Condenaron a un policía por dispararle a un joven que estaba orinando en la calle

Al efectivo de seguridad un juez le impuso una pena de tres años de prisión en suspenso y otra que lo inhabilita para ejercer cargos públicos por el plazo de seis años. El hecho materia de este debate había ocurrido en Azul en diciembre de 2014. En Belgrano y Moreno, el policía le disparó con una escopeta cargada con postas de goma a la víctima: un joven que resultó herido en uno de sus brazos.

Un sargento de la Policía bonaerense que desempeñaba funciones en la comisaría primera local fue condenado en un juicio oral por haberle disparado con su escopeta reglamentaria y herido en uno de sus brazos a un joven, hecho ocurrido en esta ciudad cuando la víctima estaba orinando en la vía pública.

Fuentes judiciales señalaron que por el caso se había llevado a cabo un debate en el Juzgado Correccional número 2 y que el policía condenado en esta primera instancia se llama Jorge Damián Blando, un azuleño que tiene 39 años.

Héctor Torrens, juez que intervino en este debate, halló al policía autor penalmente responsable de los delitos de vejaciones en acto de servicio en concurso ideal con lesiones leves doblemente agravadas por ser cometidas por funcionario público y mediante la utilización de un arma de fuego y con abuso de autoridad.

Eso implicó que fuera condenado a las siguientes penas: tres años de prisión de cumplimiento condicional y seis años de inhabilitación especial para ejercer cargos públicos.

Dada la pena de prisión en suspenso que le fuera impuesta, el policía tiene que -por el plazo de dos años- “fijar residencia, someterse al cuidado de la Delegación del Patronato de Liberados de la Provincia de Buenos Aires que corresponda a su domicilio real” y “cumplir con la prohibición de intentar contacto personal, bajo cualquier circunstancia o modalidad, con la víctima o su grupo familiar”.

Todas esas pautas de conducta debe respetarlas, “bajo apercibimiento de revocar la condicionalidad otorgada en caso de incumplimiento” de las mismas.

Fiscal de este juicio había sido Javier Barda, quien en su alegato solicitó las mismas penas para el policía que, finalmente, el juez que intervino en este debate le impuso.

Distinto había sido el enfoque del abogado del efectivo de seguridad, el defensor Oficial Diego Prado, quien había pedido que al efectivo de seguridad lo absolvieran al sostener, entre otros aspectos, que cuando le disparó e hirió al joven había realizado “un acto propio de sus funciones ante un accionar de desobediencia de quien fuera víctima y con el objeto de resguardar la integridad física de la funcionaria policial que lo acompañaba en el móvil”.

También, el Defensor Oficial argumentó -sin que su pretensión prosperara en esta primera instancia- que el policía debía ser absuelto por el beneficio de la duda.

Un escopetazo

Para el juez Torrens, los elementos incorporados al sumario penal iniciado por el caso, más los testimonios escuchados en el debate, sirvieron para dar por demostrado que el hecho materia de este proceso ocurrió en Azul el 6 de diciembre de 2014.

Aquel día, cuando era alrededor de la hora cuatro, “Jorge Damián Blando, revistiendo la calidad de funcionario policial -ostentando la jerarquía de Sargento en la Comisaría de Policía de Azul, Seccional Primera- y en pleno desempeño de un acto de servicio, se constituyó a bordo del móvil policial identificable orden número 50013 en cercanías de la intersección de las calles Belgrano y Moreno de la ciudad de Azul”.

En ese lugar, continuó señalando el titular del Juzgado Correccional 2, el policía “le infligió actos vejatorios sobre la persona de Luis Fernando Adam -quien se encontraba orinando en la vía pública en el lugar referido- menoscabando la dignidad humana del nombrado, al efectuar sin mediar palabra un disparo de munición con postas de goma utilizando el arma de fuego que portaba legítimamente dicho funcionario -una escopeta calibre 12, modelo Escort, de color negra con culata de polímero, número 168357-”.

Los perdigones que el joven recibió en uno de sus brazos a causa del disparo con una escopeta que le efectuara el policía derivaron en que resultara con “una excoriación de cuatro por seis centímetros, lacerada, rodeada de eritema y edema con área de necrosis en extremo superior y secreción de tipo melicérica en borde inferior a nivel del brazo izquierdo”, lesiones consideradas de “carácter leve”, según se mencionó también en el fallo.

Además, el juez sostuvo que el policía “sometió a la víctima a una situación humillante en su esfera psíquica e innecesaria, excediendo las potestades legales otorgadas al personal policial por la ejecución arbitraria de dicho acto, abusando así de las funciones inherentes a su cargo público”.

El mismo día de ocurrida esa situación, la víctima radicó una denuncia por lo sucedido y tuvo, además, que ser atendido en el Hospital Pintos a causa de esa lesión que presentaba en uno de sus brazos por el disparo con postas de goma efectuado con su arma de fuego reglamentaria por el policía condenado en este juicio.

