FALLO DE UN JUICIO ORAL

Condenaron a un chapista por un intento de estupro

Un motel que está en la Ruta 3, el lugar donde el hecho materia de este juicio ocurrió y tuvo como víctima a una menor de edad.
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Un motel que está en la Ruta 3, el lugar donde el hecho materia de este juicio ocurrió y tuvo como víctima a una menor de edad.

Un juez le impuso una pena de un año y medio de prisión de efectivo cumplimiento. La víctima, una adolescente que tenía 15 años al momento del hecho, es hija de la mujer con la que el encausado convivía en julio de 2015, cuando había llevado a la menor a un motel para mantener relaciones sexuales.

Un juicio oral en un Tribunal local derivó en la condena para un chapista azuleño a una pena de un año y seis meses de prisión de cumplimiento efectivo, después de que en ese debate quedara demostrado que había llevado a un motel para mantener relaciones sexuales a la hija, menor de edad, de quien años atrás era su concubina.

El debate se realizó en el Tribunal Oral en lo Criminal número 2 que tiene sede en el Palacio de Justicia local, proceso que contó con la participación unipersonal de Carlos Pagliere (h).

El juez halló al imputado autor del delito de estupro simple en grado de tentativa por un hecho que, según quedara probado, había ocurrido el 26 de julio del año 2015 en esta ciudad.

Voceros del Tribunal Oral en lo Criminal número 2 identificaron ayer al azuleño que fue condenado como Hugo Sebastián Portillo, que actualmente tiene 38 años de edad y no está preso.

Las pruebas incorporadas por lectura al debate y las declaraciones escuchadas en el juicio sirvieron para que quedara probado que fue en “horas de la madrugada” del ya mencionado día cuando el chapista cometió ese ilícito por el que recientemente resultó condenado en esta primera instancia.

Según escribió el juez en el fallo, Portillo “intentó tener relaciones sexuales”  con la adolescente “aprovechando la inmadurez sexual de la misma, en razón de la mayoría de edad y su relación de preeminencia respecto de la víctima, de quince años de edad, hija de su concubina y con la cual se encontraba conviviendo en la vivienda junto a su grupo familiar desde que la menor tenía cinco años de edad”.

Para eso, indicó también Pagliere (h), “trasladó a la menor al motel sito en Ruta 3 a la altura del kilómetro 303 de esta ciudad de Azul, no logrando su cometido por la negativa de la víctima y su posterior fuga”.

Pruebas para una condena

Una de las pruebas más importantes para condenar al chapista fue la declaración que la menor hiciera, luego de denunciado ese hecho que la tuvo como víctima, en Cámara Gesell.

“En la video-grabación aludida se puede apreciar el testimonio de la menor con características de verosimilitud, por su fluidez, espontaneidad y coherencia, en la cual brinda detalles, explica la gestación del hecho, su estado de semi embriaguez, el ardid desplegado por Portillo, cómo fue llevada al hotel alojamiento sito en la Ruta 3, cómo ingresó en ropa interior en el jacuzzi de la habitación y cómo se asustó al darse cuenta dónde estaba y con quién, cuando su padrastro ingresó al jacuzzi también en ropa interior”, escribió en el fallo el juez.

Esa noche, Portillo y la menor habían coincidido en un pub, el lugar desde donde el hombre la llevó en un auto hasta el motel de la Ruta 3 situado en las afueras de esta ciudad.

Después de que la adolescente logró escapar del motel, inmediatamente le mandó un mensaje de texto con su teléfono móvil a sus amigas, “solicitando auxilio”. Y fue el propio Portillo quien en su auto terminó llevando a la menor hasta la casa de una de sus amigas.

Al día siguiente, luego de que el papá de la chica se enterara de lo que ocurrió, fue radicada la denuncia que dio lugar a que el chapista resultara condenado semanas atrás en este juicio.

