entrega de dinero de la recaudación y posteriormente se alejara con un botín cercano a los cuatro mil pesos”.

El dato

En este juicio abreviado habían intervenido la fiscal Neli Rosas y la defensora Oficial Adriana Hernández. La pena que Farías recibió fue la misma que las partes habían acordado antes de que la acusación solicitara la realización de este proceso, sin que se computaran para el encausado circunstancias agravantes, atenuantes ni eximentes.

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