El dato

Jorge Damián Blando, el policía condenado en este juicio, se encuentra actualmente desempeñando funciones. “No está desafectado de la fuerza, está trabajando en la Seccional Primera de Olavarría”, indicó ayer un vocero policial de la Jefatura Departamental Azul consultado por el caso.

“NO HABÍA NINGÚN MOTIVO VÁLIDO PARA QUE ACTUARA DEL MODO EN QUE LO HIZO”

Héctor Torrens, el juez que intervino en este debate.

Durante el juicio el imputado, Jorge Damián Blando, también había declarado, de la misma manera que lo hiciera en la instrucción de la causa penal.

Según su versión de lo sucedido, todo se inició cuando iba en un móvil policial junto a una compañera.

Al doblar en Belgrano -desde Moreno, hacia 25 de Mayo- “mi compañera ve una persona que está en la puerta de un almacén. Se baja ella y le da la voz de alto. Yo paro el móvil que manejaba y cuando bajo tenía la escopeta conmigo y veo que este sujeto la encara a ella con la moto haciendo gestos. Yo, sin poder saber qué intención tenía”.

Siempre de acuerdo con su versión, mientras su compañera la gritaba al joven que se quedara quieto “efectué un disparo con la escopeta y le di creo en el brazo a este chico. Lo hice para que se quede quieto y no lastime a mi compañera. No le apunté. Y de ahí el chico se da a la fuga. Ni vimos para qué lado salió. Esto no se escribió ni nada porque no podemos correr las motos. Ni vimos sangre”.

“Yo disparé para intimidarlo para que no lastime a mi compañera. Habré disparado a dos o tres metros de distancia del chico. No hicimos acta de procedimiento porque no sabía que lo había lesionado y ni alcanzamos a identificarlo”.

Pero la situación descrita por el policía, finalmente, no quedó demostrada que así haya sido.

“Descarto, por inverosímil, la postura exculpatoria que intentara Jorge Damián Blando al referir -tras admitir que fue él quien disparó la escopeta cuya munición lesionó a la víctima- que lo hizo para defender a su compañera del ataque de Adam en un intento de atropellarla con la moto, ya que ese accionar del denunciante nunca ocurrió, no existiendo razón alguna para que el imputado actuara como lo hizo frente a una persona que no estaba armada ni constituía ninguna amenaza contra la seguridad de los efectivos policiales ni estaba cometiendo un delito al momento de su interceptación”, señaló el juez Torrens en el fallo.

“Esto último -agregó- queda en claro cuando los funcionarios en cuestión jamás dieron novedad ni solicitaron apoyo ni alertaron a la seccional policial ni labraron actuación alguna, al tiempo que enfáticamente ambos negaron el hecho ante la pregunta concreta de sus oficiales superiores que esa madrugada estaban a cargo del servicio de seguridad pública”.

“La prueba colectada desvirtúa nítidamente las afirmaciones del encausado, las que aparecen desprovistas de todo correlato probatorio sobre aquellas cuestiones en las que pretende justificar su accionar”.

“No había ningún motivo válido para que el policía Blando actuara del modo en que lo hizo, accionara un arma de fuego cuando no existía peligro ni amenaza real ni comisión de delito ni situación de seguridad que no pudiera enfrentar de modo adecuado a la legalidad y con respecto al marco de actuación funcional como agente policial”, escribió también el juez en el fallo.

En contraposición, el titular del Juzgado Correccional 2 señaló que “la víctima Luis Fernando Adam relató con claridad, seguridad y coherencia lógica los aspectos centrales del hecho que oportunamente denunció, mantuvo invariables sus dichos y brindó detalles precisos sobre las circunstancias de modo, tiempo y lugar de ocurrencia del accionar en el cual resultó con lesiones de carácter leve”.

“Dio respuesta a un amplio interrogatorio en el curso del debate sin ocultar en ningún momento aquellos aspectos cuestionados por la Defensa -circular sin casco en una moto de su propiedad pero sin patente ni espejos colocados, y encontrarse orinando por necesidad en la vía pública-, datos que de ningún modo habilitan la actuación violenta desplegada en su contra con el uso de un arma de fuego”.

“Es decir, Adam se comportó del modo en que es esperable para una persona que ha sido damnificada por un obrar impropio de un efectivo policial y no como un sujeto que hubiese pretendido atropellar con una motocicleta a una mujer policía”; considerando al relato de la víctima –“por su solidez y absoluta correspondencia con los elementos reunidos”– como “plenamente creíble y conforma la base del plexo acreditativo de cargo”.

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2 Comments

  1. omar

    Junio 21, 2017 at 9:55 pm

    Esto se soluciona instruyendo al policía cómo debe ser …1ro enseñándole qué. Un arma no se debe usar contra personas sin ellas 2do qué sepan hablar con el ciudadano común haci se empieza a ser un policía

  2. Car10

    Junio 22, 2017 at 7:03 am

    Uhhhh miren si este personaje hubiese visto a López con los bolsos jajajajajajaaja… después se quejan cuando los matan como perros abusan y después se creen con derecho mamita querida¡¡¡

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