“Respecto del conato de mantener relaciones sexuales con la menor víctima, tal circunstancia se desprende de la inequívoca conducta desplegada por el causante de proveerle alcohol y aprovechar su estado de ebriedad para llevarla a un motel o ‘telo’ sito en la ruta 3, al que concurren personas específicamente para mantener relaciones sexuales”, escribió el juez en otro tramo de la resolución.

“Si bien el imputado ha expresado a otras personas que llevó allí a la adolescente para mostrarle lo que era un motel de esas características, lo cierto es que tal excusa no resulta verosímil. En primer lugar, por ser notorio que no es un lugar para acudir a solas con una adolescente si no se tiene una ultrafinalidad sexual”, agregó Pagliere (h).

“Por otro lado -continuó describiendo el funcionario judicial sobre la conducta del chapista- una vez en el lugar hizo funcionar un jacuzzi e invitó a la menor a introducirse en ropa interior, para posteriormente introducirse él también en ropa interior. Tal conducta revela una intención de previa seducción a los fines de propiciar la relación sexual”.

“Que no haya habido tocamientos o invitaciones sexuales no obsta para tener por acreditado el fin de cometer el delito, ya que se desprende con toda claridad que si no llegó a tal instancia fue porque el avance del hecho se vio obstaculizado en el momento en que la menor se asustó por la situación en que se encontraba y se retiró raudamente de la habitación”, concluyó el juez sobre lo sucedido.

“En el presente caso la prueba demuestra que -la víctima- no fue quien tuvo la iniciativa en los sucesos. Fue el encausado quien procuró seducir a la menor y accederla carnalmente. Para ello, le convidó alcohol, entabló una conversación vinculada a los hoteles alojamiento y la llevó semi alcoholizada ‘a conocer uno’”.

“También se encuentra acreditada la relación de preeminencia de Portillo respecto de la víctima. Ante todo, en razón de la mayoría de edad del causante, pero principalmente porque desde que (la chica) era muy pequeña, el encausado entabló una relación de pareja con la madre -que inmediatamente se separó del chapista una vez que lo denunció por lo sucedido-, convivía con la menor y cumplía el rol de padre sustituto o padrastro”.

El dato

“El buen concepto” del encausado, surgido de un informe ambiental, se valoró como una atenuante a la condena impuesta. Y como una única agravante se tuvo en cuenta un antecedente penal computable que registra, lo que hace que sea a cumplir esta segunda condena que le impusieron.

A CUMPLIR

La sanción para Hugo Sebastián Portillo es de efectivo cumplimiento “por cuanto no se trata de la primera condena a pena de prisión, sino que existe una condena anterior firme de cumplimiento condicional”, escribió en el fallo el juez Carlos Pagliere (h).

Al respecto, el magistrado del TOC 2 explicó que “no resulta posible acordar la suspensión de la pena por segunda vez, por cuanto no ha transcurrido el lapso de diez años previsto en el Artículo 27 párrafo 2° del Código

Penal, siendo dolosos ambos delitos por los cuales el causante ha sido condenado”.

En tal sentido, en el fallo se mencionó que Portillo registra un antecedente penal que data de junio de 2006, cuando en el mismo Tribunal donde ahora volvió a ser juzgado por este intento de estupro había sido condenado por primera vez. En aquella ocasión, a “seis meses de prisión en suspenso” y como autor del delito de hurto agravado de mercadería transportada, en grado de tentativa.

Esa pena quedó firme el 12 de julio de 2006. Y teniendo en cuenta la fecha de aquella primera sentencia -28 de junio de 2006- y el día en que se produjo el hecho por el que fue juzgado y condenado ahora -26 de julio de 2015-, “se aprecia que no han transcurrido los diez años establecidos por la ley para poder conceder por segunda vez una pena de ejecución condicional”, señaló el juez Pagliere (h).

De todas maneras, voceros del TOC 2 consultados por este diario habían informado que actualmente el chapista no está preso, teniendo en cuenta que el fallo por el que fue condenado días atrás todavía no está firme y que seguramente iba a ser recurrido ante Casación por su Defensa.

 

 

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